La selección de Rusia, la misma que le ganó hace un par de semanas a Cuba por 7-1 en la fase de grupos, se incluyó en la gran final de la Copa del Mundo de la FIFA de fútbol sala, al doblegar este martes en semifinales al sorprendente Irán por 4-3.
Europeos y persas escenificaron en el coliseo Iván de Bedout, en la ciudad de colombiana de Medellín, un choque memorable, definido en sus últimos instantes. Los rusos buscaron una y otra vez el arco contrario, gracias al buen control de la pelota ejercido en la primara parte, hasta que al minuto 13´ Dimitry Lyskov inauguró la pizarra. Sin embargo, los iraníes por intermedio de Ahmad Esmaeilpour equilibraron el cotejo 1-1 al 16´.
En la segunda parte el desafío se volvió mucho más intenso, con los representantes asiáticos generando serio peligro frente a la portería rusa; pero no supieron tomar la delantera. Cuando más llegaba Irán, apareció el segundo gol de Rusia tras remate de Sergey Abramov al 22´. No obstante los iraníes alcanzaron nuevamente la paridad mediante Ali Hassan Zadeh, quien marcó un auténtico golazo.
El 2-2 no duró nada porque los rusos organizaron una excelente jugada colectiva y agregaron la tercera diana a la cuenta de Vladislav Shayakhmetov a los 29´. En los minutos finales Irán optó por agregar a su arquero como jugador, cambio táctico que puso en aprietos a la saga rusa, aunque aguantó la tormenta iraní.
Pero en el fútbol «si no haces goles, te los hacen», sostiene un viejo axioma y en medio del ataque persa apareció Iván Chishkala con el cuarto gol de Rusia, al soltar un disparo cuando corría el minuto 39´. La victoria y el boleto a finales estaban consumados, a pesar del tercer gol de Irán, anotado por Mahdi Javid segundos antes del silbatazo final.
Al cierre de esta edición Portugal y Argentina, —elenco este último que enfrentó a Cuba en agosto como preparación de ambos para esta Copa del Mundo—, protagonizaban la segunda semifinal, en la propia urbe de Medellín.







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