Pocos apostaban hace unas semanas por un equipo como el de Gales para llegar a los cuartos de final en la Eurocopa y mucho menor era el número de “especialistas” que se aventuraron a colocarles el cartel de semifinalistas.
Sin embargo, lo cierto es que ese pequeño país europeo accedió este viernes a esa última instancia, luego de superar 3-1 al favorito 11 de Bélgica.
Se trata de una selección con un fútbol de mucha velocidad por las bandas, vertical en su toque de pelota y que se ha mostrado muy efectiva de cara al gol. Gales es mucho más que sus dos principales figuras: Gareth Bale y Aaron Ramsey.
En la defensa prima el orden, con un trío de marcadores pegajosos, que se complementan muy bien con los recuperadores Joe Allen y Joe Ledley. Pero el punto más alto de los dragones rojos es que saben crecerse ante un resultado parcial negativo, sin que los nervios traicionen a sus integrantes.
Este viernes no fue la excepción, y los galeses remontaron el gol inicial de sus adversarios, obra de Radja Nainggolan al minuto 13. Ese tanto fue consecuencia del buen arranque de los diablos rojos, quienes generaron varias llegadas con claridad al arco rival. Pero el único representante del Reino Unido que sobrevive en el certamen europeo consiguió a base de mucho orden hacerse de la pelota y de romper la improvisada defensa contraria.
Para el minuto 31 el capitán de los dragones rojos Ashley Williams puso la igualdad, tras rematar solo de cabeza en una acción de saque de esquina. A continuación los británicos arrebataron la posesión de la esférica a los belgas para concluir la primera mitad con una serie de pases que no estaban escritos en el guion del encuentro.
Bélgica pecó de no contar con sus dos marcadores centrales para el choque: Thomas Vermaelen y Jan Vertonghen, sancionados por acumulación de tarjetas. Esa debilidad nadie la aprovechó mejor que el delantero Hal Robson-Kanu, quien desbarató el trabajo de la pareja de Toby Alderweireld y Jason Denayer.
En el minuto 55 Robson-Kanu hizo un gol a la altura de los mejores atacantes del mundo, controló de espaldas un centro mandado al corazón del área, y con un ágil movimiento giró y se quitó la marca de dos adversarios para rematar y poner el tanto de la ventaja.
Intentaron los belgas responder a la bofetada galesa, pero no pudieron desarticular la zaga enemiga. El tercer gol de Sam Vokes al 86, reflejó el trabajo colectivo en 90 minutos de los dragones rojos, quienes enfrentarán la próxima semana a Portugal en una semifinal con tintes madridistas.







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1 de julio de 2016
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