En el fútbol, la dinámica de grupo, la conexión entre las líneas, la lucidez táctica… se antojan cruciales. Y en su estreno de la 44 edición de la Copa América a Colombia le faltó un poco de cada uno de dichos ingredientes en el estadio El Teniente de Rancagua.
Más allá del cartel de favorito de los comandados por José Pekerman y de la sed del once venezolano por al menos emular su cuarto escaño de Argentina 2011 sobre la grama se vio la realidad patentada en los últimos tiempos en el pulso entre ambas selecciones: cinco sonrisas y tres empates en 12 desafíos inclinan la balanza ligeramente a favor de los morochos desde el 2003 a la fecha.
Entonces, en medio de la dispersión colombiana, emergió Salomón Rondón, el portaestandarte de la Vino Tinto. Corría el minuto 59 y justo cuando los cafeteros comenzaban a brindar vestigios de su pedigrí sobre el césped un testarazo del delantero del Zenit moscovita ruso se convirtió en un balde de agua fría. Una obra de arte para cambiarle la trayectoria al balón, colocarlo a ras del poste y dejar sin opciones al meta David Ospina.
El mismo Rondón que le asestó una estocada brutal de pierna zurda a los colombianos el 26 de marzo de 2013 para sentenciar por idéntica pizarra el desafío de las duodécima ronda de las eliminatorias rumbo al Mundial de Brasil 2014.

Para la tropa de Noel Sanvicente significó su primera sonrisa en el debut de la competición y además la primera victoria ante sus vecinos. En seis actos previos exhibían un empate y cinco deslices.
Así el tapiz de aspiraciones de Colombia está colocado sobre arenas movedizas, máxime cuando en la segunda fecha del grupo C se medirán a Brasil, su verdugo de cuartos de final en la Copa, el año pasado.
Lo cierto es que a los colombianos les faltó en la primera mitad el engrane entre sus referentes ofensivos, entiéndase James Rodríguez, Falcao, Carlos Bacca y Juan Cuadrado. Más allá de sus nombres y el peso de su rendimiento en varios de los clubes más prestigiosos del planeta este domingo apenas lograron poner en apuros el arco de Alaín Baroja.
Al otro lado de la cancha una defensa venezolana bien plantada, sobria y sin dejar brechas fue la fórmula para mantener inmaculada su portería. La fortaleza física de Osvaldo Vizcarrondo en el centro, Fernando Amorebieta desde la banda izquierda y Tomás Rincón en la primera línea del centro de la cancha, se vistieron de calvario para los colombianos, quienes a su desconexión en ataque sumaron la asfixia para romper las líneas de presión de sus adversarios en el medio sector.
Cinco hombres de corte recuperativo y técnica depurada, y trazos neurálgicos en ataque para Alejandro Guerra y Ronald Vargas se convirtieron en las directrices del juego de la Vino Tinto.
Tampoco los flashazos de calidad individual de Teófilo, en dos ocasiones, James y Jackson Martínez, en otra, fructificaron.
En definitiva Venezuela, de la mano de Salomón Rondón, se arropará hoy con sábanas de triunfo, mientras la preocupación gélida calará los huesos de los colombianos.








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yaciel hernandez dijo:
1
14 de junio de 2015
19:52:19
jorge l d montoya dijo:
2
14 de junio de 2015
21:00:34
Sosat dijo:
3
14 de junio de 2015
21:40:11
Sergio Dario Hdez Lima dijo:
4
15 de junio de 2015
10:28:24
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