ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El guantanamero Santa Clara irrumpió en Camagüey, encabezando la kilométrica fuga que puso líder al espirituano Joel Solenzal. Foto: Yander Zamora

CAMAGÜEY.—Cuando no se esperaba casi nada, sucedió casi todo. En Camagüey venció al sprint un guantanamero apellidado Santa Clara (lo que podría conducir a un trabalenguas geográfico) y una fuga kilométrica dejó en lo alto de la clasificación a un nuevo líder, el espirituano Joel Solenzal.

Una carrera ciclista es una concentración de vida, de tan alta densidad, que multiplica la probabilidad de hazañas y dramas. La emoción no depende del recorrido, como muchas veces pensamos. La intensidad se localiza en la intemperie, en lo ambulante. En el arrojo de los ciclistas, en definitiva.

Este domingo lo vimos claro. Bastó con que 22 corredores sataran del pelotón y emprendieran la fuga, sin dejar de imprimirle velocidad con furia a los pedales, para convertir lo que hubiera sido una etapa más, larguísima y anodina, en ciento y tantos kilómetros de frenesí y hermoso caos. De manera que en ese intervalo el ciclismo volvió a ser el que tanto se añora: el de los ataques descabellados, el de las alianzas raras —por un día Sancti Spíritu y Pinar del Río corrieron como un solo equipo—,el de los héroes inesperados. El triunfo de lo imprevisto.

Cuando la escapada es masiva, el líder debe estar ahí, reza una de esas leyes no escritas del ciclismo cuya desobediencia suele acarrear consecuencias no deseadas. Y en la interminable y ardua travesía de Holguín a esta ciudad (203 kilómetros), todos los punteros de la clasificación lo comprobaron, salvo uno.

Tras la contrarreloj de Cacocum, el experimentadísimo Solenzal (el próximo 28 de febrero cumplirá 38 años) había arrancado octavo, a 7:23 minutos, y consiguió infiltrarse en la fuga, un incendio incontrolable que recordó a aquella del año pasado que descolgó del podio al santiaguero Alcolea para consagrar campeón al matancero Sanabria. Mientras delante los escapados se colaban por el túnel de la esperanza, por detrás reinaba el desconcierto.

“No tengo ni idea de qué pasó”, dijo el líder destronado, José Mojica, quien a mitad de etapa, ya pudo ser consciente de la magnitud de su desgracia: 10:50 minutos era la ventaja del pelotón en fuga con respecto a su grupo. Con rabia había tratado de tirar del grupo y darle caza, pero resultó imposible. Y, visiblemente frustrado, se quejó del fallo táctico en las filas de Artemisa: “El equipo tiene que trabajar de raya a raya con el líder”, en alusión a los gregarios que se alejaron de su rueda.

“Le dimos con todo a los pedales”, afirmó por su parte Solenzal, antes de agradecer sonriente a los gregarios que lo acompañeron en el camino, donde varios sprinters le siguieron la rima. Onel Santa Clara y el matancero Yasmani Estupiñán volvieron a darse un festín en las metas volantes y aun se embullaron hasta la última raya.

Así que seguimos teniendo carrera, con renovadas dosis suspense, y una vibrante lucha en la cima, cuando este lunes la sexta jornada deparará otra etapa llana, ideal para fugas, operaciones tácticas y nuevas rebeliones:113 kilómetros hasta Ciego de Ávila.

Resultados de la quinta etapa (Holguín-Camagüey - 203 km): 1- Onel Santa Clara (Guantánamo), 4:38:24 horas; 2- Yasmani Estupiñán (Matanzas), m.t.; 3- Eduardo Acosta (Artemisa), m.t. Clasificación general individual: 1- Joel Solenzal (Sancti Spíritus), 13:06:02 horas; 2- José Mojica (Artemisa), a 37 segundos; 3- Yennier López (Granma), a 3:21 minutos. Metas volantes: 1- Onel Santa Clara (Guantánamo), 19 puntos; 2- Yasmani Estupiñán (Matanzas), 14; 3- Lisuandy Alonso (Villa Clara( y Félix Nodarse (Artemisa), 5.

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