
Nervios a flor de piel. Vuelos a más de 1 200 pies de altura. Caídas libres de varios segundos que parecen una eternidad. Fuerte halón del paracaídas al abrirse en pleno vuelo, un derroche absoluto de adrenalina que se vive en cada salto, todos en busca de la perfección.
Con ese breve relato pudiéramos reflejar lo acontecido en el XI Campeonato Latinoamericano de Paracaidismo y la I Copa de la Amistad, que la semana anterior adornó los cielos matanceros, específicamente en el Centro Internacional de este deporte, en Varadero, donde exponentes de cinco países lucharon por el título en la modalidad de precisión.
Sin contar con la popularidad o la espectacularidad de las caídas libres o las formaciones en el aire, este evento gana adeptos en nuestro país, donde los practicantes se han especializado en dar en el centro de la diana con la menor cantidad de penalizaciones posibles.
“Los atletas deben buscar la perfección en cada salto, tratar de impactar en el medio de la zona de aterrizaje, que es de 16 centímetros. Mientras más te alejas de ese rango menos puntos recibes, por lo que es imprescindible la concentración y el control en la caída”, explica Guillermo Casanova, entrenador de la selección nacional.
“Es una competencia complicada, más de lo que se pudiera pensar; no resulta tan sencillo impactar en el medio de una diana. Cada practicante requiere de un entrenamiento intenso, en el cual se logra la especialización, se corrigen elementos técnicos, se establecen los ángulos y la velocidad del descenso, entre otros detalles muy importantes”, argumenta el preparador.
MANO A MANO ENTRE CUBA Y BRASIL
Muy conscientes de estos aspectos, medio centenar de saltadores probaron fuerzas en el litoral matancero, donde los combinados brasileños se impusieron en la rama varonil, liderados por Diego Gabriel da Silva —titular del Latinoamericano— y Rodrigo Gonsalves, quienes aguantaron el embate de las selecciones cubanas, lastradas por la división de las principales figuras en dos conjuntos.
“Yosbel Hernández ganó la Copa de la Amistad y con su rendimiento también se hubiera llevado el trofeo en el Latinoamericano, pero la Federación Nacional decidió repartir a los mejores del país y al final solo nos debilitamos, por eso no logramos llevarnos la corona colectiva, que era el objetivo en nuestro patio”, aseguró Casanova.
En cambio, entre las féminas las antillanas sí coparon el podio gracias al excelente rendimiento de la experimentada Marisol Maldonado Castellanos, monarca en el certamen del área y en la Copa de la Amistad.
“Me siento muy feliz con el resultado, tuve un cambio de paracaídas antes del evento, pero logré adaptarme perfectamente y salió el resultado, que es fruto de la disciplina, la concentración y el análisis, elementos indispensables para tener buenos dividendos”, confesó a Granma la saltadora, que ya suma 33 años de experiencia en estos menesteres.
VARADERO, ESCENARIO DE ALTURA
“El evento no solo cumplió las expectativas, las superó por completo”, afirmó el brasileño Jorge Derviche, presidente de la Confederación Latinoamericana de Paracaidismo, quien presenció las acciones in situ junto al resto de los organizadores, encabezados por Omar Gómez Morejón, director de la lid.
“Desde que participo en estos certámenes, ya sea como atleta o como dirigente, no había visto uno de tan alto nivel. El área de salto es espectacular, muy segura, con condiciones climáticas excelentes, apoyo aéreo increíble, sin dudas un gran esfuerzo de los organizadores, que rozaron la perfección”, añadió el federativo.
“Técnicamente también ha sido uno de los mejores torneos latinoamericanos que se han efectuado. Los países presentaron atletas de nivel, que lucharon todo el tiempo, fue difícil definir un favorito”, concluyó Derviche, quien enfatizó en la idea de tener a Cuba como un punto de referencia en el paracaidismo de la región.






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Rene dijo:
1
25 de julio de 2014
19:49:19
antonio araujo dijo:
2
9 de marzo de 2016
18:30:04
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