
Será una final madrileña, sí. La primera que juegan dos equipos de la misma ciudad en la Copa de Europa y la segunda que dispute el Atlético, cuarenta años después de la que perdieron ante el Bayern con dramatismo: empate a uno en el último suspiro de la prórroga y luego derrota por goleada 0-4 en el partido de desempate (pues entonces no había decisión por penales).
Dicen sus hinchas más supersticiosos que aquel suceso marcó un antes y un después, porque hundió al Atleti en la noche más oscura, mientras lanzaba a la gloria irónicamente al conjunto muniqués, que ganaría, además, las dos ediciones siguientes.
Y examinando la historia colchonera desde entonces, uno podría creer sin duda en la maldición de aquella final fatídica. Una maldición histórica que, sin embargo, el cuadro rojiblanco podría haber roto contra el Chelsea definitivamente, porque tal vez nadie lo pudo adivinar cuando aterrizó en la ribera del Manzanares para hacerse del equipo en diciembre del 2011, pero Diego Pablo Simeone, o simplemente el Cholo, ha terminado obrando el milagro y ha exorcizado sus fantasmas.
Justo así, tras haber ganado una Europa League y la Supercopa de Europa en 2012 —esta última precisamente ante el cuadro inglés—, el Atleti, sempiterno equipo segundón de la capital española o Pupas (como lo llaman en son de mofa sus detractores), galopa indetenible bajo su mando a coronarse en la Liga española, rompiendo el duopolio Real Madrid-Barcelona de los últimos años, y también estará en Lisboa el 24 de mayo. En otra final europea histórica. Y no ante el Bayern, pero sí frente a su archirival citadino, al cual también ha parado la jaca bajo la égida del Cholo, tras años y años de malos resultados.
Estará porque en Stamford Bridge volvió a ser mejor que el Chelsea y porque en el fútbol también existe cierta justicia poética. Después de “parquear el autobús en el área chica”, alineando incluso con seis defensas, hubiera sido demasiado cruel que el Atlético no diera con el gol durante otros noventa minutos para vulnerar el cicatero laberinto defensivo enarbolado por Mourinho, más absorto en evitar el tanto que de buscar el propio, con seis defensores de entrada en su alineación.
Y eso, a pesar de que el Chelsea consiguió anotar primero, por mediación de un icono atlético. Tras una jugada individual de William en la banda izquierda, Azpilicueta soltó un centro envenenado y Fernando “El Niño” Torres, como tantas veces hizo con la franela rojiblanca, estampó el 1-0 al minuto 34.
El Atlético, sin embargo, no se detuvo en lamentaciones. Si algo le ha impregnado al equipo el Cholo con su filosofía, a fin de cuentas, es que nunca hay que bajar las brazos ni es tampoco demasiado tarde para dejar de intentarlo, así que siguió atacando pertinaz y ávido, siempre con el mismo afán. Hasta que fruto a tanta insistencia, la igualdad llegó como premio y Adrián embocó en las redes de Schwarzer un centro de Juanfran al filo del descanso.
Ese empate en el marcador clasificaba al Atlético y acabó trastocando el plan de Mourinho, a tal punto que el partido terminó por gastarle una jugarreta. Cuando el técnico portugués decidió jugar al ataque, le cayó el 2-1 en contra. Samuel Eto´o quehabía ingresado de cambio derribó a Diego Costa en el borde del área y decretado el penal, el ariete hispano brasileño no erró desde los doce pasos sobre la hora.
Si faltaba algo entonces era el tercer tanto del Atleti, que firmó al 72 el turco Arda, otro digno exponente del cholismo. Un remate suyo se estrelló en el larguero y el mismo corrió a recoger el rebote para sentenciar el partido, el segundo que pierde el Chelsea por cierto como local con Mourinho en 80 presentaciones y el primero en Champions.
La final del Lisboa, por tanto, será un “derby” madrileño entre las dos caras de una misma moneda. Un equipo rico, el Real Madrid, especializado en fichar estrellas galácticas por cifras millonarias —Cristiano Ronaldo y Gareth Bale son solo dos ejemplos—, contra el Atlético que, aupado por Simeone, saca petróleo desde hace dos años y medio de nombres modestos. El mejor ataque del torneo contra la mejor defensa. Y dos manera distintas de entender el fútbol: Ancelotti desde su estancia en el Milan ha entrenado siempre equipos con plantillas lujosas; el Cholo, en cambio, exprime el máximo a los suyos predicando el esfuerzo. Un partidazo, en definitiva.
















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Ricardo M zambrano Amaro dijo:
1
30 de abril de 2014
19:36:45
goyo dijo:
2
2 de mayo de 2014
06:08:42
marilsy dijo:
3
2 de mayo de 2014
15:03:39
dainer dijo:
4
2 de mayo de 2014
15:27:52
liosbel dijo:
5
2 de mayo de 2014
16:18:23
guajiro dijo:
6
5 de mayo de 2014
09:57:28
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