Un negocio de autos no tiene nada que ver con la fabricación de bates. Pero Bill Ryan, activista canadiense, desde hace 12 años trabaja con automóviles durante el día y, además, produce esos maderos temprano en la mañana y tarde en la noche. Esa es su religión.
Comenzó con este peculiar hobby en su tierra natal y sus primeros diseños se destinaron a niños cubanos, aunque en aquel momento tal vez ni siquiera imaginó que su vida estaría tan ligada al béisbol, particularmente el antillano, y a la noble causa de los Cinco Héroes.
Porque Bill, además de laborar en un negocio de autos y fabricar bates, también es miembro activo del Comité por la Liberación de los Cinco, mediante el cual ha estrechado lazos con los antiterroristas cubanos, sobre todo con Gerardo Hernández Nordelo, su amigo e inspirador en la elaboración de los bates, nombrados CUBACÁN.
"La idea surgió hace cinco años, cuando Gerardo quiso regalarles un madero a los Industriales. Ya después, él tuvo la iniciativa de fabricar implementos con las dimensiones legales, de forma que su equipo los pudiera utilizar también en las competencias", me comentó Ryan en diciembre del 2012, sobre la grama del parque Latinoamericano.
"Gerardo investigó arduamente sobre los bates y me enviaba sus apuntes para que yo los desarrollara en mi casa, que no es una fábrica ni mucho menos, pero en mis ratos libres se convierte en una pequeña industria", añadió.
Y concluyó: "Con Gerardo aprendí cómo hacer bates y creo que los resultados son satisfactorios, pues Sam Bat, compañía canadiense que produce cientos de distintos tipos para las Grandes Ligas, aprobó nuestro modelo".

Según cuenta Adriana Pérez, esposa de Gerardo, este sugirió a Bill que colocara en la empuñadura de cada bate su nombre con el de su mujer, Nora, pues todo el tiempo que empleaba en la producción eran momentos que no tenía con su familia.
El norteño aceptó el consejo y añadió también a cada uno la firma de Gerardo, cuando los bates son para Industriales, y la de René, Fernando, Ramón y Tony en caso de que los implementos estén destinados a otros jugadores, porque estos obsequios han llegado a las manos de Alfredo Despaigne, Joan Carlos Pedroso y Héctor Olivera, por solo mencionar algunos.
Este jueves quienes recibieron bates a modo de trofeos fueron Juan Padilla, Enrique Díaz, Javier Méndez, Lázaro Valle, Rey Vicente Anglada, Armando Ferreiro y Tony González, glorias de Industriales. Ahora Bill no estuvo en La Habana, pero otros amigos canadienses trasladaron los maderos y se reunieron con los peloteros en la Dirección Provincial de Deportes.
Emotividad, humanidad, reconocimiento al esfuerzo y la valentía matizaron el encuentro, en el que todas las estrellas capitalinas manifestaron su agradecimiento y apoyo a la causa de los Cinco, y enviaron una conmovedora carta firmada por cada pelotero.






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