
En el mundo del fútbol una figura está de moda, y no se trata de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, referentes del más universal de los deportes. Hablamos en este caso del entrenador argentino Diego Pablo Simeone, responsable de los recientes títulos alcanzados por el Atlético de Madrid en España y el ámbito europeo.
El "Cholo", como también se le conoce al sudamericano, ha triunfado sobre la base de vivir el presente, no alejarse del día a día y concentrarse en superar el objetivo inmediato, justo la filosofía aplicada por Danny Valdespino, mentor de los Cazadores de Artemisa, que por primera vez en su corta historia lograron incluirse entre las ocho mejores escuadras del clásico beisbolero cubano.
"Se realizó un excelente trabajo previo, con orden y disciplina, aspectos que rescatamos porque son muy importantes para la consecución de cualquier objetivo. Ya durante el torneo jugamos desinhibidos, de forma agresiva y limpia, con mucho respeto hacia los contrarios, a su tradición", acota el debutante Valdespino.
En honor a la verdad, muy pocos se aventuraban a vaticinar que los artemiseños, con solo dos campañas en el ruedo (62 triunfos y 120 fracasos), podrían colarse entre los punteros de la 53 Serie Nacional; sin embargo, lograron la meta con un plantel muy joven, sustentado básicamente en su fuerte pitcheo y algunas individualidades ofensivas.
Múltiples lagunas presentaba el conjunto para afrontar la ronda decisiva, las cuales fueron muy bien cubiertas por el mentor en la selección de los refuerzos, enfocado en fortalecer la alineación y cubrir las brechas defensivas, sobre todo en la línea central con un receptor de calibre y un torpedero experimentado. Además también sumó un patrullero que, sin ser estelar, tiene buena capacidad de embasarse, así como un lanzador adicional.
De esta forma cayeron los nombres de Frederich Cepeda, Jorge Jhonson, Alexander Ayala, Yosvani Alarcón y el serpentinero Dachel Duquesne, quienes se han integrado a las mil maravillas.
"Tuve la oportunidad de escoger a Alfredo Despaigne, un atleta fuera de serie, pero me decidí por Cepeda porque nuestro plantel es muy joven y necesitaba un hombre capaz de educar a los muchachos, de incitarlos al aprendizaje de las técnicas de bateo, dispuesto a brindar su experiencia. Ese es Cepeda", subraya el director de los Cazadores, hasta el momento satisfecho con el rendimiento de sus nuevos discípulos.
"Con los refuerzos solo se busca suplir las deficiencias que uno tiene, pero después se debe esperar a ver si los jugadores funcionan, si encajan en la dinámica, si rinden, algo que hemos logrado en primera instancia con nuestras adiciones. Todos se están entregando", añade Valdespino, cuya dificultad más acuciante en este inicio es el bajo rendimiento del tunero Jorge Jhonson.
El patrullero oriental terminó con un ritmo endemoniado la fase previa (promedio de embasado de 440 y 23 anotadas), pero en los últimos ocho partidos ha descendido (solo cuatro jits en 27 turnos y ningún extrabase). Para el alto mando de los artemiseños es una prioridad revertir el rumbo de su hombre proa, que debe entrar en circulación la mayor cantidad de veces posibles para ser remolcado después por clásicos limpiabases como Ayala, Cepeda o Alarcón, prendidos con siete cuadrangulares y 19 impulsadas en los primeros desafíos.

Con semejante dinamita en el centro de la alineación y el trabajo aceptable de un staff de lanzadores que con total seguridad mejorará sus números, los Cazadores han vencido en sus dos compromisos particulares contra Matanzas y Holguín, mientras en el cotejo con Isla de la Juventud marchan igualados tras su éxito de la víspera, con notable faena monticular del zurdo Misael Villa, quien al parecer se ha ganado un puesto en la rotación por sus últimas salidas de calidad.
Todavía tienen mucho trecho por recorrer para borrar la diferencia respecto a los punteros, pero están a tan solo una raya del cuarto escaño (sin incluir los resultados nocturnos de ayer), razón suficiente para soñar con agrandar la naciente historia del béisbol en Artemisa.
SANTIAGO SE HUNDE
En los albores de la segunda etapa de la 53 Serie Nacional, llama la atención el ritmo enérgico de Pinar del Río, Matanzas, Villa Clara y Holguín, así como el paso titubeante de pineros e industrialistas, pero nada impresiona más que el descenso de Santiago de Cuba.
Los indómitos, que aun no han jugado en casa, cuentan por derrota cada una de sus ocho salidas y calientan el sótano, sobre todo por su deficiente ofensiva (solo 211 de promedio, últimos) y la predecible debacle de su cuerpo de pitcheo (efectividad de 5,14 y más boletos que ponches). Con algunas lesiones en el plantel, las dudas se acumulan, por lo que es de suponer que les costará salir a flote en lo que queda de calendario.
















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