ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La enseñanza especial, recibe de manera despiadada el impacto del bloqueo Foto: Dunia Álvarez Palacios

Holguín.- La Voz se le quebró a Yudelkis Rivera Oliveros antes de que en su rostro aparecieran lágrimas que resumían una ira justificada. Ocurrió al final del relato en el que, desde sus experiencias como responsable provincial de la Enseñanza Especial, reveló el impacto que tiene en esta rama el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos.

En las 26 unidades educativas de esa enseñanza en el territorio, la matrícula se compone de 3 381 educandos. Entre ellos, los 280  que reciben las clases en sus casas, impartidas por 76 maestros.

Tras esas cifras, comenzó de inmediato a explicar lo que, indudablemente, lacera el alma.

«Hoy tenemos en la EIDE una niña con una pierna amputada. A pesar de esa limitación físico-motora, practica tenis de mesa y bádminton, y es buena atleta. Como tiene que moverse mucho y realizar grandes esfuerzos, su muleta se parte con frecuencia.

«Lo lógico es que use una prótesis, pero no se dispone del pegamento de importación necesario para fabricarla. 

«Tenemos dos alumnos invidentes a los que no se le han podido comprar, en Estados Unidos, las máquinas Braille. Han aprendido a escribir con punzón y regleta, que hace más difícil la enseñanza. El Sistema Jaws utiliza un programa que permite a los educandos ciegos escuchar, a modo de lectura, textos desde una computadora específica, imposible de adquirir por las prohibiciones de la parte  estadounidense. Por las mismas criminales restricciones, tanto los alumnos ciegos  como los de baja visión, tienen dificultades para el empleo de materiales a relieve, porque no hay hojas Brille.

Estremece la contundencia de sus argumentos, porque no habla de meras cifras, habla del futuro de niñas y niños, por los que esta obra social se ha empeñado muy duro, para que puedan insertarse a la vida, para que puedan gozar de independencia y oportunidades. Por eso Yudelkis domina cada detalle, como domina con total claridad a quién corresponde la culpa de lo que falta, de lo que no llega.

«Cinco niños padecen albinismo y no tienen los espejuelos que necesitan. En Cuba no hay actualmente los lentes con la graduación apropiada para eliminar un poco la refracción de la luz. El bloqueo impide que entidades nacionales los compren.

«Para los educandos sordos e hipoacúsicos, que son 14, requerimos de un Salón de Estimulación Auditiva con audífonos personalizados y audiómetro, entre otros componentes del set sonoro. Igualmente, nos los niegan, y esas negativas afectan por igual a dos niños que esperan por implante cloquear».

Su responsabilidad, le permite medir la necesidad de una atención individual temprana, que permita tratar en el momento justo la discapacidad. De no ser así, las consecuencias pueden extenderse al resto de la vida, y esa, es una realidad muy dura como para ser ignorada.

«Cuando un niño con discapacidad físico-motora empieza a crecer y no tiene una muleta o una silla de ruedas adecuada, y el invidente o el sordo no disponen, por pura maldad imperial, de los medios necesarios, se les limita el autovalidismo».

Pero permanecer de brazos cruzados no está en la genética de los cubanos, y mucho menos si está en juego el bienestar de niñas y niños. Hay que hacer, constantemente, todo lo que se pueda, con lo que se pueda, pero hacer, y así lo afirma Rivera Oliveros.

«No permanecemos pasivos, las gestiones en busca de soluciones siguen. Se hacen adaptaciones a las muletas y las sillas de rueda.  Si alguno no puede asistir al centro de enseñanza, el maestro accede a la casa y continúa las clases. Puedo asegurar que no habrá nada que sirva de barrera contra el personal de la Educación Especial. Vamos a defender la alegría y los derechos de niñas, niños y adolescentes cubanos por los que respondemos».

Y justo ahí, sus lágrimas, esas decritas al principio de ete texto rompieron como desahogo, sí, pero también, como preludio de nuevos combates contra ese castigo colectivo, que pretende robarles un mañana mejor a nuestros niños.

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