ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El cáncer de mama constituye la primera causa de incidencia y la segunda de mortalidad en las mujeres cubanas. Foto: José M. Correa

Cinco años atrás, en Cienfuegos, Silvia pensó que se le derrumbaría la vida. No fue un cuento «ni cosa de un rato». Dice que un día se acostó perfecta y a las dos de la mañana se despertó con fiebre, con mucho dolor en el seno derecho y una inflamación inmensa.

Luego de los estudios en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología de La Habana (inor), le detectaron cáncer en las mamas, y asegura que en ese instante sintió «que tocaba tierra. Pensé que con esta enfermedad mi vida terminaría y no me quería operar.

«Pero realmente la insistencia de mi familia y los doctores me dieron esperanzas, y decidí entrar al salón de operaciones y cuando desperté ya no tenía dolor, me sentía bien. Y me dieron el alta médica».

Cuenta que después transcurrieron los días de quimioterapia y radioterapia, «proceso también duro», porque muchos materiales médicos como los sueros, que son importados, no estaban.

«Lo que puedo asegurar es que el mundo no se acaba ahí. Cuando dan la noticia de que tienes cáncer no es fácil para nadie, pero con el apoyo de la familia y los médicos, se vence la etapa difícil. Y después una se da cuenta que, aunque el problema a veces demora un poquito, sí se resuelve. Fue una historia triste, pero ya pasó».

Shakira, de 25 años, y hace poco la operaron de cáncer de mama. Foto: José M. Correa

DEL CASO A LA ESTADÍSITCA

Al hospital Oncológico de la capital llegan muchas mujeres de lejos y otras de la vuelta de la esquina. Unas llegan con pañuelo en la cabeza, otras ya no lo usan, pero todas tienen la ilusión de que algún día vencerán la enfermedad.

El cáncer de mama constituye la primera causa de incidencia y la segunda de mortalidad en las mujeres cubanas. Según los recientes registros, en el país se han diagnosticado 4 000 nuevos casos y el 54,7 % son menores de 65 años.

De acuerdo con Luis Martín Rodríguez, director del inor, el verdadero logro es detectar la enfermedad tempranamente. Además, «trabajar sobre los hábitos tóxicos y los estilos de vida inadecuados, para prevenir el padecimiento».

Explica que este tipo de enfermedad es prevenible y curable. «La mujer pasa por diferentes etapas de tratamiento, que puede ser cirugía; quimioterapia, que provoca la alopecia, problemas digestivos, vómitos; luego transcurre por la etapa de la radioterapia, en la que la piel suele quemársele. Pero logramos reconstruirlas. En el hospital otorgamos una rehabilitación integral. Tratamos de que las pacientes se sientan bien con ellas mismas».

No obstante, dice Luis Martín, hay déficit de medicamentos, de materiales gastables, insumos, reactivos y la tecnología está obsoleta. Por eso, se ofrecen diferentes estrategias de tratamiento.

«Cuando un fármaco de primera línea no está, buscamos una opción de segunda línea. Las pacientes reciben ayuda de grupos de solidaridad con Cuba, con medicamentos oncológicos y otros para el dolor o los síntomas».

Ese déficit tiene un origen preciso. Según el informe presentado por la Cancillería cubana, entre marzo de 2025 y febrero de 2026 los daños económicos ascendieron a 8 083,3 millones de dólares. Esta política encarece las importaciones de equipos médicos y medicamentos, y dificulta el acceso a financiamiento, afectando directamente los programas oncológicos.

Además, la inclusión de Cuba en la lista unilateral de Estados Patrocinadores del Terrorismo ha provocado que bancos internacionales rechacen transacciones, incluso para la compra de medicinas.

Para las mujeres con cáncer de mama, se traduce en enfrentar quimioterapias y radioterapias con interrupciones o sustituciones de fármacos, y muchas veces trasladarse por varios hospitales para completar la terapia.

Al respecto, Luis Martín expresa que «nuestro personal no baja los brazos. Al contrario, se reinventa y buscamos todos los días una manera de cómo poder operar, cómo mantener vitales nuestros servicios quirúrgicos y tratamientos oncológicos ambulatorios. No hemos cerrado ningún tipo de departamento. Todo el que llega encuentra una solución a su problema de una manera u otra».

SEGUIR ADELANTE

La doctora Misleidys Nápoles Morales trabaja en el hospital y dice que fue en el año 2016 cuando le detectaron cáncer de mama.

«Me realizaba la mamografía cada siete meses porque tenía antecedentes familiares, y por eso mismo, cuando entró el equipo digital al departamento, me hice el examen».

Recuerda que estaba revisando las imágenes con la radióloga, «comparando un seno con el otro y vimos las microcalcificaciones. Eran muchas, de distintas densidades, agrupadas en distintas partes de la mama y dije: “Ya sé que tengo que ir a la consulta y ya sé que me tengo que operar”».

Ella cuenta que fue un momento triste. «Incluso yo, que estaba preparada, que sabía lo que venía, lloré. Uno nunca espera la noticia y se tiende a asociar el diagnóstico con la muerte. Pero yo siempre digo que, si tienes deseos de llorar, llora hoy, pero mañana levántate y lucha».

Hay que luchar. Hay que seguir adelante. La vida no se acaba. Misleidys, quien es ahora vicedirectora del hospital oncológico, lo sabe bien. 

Shakira tiene 25 años. Hace poco la operaron de cáncer de mama, y en su primera consulta posoperatoria le confirman que «todo ha sido un éxito».

Asiste desde Pinar del Río acompañada de su madre, quien ahora está a su lado, pero es incapaz de pronunciar palabras.

Los pacientes de esa provincia y todos los del país que necesiten atenderse en la capital se trasladan en medibús, una guagua pequeña, sin costo alguno, con destino a los centros hospitalarios.

Y, aunque la cura completa de miles de mujeres depende, en gran medida, de que cesen las medidas coercitivas unilaterales que castigan, Misleidys puntualiza: «las pacientes que llegan las protegemos lo más que podamos. Tratamos de que puedan recibir su tratamiento por algún lugar, si no es con nosotros, es en otro hospital. La red médica tiene que funcionar. Seguiremos luchando para que ellas puedan recibir su tratamiento».

Mas informaciones en: Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí

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