Tres películas compitiendo por los corales en largometrajes: la chilena Araña, la mexicana Esto no es Berlín y la argentina Un rubio.
Sabedor de lo mucho que queda en el tintero en cuanto a lo que fue el gobierno de Salvador Allende y las fuerzas retrógradas que se le opusieron, Andrés Wood viaja al Chile de 1972, momentos en el que el grupo fascista paramilitar Patria y Libertad descolló bajo la inspiración de los camisas pardas del nazismo, justo hasta ver a Pinochet instalado en el poder.
La motivación del cineasta es vincular aquellos días con un presente beligerante y nacionalista que, en esencia, clama por las mismas soluciones retrógradas de aquellos tiempos. Un fenómeno del olvido y retoma de viejos símbolos xenófobos y racistas, que se multiplica en no pocos países europeos, de ahí la actualidad del tema, asumido bajo la impronta del cine de denuncia que hizo época en las entregas de Costa Gavras y Gillo Pontecorvo, allá en los 70.
Araña habla de la relación amorosa de dos hombres con una misma mujer, los tres fascistas de pura cepa. Cuarenta años
después, uno de ellos, a cargo del «trabajo sucio» y traicionado, reaparece con toda la bestialidad que lo caracterizó. Fotos en la prensa y ¡horror!, la mujer, ya toda una dama de sociedad, no quiere saber nada de él y mueve cielo y tierra para que ese tercero en amores permanezca en el manicomio.
Un thriller con una destacada reconstrucción de época y que se mueve con soltura en los dos tiempos narrativos, aunque el pasado resulta mejor que el presente (con dos o tres escenas discutibles) y un final de denuncia quizá demasiado remarcado.
Película para sentir y pensar, Araña cuenta con dos actuaciones sobresalientes: la de la española María Valverde, y la de la argentina Mercedes Morán, ambas habitando la piel de Inés, manipuladora y malvada sin dejar de ser tan verídica como la historia que la envuelve.
Ritmo y fotografía de altura, cámara en mano, en Esto no es Berlín, un drama de Hari Sama a partir de recuerdos de su director anclados en 1986, el mismo año en que tuvo lugar el campeonato mundial de fútbol celebrado en
México. Rasgos biográficos que vinculan a dos adolescentes en lo que será el
despertar a un mundo nuevo, representado por un centro nocturno clandestino regido por performances en extremo vanguardistas, las relaciones sexuales sin fronteras y el consumo de estupefacientes, todo ello ligado a una banda punk que grita los desafueros de una juventud en estado de búsqueda.
Crónica sincera de un tiempo transcurrido en una pequeña localidad apenas en contacto con lo que está ocurriendo «afuera» en materia de proposiciones artísticas y exploración de identidades, mientras se deja atrás el cascarón de la adolescencia. Subida de tono acorde con lo que cuenta y matizada por una atmósfera rabiosa que no deja de deslumbrar a los protagonistas, Esto no es Berlín pudiera ser un acto de nostalgia perfectamente filmado, y también una reverencia al
underground provinciano nacido a contracorriente de los influjos de violencia que en México dejaron las represiones policíacas de décadas anteriores.
La argentina Un rubio es un drama de carácter homosexual filmado por un conocido en estos temas, Marco Berger, director de narrativa pausada dispuesto –como en otras ocasiones– a ofrecer el retrato de dos protagonistas de personalidades muy diferentes: uno, el clásico machazo de imagen pública bien cuidada, a la caza de lo que aparezca, y el otro, un ser espiritual recogido en sí mismo, apenas hablador, con novia y una hija pequeña. El choque de aproximaciones se expone en una narrativa pausada en esta historia de discutible final y con una fotografía ampliamente exploratoria del cuerpo de los amantes.










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gretter dijo:
1
13 de diciembre de 2019
10:03:06
julio dijo:
2
16 de diciembre de 2019
14:10:01
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