BOGOTÁ.—Resulta sencillo pensar en la paz como destino, como un puerto recóndito al que debe arribar Colombia tras más de medio siglo de muertes, desapariciones y desplazamientos.
Pero la verdad es que la paz comienza mucho antes, justo en el momento en que se dan los primeros pasos en el largo camino de terminar la confrontación más antigua de nuestro continente.
El mundo conoció el 4 de septiembre del 2012 desde La Habana que el Gobierno de Juan Manuel Santos y las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) estaban dispuestas sentarse en una mesa de conversaciones.
El 19 de noviembre de ese mismo año se abrieron los diálogos en la capital cubana. Las conversaciones se prolongaron, con altas y bajas, durante cerca de cuatro años hasta alcanzar un histórico acuerdo que sienta las bases no solo para silenciar los fusiles, sino para resolver las causas primarias que llevaron a miles de hombres y mujeres a escoger el camino de las armas.
Aunque el pueblo colombiano nunca estuvo al margen, a partir de ahora se abre una etapa donde será el gran protagonista.
Los Llanos de Yari, al pie de los Andes, acogerán entre el próximo 17 y 23 de septiembre la X Conferencia Nacional Guerrillera, donde estarán representados todos los frentes de las FARC-EP. El encuentro servirá para ratificar la unidad del grupo y su compromiso con la salida política al conflicto.
Se espera que la firma final del acuerdo entre el presidente Santos y el máximo líder de la guerrilla, Timoleón Jiménez, tenga lugar el día 26 de septiembre en Cartagena, a la orilla del Caribe.
Cerca de una semana después, el 2 de octubre, todo el pueblo colombiano tendrá la oportunidad de opinar en las urnas sobre lo que se discutió en La Habana, con la realización de un plebiscito.
Luego viene lo más difícil. Continuar andando el camino de la paz, cerrando heridas y construyendo una nueva Colombia más justa y sin guerra.
Granma llevará a sus lectores una serie de reportajes, crónicas y entrevistas para acercarse de primera mano al momento histórico que vive esa nación sudamericana, donde también se decide que América Latina y el Caribe sea una verdadera Zona de Paz.










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