ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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Adelquis conserva con cariño cada recuerdo de Fidel. Foto: Cortesía del entrevistado

LAS TUNAS.–Desde abril del año 1999, Adelquis Téllez González dejó de usar su camisa blanca de mangas largas, una pieza que era su favorita y que ahora reposa en una esquina de su armario, convertida en trofeo y en símbolo.

La mira ahí, conservada tal como la usó ese día lejano. Y va hasta la sala de su hogar, donde un retrato agrega recuerdos a una memoria que no olvida. Se observa, con apenas 27 años. Y se llena de orgullo por el gigante que le acompaña.

Esa fue la única vez que estuvo tan cerca de Fidel y todavía le parece sentir las palmadas sobre su hombro, que podrían ser de afecto, estímulo o aplauso, porque el muchacho de entonces recibía la Bandera de Honor de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), en nombre del colectivo de la unidad empresarial de base Confecciones Melissa.

Ha pasado mucho tiempo y a su mente regresan los detalles de aquel día que concretó sus anhelos pues antes, en 1997, también vio personalmente al Comandante en Jefe, aunque a más distancia, durante la celebración del acto nacional por el 26 de Julio, en la Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García González, de la ciudad de Las Tunas.

«Yo era el secretario del comité de la UJC en Melissa, y por los resultados, hicieron la propuesta de entregarnos el importante reconocimiento. Ese día nos llevaron al lugar donde sería la actividad, y justo a las seis de la tarde, sentimos los pasos agigantados de Fidel.

«Fue algo muy emocionante. Imagínate, primero sentir los pasos. Luego, verlo, y tenerlo tan cerca. Inicialmente se entregaron las medallas y después las banderas. Cuando Froilán Arencibia, quien fue el presentador, dijo mi nombre, yo estaba en las nubes.

«Es que la figura de Fidel impresiona. Y lo digo en presente porque para mí él sigue presente. Es una lástima que las huellas de sus manos no sean visibles porque están ahí, en esa camisa que usé y que tiene un valor extraordinario».

Adelquis ya acumula 27 años como delegado del Poder Popular en la circunscripción 118. También es presidente del Consejo Popular 3, de Alturas de Buenavista, y hasta pudo explicarle al Primer Secretario del Comité Central del Partido, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, sobre las acciones que se acometieron en un barrio en transformación.

«Para cumplir esa responsabilidad me ha sido muy útil lo aprendido de Fidel. Para mí él es todo, lo máximo, porque poco a poco lo fui conociendo en sus discursos.  Además, yo nací con esta Revolución y a ella me debo.

«Creo que sería muy importante que en los centros educacionales se hablara más de la vida y obra del Comandante, para que no desaparezca con el paso de los años.

«Él no quería monumentos ni calles que tuvieran su nombre. Y eso se está respetando. Pero, a mi juicio, falta más, porque de su grandeza tienen que aprender los niños, los adolescentes y los jóvenes».

Desde hace varias décadas, también forma parte de la emisora Radio Victoria, en la que se desempeña como locutor. Con su voz firme desgrana recuerdos de cuánto lo cambió el encuentro con Fidel y asegura que le quedó pendiente un fuerte abrazo.

«Yo pensaba conservar ese recuerdo solo en un rincón especial de mi memoria. Pero, aproximadamente a los 15 días, el cartero fue a buscarme con un sobre y no se lo quiso entregar a mis familiares. Dejó el aviso para que yo fuera hasta la unidad de Correos.

«Cuando llegué, me lo dieron y era la fotografía que me hicieron ese día, en el momento exacto en que Fidel me entregó la bandera. Me asombró muchísimo y me llenó de alegría. Hoy esa imagen ocupa un lugar especial en la sala de mi casa».

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