ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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No fueron pocas las ocasiones en las que Fidel compartió codo a codo el trabajo con los macheteros, en los cortes de caña. Foto: Walfrido Ojeda

CALIMETE, Matanzas.–El legendario machetero Reinaldo Castro Yedra, primer Héroe Nacional del Trabajo, asegura orgulloso que Fidel lo acompañó en el corte de caña como en siete ocasiones.

Por eso yo he dicho, en broma claro está, que él aprendió a cortar caña conmigo, dice y relata que una vez en las plantaciones seguía muy atento cómo él juntaba la caña para cortarla de una sola vez, y hasta la manera en que agarraba y tiraba el machete.   

Nacido en enero de 1941, en la finca Los Indios, en el municipio de Calimete, Castro Yedra se vanagloria de la amistad sostenida con Fidel, a quien conoció personalmente un 27 de junio de 1963, al término de una zafra azucarera.

«Me causó una impresión inmensa», rememora el viejo machetero tras acentuar que a partir de entonces Fidel lo inspiró en cada una de las acciones futuras.

«Verlo de cerca y conversar con él fue algo tremendo», dice y agrega que atesora con celo todos aquellos recuerdos que lo vinculan al Líder Histórico de la Revolución Cubana.

«Eso sí, lo traté siempre con mucho respeto y prevenido de no hacer o decir algo que pudiera importunarlo».

El nombre de Reinaldo Castro empezó a pregonarse a los cuatro vientos durante la Primera Zafra del Pueblo. A todos les parecía mentira que aquel hombre fuera capaz de cortar y alzar a mano más de mil arrobas de caña en una jornada.

Como pocos confiaban en que un ser humano pudiera hacer tal hazaña, se vio obligado a viajar a varias regiones del país para dar pruebas de sus extraordinarias posibilidades en más de una competencia.

A partir de entonces empezaron a tejerse no pocas leyendas en los campos de caña sobre este campesino sencillo y generoso que pronto (1964) ostentaría el título honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

Cuando se siente muy consternado como resultado de uno o varios problemas, incluido el peso de la edad, a Reinaldo Castro Yedra lo alivia de algún modo saber que Fidel le tenía mucho afecto.

«Dijo en más de un lugar que era mi amigo. Imagínese, un Jefe de Estado amigo de un machetero, todavía analfabeto cuando triunfó la Revolución, nacido en un barracón a pocos metros del cañaveral y que con solo siete años de edad se vio obligado a cortar caña para el sustento familiar».

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