El viceministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, disertó en la mañana de este martes sobre las enseñanzas cardinales del pensamiento de Fidel, que, aseguró el diplomático, han orientado y orientan la actuación de nuestro país en el escenario internacional.
La alocución se centró en tres ejes fundamentales; el primero, «la defensa de nuestros derechos soberanos sin espacio a la más mínima confusión o la menor merma, aun ante peligros extraordinarios», con el caso tipo de la Crisis de Octubre.
En segunda instancia, el no negociar con el adversario, ni con cualquier gobierno, los compromisos solidarios e internacionalistas de Cuba con diversas causas y pueblos.
Al respecto, Fernández de Cossío se refirió a múltiples presiones de EE. UU. a lo largo de la historia de la Revolución, para frenar la solidaridad manifiesta con la causa independentista de Puerto Rico y el esfuerzo internacionalista de Cuba en África.
«A cambio de la liberación de cuatro prisioneros estadounidenses que cumplían sentencia en Cuba por delitos cometidos y eran de interés del Gobierno estadounidense, nuestro país no pidió concesiones bilaterales de Estados Unidos, ni beneficios para Cuba, sino la liberación de los independentistas puertorriqueños Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Ervin Flores y Andrés Figueroa», rememoró.
También citó palabras de Carlos Rafael Rodríguez en defensa del internacionalismo cubano: «No existe obligación que hayamos asumido con cualquier país, grupo o gobierno que no hayamos sido capaces de honrar. Esto debe quedarle claro a Estados Unidos».
El tercer eje de la intervención tuvo que ver con la denuncia del orden económico internacional. No era un esfuerzo meramente intelectual, contrastó Fernández de Cossío, y sí un combate revolucionario más, en búsqueda de la justicia para todos en el planeta.
Destacó la visión decolonial de los enfoques del Comandante, y las vías que sugirió para una redistribución más justa de los recursos, ante la paradoja de que «nunca antes la humanidad tuvo un potencial científico-técnico tan formidable, una capacidad de generación de riqueza y bienestar tan extraordinaria, y nunca antes el mundo fue tan desigual y la inequidad tan profunda».
El diplomático dijo que las enseñanzas fidelistas han guiado y guían el desempeño de Cuba en espacios como las Naciones Unidas, el Movimiento de Países No Alineados, el Grupo de los 77 y China, los organismos y mecanismos regionales de América Latina y el Caribe, y cualquier foro donde la batalla por la justicia y la aspiración a un mundo mejor nos permite contribuir con nuestro aporte.
De acuerdo con el Viceministro, más allá de estas tres líneas de acción, la obra y el magisterio de Fidel en política exterior abrazaron, incorporaron y educaron al pueblo cubano sobre algunos de los temas más complejos del escenario internacional.
«No pueden olvidarse las asambleas populares y masivas en la Plaza de la Revolución, en que cientos de miles de cubanos escucharon y aprobaron la Primera y la Segunda Declaración de La Habana; la solidaridad masiva con el pueblo de Vietnam; las primeras brigadas médicas a Argelia; las donaciones de sangre para pueblos en situación de desastre; la creación del Contingente Internacional Henry Reeve y su contribución decisiva a la salud en diversas latitudes, incluso ante epidemias como el Ébola en África Occidental y el enfrentamiento a la COVID-19 en más de 40 países y territorios.
«Con el esfuerzo de profesores y maestros cubanos, se formaron en nuestras escuelas y universidades decenas de miles de estudiantes de todas partes del mundo. La gesta internacionalista de Cuba en África fue una epopeya masiva y voluntaria de pueblo, que involucró a más de 350 000 combatientes».
La ambición de Fidel era defender el derecho incuestionable de su país a disfrutar de la soberanía plena y absolutamente plena, y junto al bravo pueblo cubano, tratar de contribuir a llevar la justicia o poner fin a la injusticia en todos los rincones del planeta, finalizó Fernández de Cossío.










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