En el parque Piñeras, ubicado en la calle homónima y Mariano, en el Cerro, lo que antes era un parque hermosísimo, ahora se ha convertido en un gran vertedero. Donde 26 bancos servían al descanso de numerosas familias que llevaban a sus niños a jugar no queda ninguno, se los robaron todos. Lo denuncié con mi delegada hace dos años, cuando aún quedaban ocho en pie, y nada.
Lo mismo sucede en el parque Manila, situado en la calle del mismo nombre, y en el de 20 de Mayo y Ayestarán, en ese municipio.
Y no es un caso «exclusivo» del Cerro. En el parque conocido como «el de Comunicaciones», frente a este ministerio, en Plaza de la Revolución, se están robando los bancos -yo he contado ocho- poco a poco.
No es tarea fácil llevarse unos bancos anclados al piso con plataformas de concreto. Además, después se necesita un transporte para dar remate a la ilegal tarea. ¿No hay ojos que puedan ver este fenómeno y neutralizarlo? ¿Alguien conoce cuánto ha invertido el Estado en los parques mencionados para que unos aprovechados se llenen los bolsillos?
Vicente Fernández Domínguez,
calle Vista Hermosa, No. 460, e/ Lombillo y La Rosa, Cerro, La Habana.



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