Es conocido por el Departamento de Higiene y Epidemiología de Cojímar que, a escasos metros de la escuela primaria Urselia Díaz Báez, unos vecinos tienen crías de animales porcinos, lo cual atenta contra el bienestar de los niños, por el mal olor y el ruido propio de estos animales.
Es difícil comprender cómo los funcionarios que visitan al centro no han podido incidir en este problema y terminar con él de una vez, porque sucede curso tras curso. Ahora se añade que, con la falta de energía eléctrica, no se deben cerrar las ventanas para aprovechar la luz del día.
Otra madre de un niño de la misma escuela se queja por los intensos ruidos que provocan dos vecinos herreros al realizar sus trabajos. Añade que su hijo no puede escuchar, pues le molestan cuando golpean sobre el hierro y cuando utilizan la pulidora en sus soldaduras. Esta situación lo tiene desmotivado en el aprendizaje, no copia totalmente las clases y no logra concentrarse como es debido. No quiere ir a la escuela porque le molesta el ruido.
Se ha planteado en la dirección del centro desde cursos anteriores, pero no lo han resuelto; la delegada de la circunscripción está al tanto de lo que sucede, asimismo lo debe saber el municipio de Educación. ¿Cómo deben trabajar esos maestros? Tienen que hacer esfuerzos con la voz, los niños están alterados y desmotivados.
Laura Carbó Suárez
calle k, No. 5831 a , e/ h e i, Cojímar, La Habana del Este, La Habana.
Elvira Pérez Palacio
calle j, e/ 25 y 26, edif. 68, apto. 2, Cojímar, La Habana del Este, La Habana.



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