Es viernes, 25 de mayo del 2018. Lugar: terminal de ómnibus interprovinciales de Santa Clara. Estoy anotado en la lista de espera con el objetivo de viajar hasta Matanzas. Este servicio se presta allí con orden, los empleados son atentos y eficientes.
Aproximadamente a las 9:45 a.m. anuncian por el audio un ómnibus de Transtur (número en la puerta de acceso: 4422; matrícula o chapa: B 205 994, con franja azul) ofreciendo ocho capacidades con destino a Matanzas, en viaje directo (no para en lugares intermedios).
La organizada cola avanza hasta que se venden las capacidades solicitadas. A algunos pasajeros que desean viajar a Colón le cobran hasta Matanzas, según lo solicitado de «viaje directo».
Abordado el ómnibus, el chofer (tiene un solapín donde se lee «Joaquín Pérez»), recoge los boletines sin devolver el comprobante del pasajero.
El ómnibus (de los medianos, más de 12 capacidades y menos de 40) sale de la terminal con ocho pasajeros y el resto de los asientos vacíos. Es viernes, la terminal está «en candela», muchas personas intentando viajar y no pocas deben esperar la siguiente oportunidad a Matanzas.
Primera parada: punto de recogida de pasaje («amarillo») a la salida de Santa Clara. El chofer llena la guagua, incluso con pasajeros de pie, hasta diferentes destinos, incluido Esperanza, el siguiente pueblo. Cobra no menos de 10 cup por pasajero, sin entregar comprobante alguno.
En lo adelante funcionará como una guagua intermunicipal, sin entrar en terminales, subiendo y bajando pasajeros, cobrando. En algunos tramos, viajaron hasta 18 pasajeros de pie. En total, transportó alrededor de 120 personas.
Al llegar a la entrada de Matanzas (Peñas Altas, a varios kilómetros de la terminal, un descampado), anuncia que los viajeros de Matanzas debemos bajarnos allí, pues él sigue para Santa Marta (a la entrada de Varadero), un destino que el chofer no anunció en Santa Clara.
Educadamente, le explico que yo salí de la lista de espera de Santa Clara con destino a Matanzas, que debe dejarme en esa terminal. Reitera que debo bajarme. Intento persuadirlo, reiterándole el criterio anterior y otros: tengo 62 años, diabético, no hubo oportunidad de ir al baño en todo el viaje, necesito ya alimentos y medicinas, llovizna y viene fuerte aguacero, traigo equipaje… Reitera su posición, se descompone, amenaza, tiene gestos como mostrarme el solapín y decir: «Ve a donde te dé la gana», «te vi la cara, más nunca te recojo»; «te bajas o te llevo para Santa Marta»; «en la terminal de Santa Clara te engañaron».
No hablo más. Me bajo. Me mojo. No me resigno. Escribo a «Cartas a la dirección».
Eugenio Vicedo Tomey,
Calle 95 No. 30220 entre 302 y 304,
Matanzas.



COMENTAR
liscas dijo:
1
15 de septiembre de 2018
16:31:13
onnis dijo:
2
16 de septiembre de 2018
18:03:50
Garfio dijo:
3
17 de septiembre de 2018
08:56:16
Eugenio Vicedo Tomey dijo:
4
18 de septiembre de 2018
10:33:17
whilo Respondió:
19 de septiembre de 2018
11:12:47
whilo dijo:
5
19 de septiembre de 2018
11:12:47
Responder comentario