En el año 2012, cuando laboraba como auxiliar de limpieza en el seminternado Braulio Coroneaux Betancourt, del municipio de Guisa, solicité un crédito al Banco Popular de Ahorro para asumir el pago de los equipos electrodomésticos, el cual se me concedió con descuento por nómina de diez pesos mensuales.
En el mes de octubre del propio año, durante el desempeño de mi labor me fracturé un pie, por lo cual tuve que pedir un certificado y en ese mes no me descontaron los diez pesos, lo que asumí al mes siguiente. En el mes de agosto volví a coger certificado por la misma lesión y de nuevo no me descontaron, y asumí el pago al mes siguiente.
Aclaro que no fue mi responsabilidad, sino del centro donde laboraba y que actualmente no tengo adeudos con el banco.
Ahora laboro como recepcionista en la Dirección Municipal de la Vivienda, con un salario de 275 pesos, y mi preocupación está basada en que en varias ocasiones he solicitado un crédito para la compra de materiales de la construcción, ya que vivo en un cuarto de la casa de mis padres y necesito ampliarlo porque es muy pequeño, y siempre se me niega, pues según ellos no soy confiable. El director del Banco Popular de Ahorro me dice que debo buscar un fiador que tenga una cuenta bancaria que se responsabilice con el crédito, pero hasta el momento no me ha sido posible, tengo los dos fiadores dispuestos a ayudarme, pero sin cuenta bancaria.
¿Será que estoy condenada a no mejorar mi situación habitacional por esa razón?
Mireya López Aguilar,
Calle Manuel del Socorro 16 A,
Reparto La Presa, Guisa, Granma.



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