Soy de la opinión que los precios de los pasajes de la empresa Vía Azul están muy sobrevalorados en correspondencia con su servicio. He necesitado viajar a través de esta empresa e increíblemente cada viaje va de mal en peor. El pasado miércoles 15 de marzo, en el turno 10:00 p.m. viajé a Camagüey en una de sus guaguas y aunque todo fue bien aparentemente, el ómnibus tenía el baño roto y los forros de los asientos se veían negros de mugre. Al regresar, en el turno de 9:55 a.m. del sábado 18 de marzo cuando el carro 55 según mi boleto debía recogerme procedente de Sta. Lucía, guagua que nunca llegó, entonces Vía Azul puso un (Yutong) Flete 2385 de Ómnibus Nacionales, bien oxidado, con los forros cubre-cabeceras raídos, los filtros de aire acondicionado bien sucios y las cortinas indecentes; parecía más bien un residuo de chatarra, que el carro que recogería a 24 ó 25 pasajeros que habían abonado 33.00 CUC. a la supervalorada Vía Azul para viajar a La Habana.
Después de que los pasajeros expresaran su inconformidad en la oficina de Vía Azul, en la terminal de ómnibus de Camagüey, unos por escrito y otros preguntando en español y en inglés por qué le habían cobrado tanto para ser trasladado en semejante artefacto, y de la abarcadora respuesta: ¡no hay más nada! vino el increíble viaje de diez horas (11:56 a.m.-10:10 p.m.) con innumerables paradas, pues los choferes recogieron a cuantas personas le hicieron señas en el camino hasta llenar todos los asientos del ómnibus, pero a la llegada a la capital, nos esperaba otra sorpresa, en la terminal de Vía Azul, ya en el salón de espera las puertas a la calle estaban cerradas porque: «Ya cerré», nos dijo una trabajadora y tuvimos que irnos todos los pasajeros, cubanos y extranjeros, directo por el andén oscuro hacia la calle.
¿Por qué hay que pagar tan caro para recibir tantos maltratos? Este viaje no es una casualidad, hace meses viajé en el carro 840 La Habana-Baracoa que tenía el aire acondicionado defectuoso y para colmo de males en esa ocasión se nos rompió la guagua en Ciego de Ávila. Lo mismo, los carros llegan atrasados o se rompen continuamente, y las condiciones como ya describí anteriormente en cuanto a los asientos y baños. Demuestra que es una empresa que cobra por un servicio que promete, pero que no puede, ni está en condiciones de servir, entonces: ¿Por qué mantiene esos precios tan altos? ¿Por qué una empresa que tiene un superávit tan alto maltrata tanto a sus clientes?
Frank Fernández Triana
Calle 11 no. 408, Sta. Cruz del Norte, Mayabeque.



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Frodovaldo dijo:
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16 de mayo de 2017
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Frodovaldo dijo:
17
16 de mayo de 2017
10:56:55
Frodovaldo dijo:
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16 de mayo de 2017
11:09:42
catmar dijo:
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2 de julio de 2017
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Arisbel dijo:
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21 de julio de 2017
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