Como casi todos los cubanos, sigo con mucha atención la página del Granma Cartas a la dirección. Lo hago porque el espacio constituye un ejercicio auténtico de democracia, que desmiente con creces toda la ignominia que el enemigo arroja sobre nuestro sistema político.
Sin lugar a dudas, en Cartas a la dirección, han visto la luz con oportunidad, muchos de los problemas más candentes. En tal sentido, todo aquello que produce malestar, genera descontento en la población y contradice los propósitos emblemáticos de la Revolución, favorece las intenciones de quienes desde afuera y desde adentro se empeñan en descalificar nuestro proceso.
Y digo todo esto, porque en la edición del pasado viernes 26 de febrero, Daniel Torres se pregunta ¿En qué cabeza cabe pensar… cómo puede un estudiante universitario necesitado de viajar a su casa y limitado económicamente pagar un precio más alto por un pasaje? Pero el problema es más grave aún y no se reduce al tramo Las Tunas-Camagüey, como tampoco es responsabilidad de los trabajadores de allí, sino que aunque parezca asombroso es una decisión de la alta dirección de Ómnibus Nacionales en interés de los ingresos de la empresa y la estimulación de sus choferes.
A partir de tal directiva, en Mayarí, provincia de Holguín, no se puede reservar pasajes para Camagüey ni ningún otro tramo, que no sea Villa Clara o Jagüey Grande, lo que significa doblar o triplicar el importe del pasaje. Para que se tenga una idea del alcance del problema, el precio del pasaje Mayarí-Camagüey es de 56 pesos, pero hacia Villa Clara es de 106 pesos ¡casi nada! 50 pesos de diferencia. El único medio de transporte con que cuenta Mayarí para salir de los límites de la provincia es la Yutong que cubre viaje hasta La Habana. La mayoría de las pacientes de cáncer de mama y otras patologías se atienden en el Hospital Oncológico de Camagüey, así como estudiantes de pregrado y postgrado viajan a la universidad de esa provincia con sistematicidad. Entonces, la pregunta sería, a quién se le ocurre una cosa como esa, que entraña pérdida de conquista de un servicio histórico. Cuando un pasajero paga hasta Villa Clara, pero se baja en provincias anteriores, ese asiento en el gráfico del viaje está ocupado, de manera que no hay obligación de picar un boletín y esos asientos quedan para el bolsillo de los choferes.
Pero más absurdo y arbitrario resulta que por lista de espera, aunque usted lleve días y semanas para viajar, si aparece en ese momento alguien que va más lejos, como La Habana o Jagüey, le venden el pasaje pasándole por encima literalmente a sus derechos y no pasa nada.
Aunque discutible, puede ser algo comprensible que se apliquen tales medidas en los municipios cabeceras de provincia, por cuanto en esos casos disponen de rutas para otros destinos. Por ejemplo, desde Holguín se puede reservar hacia Camagüey, Ciego de Ávila, Villa Clara, Matanzas, etc. Pero aplicar esta fórmula a los municipios que no tienen alternativas, en realidad parece bastante descabellado, habida cuenta de que buscar mejorar los ingresos y la estimulación de los choferes a costa de la cartera, ya bastante deprimida, del pueblo trabajador carece de cordura y sensatez, y sobre todo, de sensibilidad humana. A todas luces, tal procedimiento no tiene nada que ver con el socialismo.
Eduardo Ramos Álvarez
Calle Leyte Vidal,
Edificio 126, apto. 6,
Mayarí. Holguín



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Jge dijo:
1
15 de abril de 2016
07:31:24
Pepecito dijo:
2
15 de abril de 2016
07:50:33
GHT dijo:
3
15 de abril de 2016
08:11:58
Wilfredo fernandez Rodriguez dijo:
4
15 de abril de 2016
20:41:30
yosvanis dijo:
5
28 de abril de 2016
10:10:22
Omar Respondió:
3 de mayo de 2016
09:20:28
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