En la última sesión de trabajo de nuestro Parlamento, este se ha ocupado de un tema que ya se debatía en todo el país: la tremenda alza de los precios de los productos fundamentales para a la subsistencia diaria, lo cual produce una contracción significativa en los salarios reales. En este asunto, como en tantos otros, intervienen múltiples factores, principalmente una oferta que no alcanza a los niveles de satisfacción de las necesidades existentes. Sin embargo, igualmente hay ciertos agentes de orden subjetivo que complican más la situación y deben enfrentarse con inteligencia y voluntad a la mayor brevedad. En tal sentido los planes para la recaudación de dinero de ciertas empresas estatales, así como la débil estructuración de un mercado mayorista tienen fuertes implicaciones en el fenómeno.
Un simple vistazo a los precios de las tiendas (tanto en CUC como en pesos) nos deja una visión irrefutable de tal situación pues los precios son de horror, con ganancias que en ocasiones exceden el 100 %. Hay que recordar que una de las funciones del Estado es servir de modelo de comportamiento ético para sus ciudadanos. No obstante, además de eso ya de por sí primordial, la dimensión de dichos precios establece importantes efectos secundarios para otras actividades comerciales. De hecho, los llamados “cuentapropistas” deben comprar muchos de sus insumos, así como otros productos en esos precios, de manera que al vender lo que producen incrementan los valores para obtener sus beneficios. Un ejemplo es la venta de refrescos y cervezas que se ofertan en los restaurantes particulares. Estos se adquieren (solo pueden hacerlo ahí) en las tiendas por CUC y entonces los dueños le aplican un por ciento para su dividendo. Esa es una práctica diaria y conocida que los convierte en revendedores legalizados.
Respecto a esto sería necesario para un debate serio que los periodistas investigaran e hicieran pública la relación entre costos y precios de los productos que se ofertan en las distintas tiendas para poder analizar hasta qué punto este sistema de precios no marca la línea decisoria en tal cuestión. Asimismo se hace imprescindible una reglamentación que fije un por ciento de ganancia racional y sensato para todos. Construimos el socialismo pero hemos dado lugar a la más terrible de las leyes del capitalismo: la de oferta y demanda, con ganancias prohibitivas. Eso debe y puede resolverse con una regulación de mercado según gastos y en concordancia con nuestro contexto, estableciendo un por ciento de ganancia que nunca vaya más allá de lo que establecen los especialistas al respecto (entre el 15 al 30 %, según exponen).
Así habría mejor nivelación entre salarios y gastos de modo que nuestro pueblo tuviera cierto alivio, aunque bien se sabe que solo una producción sostenida, suficiente y variada puede normalizar los precios. Creo que es algo que merece nuestra atención e intervención inteligente e informada.
Manuel García Verdecia
Ángel Guerra 115 altos,
e/ Mártires y Máximo Gómez,
Holguín



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Ralph dijo:
1
19 de febrero de 2016
10:15:52
JJ dijo:
2
19 de febrero de 2016
10:46:51
LEONARDO dijo:
3
19 de febrero de 2016
12:48:36
eu Respondió:
26 de febrero de 2016
09:48:53
Palax dijo:
4
19 de febrero de 2016
12:54:16
Romero dijo:
5
21 de febrero de 2016
12:18:11
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