En la provincia de Granma, el municipio de Jiguaní le debe su nombre a los pueblos aborígenes. En su lengua significaba Río de Oro. Pero desde hace mucho no existe oro y ya apenas hay río. Creo que dentro de poco habrá que cambiarle el nombre a mi pueblo. Entre el abandono institucional, la sequía prolongada, el uso indiscriminado para el riego de la agricultura y las indisciplinas sociales han contribuido a la desaparición de un símbolo de nuestro pueblo.
Dentro de unos pocos, muy pocos años, nuestros nietos sabrán del río que atravesó la ciudad por algún cartel de señalización que algún nostálgico como yo pueda poner. En muchos sitios está seco y en otros solo corre el agua de los vertimientos albañales u otros residuales.
Sus aguas se convirtieron en lavaderos de carros y vertederos de basura, escombros, animales muertos y todo tipo de desechos de la actividad humana.
Aun cuando apenas el agua corre debiera mantenerse limpio su cauce para que sea evacuación natural para los tiempos de lluvia.
Debiera existir una respuesta institucional multisectorial para salvar lo que aún se pueda. Un trabajo conjunto del Citma, Planificación Física, Salud Pública, CDR, Poder Popular, Acueducto y alcantarillado, Recursos Hidráulicos, Comunales, Empresa forestal, etc. Cada organismo tiene su función específica. Que cada cual cumpla con la que le corresponde.
Pero la respuesta debe ser ahora. Luego será tarde.
Emerio T. Morales Peláez
Calle Martí No. 178 B.,
Jiguaní, Granma



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Silvio. R. O'Farrill dijo:
1
22 de mayo de 2015
11:34:36
Mailenis dijo:
2
28 de mayo de 2015
10:14:57
David dijo:
3
1 de junio de 2015
16:12:42
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