WROCLAW, Polonia.--En los deportes colectivos, la mancomunidad de intereses y la cohesión entre los jugadores son determinantes en aras del éxito.
Tras el revés ante Canadá, en partido que hasta el comienzo del segundo parcial favorecía a los cubanos, el mentor Rodolfo Sánchez se sintió contrariado porque sus alumnos ---lo mismo que contra Finlandia en este Campeonato Mundial de voleibol--- exhibieron cualidades solo en los dos tiempos iniciales, y más tarde entraron en un bache, como si no se consideraran aptos para retar a selecciones con experiencia al estilo de la sexteta de Rusia que enfrentarán este jueves.
Algunas de las escuadras de la élite llegaron a esta competencia por debajo de su forma habitual, como Estados Unidos e Italia, que han transitado por un camino escabroso del que al menos los norteamericanos (rompieron el invicto de Polonia y Serbia no se veía fácil) pueden emerger, en tanto los bambinos abrieron esta segunda ronda marcados por una derrota a manos de Serbia y Polonia no les representaba un manjar.
Cuba ha presentado aquí a la docena de jugadores quizá más jóvenes del evento, pero sin dejar de reconocer a esos muchachos entre los 17 y 21 años de edad, sus fallas sobrepasan la cifra de pifias aceptables a este nivel del voleibol (alrededor de 35 errores-promedio por encuentro). Los antillanos expresan un déficit en la concentración que resta valores a la calidad y pone en tela de juicio la combatividad aportada desde lo individual al colectivo, algo esencial para ir estructurando el crecimiento en la cancha.
No subestimar, ni sobrevalorar al rival, son pautas que reafirman la voluntad de victoria. Habituarse a luchar solo durante el comienzo de los desafíos, pensado tal vez que el oponente no reaccionará, es un caro error, y más caro aún es el lastre que esa manera de pensar y actuar dejan como secuela: a mediano plazo crea una mentalidad de perdedores.
A Finlandia le salieron como leones para ganarle los dos set de apertura y aventajarla hasta 16-10 en el tercero. Luego vino la caída que condujo al revés 2-3. Ante Sudcorea, tras un fácil 25-14 en el tercer tiempo, rechazaron el repunte asiático en el cuarto y obtuvieron la victoria 3-1 en situación extrema, porque de no haber ganado no estuvieran en la segunda fase del Mundial.
Era mucho pedir que superaran a Brasil, tricampeón mundial; sin embargo, sonrieron 25-22 en el inicio y cayeron en reñido 23-25 en el siguiente set. Hasta ahí les acompañó ese furor por desbancar al contrario (los han estudiado los equipos de dirección de cuatro o cinco técnicos) mientras los veteranos auriverdes, a tenor de sus reiteradas faltas (45 en total), los presionaron hasta vencerlos.
Otro aspecto les resta posibilidades a los nuestros. Aquí han realizado intensas sesiones de entrenamiento, teniendo en cuenta las características de los rivales de turno. Corrigieron elementos técnicos durante esa preparación y más tarde, en el fragor de los choques, en ocasiones no los realizan como se perfilaron. Entonces vienen las improvisaciones, la descoordinación y la pérdida de confianza en lo que se hace.
Madurar lleva años en el voleibol, como en cualquier otra disciplina. Ojalá la experiencia de este Mundial ayude a ganar conciencia de que para alcanzar la cumbre es preciso esforzarse al máximo.










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Joe dijo:
1
11 de septiembre de 2014
10:46:32
pABg0nZ dijo:
2
11 de septiembre de 2014
10:53:45
voleilover dijo:
3
11 de septiembre de 2014
11:27:39
voleilover dijo:
4
11 de septiembre de 2014
11:55:33
voleilover dijo:
5
11 de septiembre de 2014
12:31:57
César dijo:
6
11 de septiembre de 2014
12:40:37
César dijo:
7
11 de septiembre de 2014
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charles dijo:
8
11 de septiembre de 2014
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Driggs dijo:
9
11 de septiembre de 2014
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Enrique dijo:
10
13 de septiembre de 2014
13:13:18
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