
Pensar la literatura, escribirla, estudiar a quienes han conquistado la suerte de ser leídos, referirlos, decir de ellos…, volver la mirada a momentos cruciales en que se definen rumbos de la historia de nuestra cultura, sacar afuera esos diálogos inquietos que tienen lugar en el pensamiento que indaga…, más o menos eso es lo que en casi 400 páginas recoge Avidez de la razón, de Rafael Acosta de Arriba, un título que ve la luz con el sello Ediciones Bachiller, y que deja ese sabor bien conocido por los lectores, que se produce cuando no se quiere que se acabe el libro.
Prolífera es la obra del intelectual, quien hace apenas unos días ingresó, merecidamente, en la Academia Cubana de la Lengua. Son 28 los libros que firma este autor de amplia cultura, licenciado en Matemática y doctorado en Ciencias Históricas (1998) y en Ciencias sobre Arte (2009), y que cuenta en su laboreo con haber dirigido las revistas Cine cubano, Artecubano y la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, además de haber impartido clases en diversas universidades cubanas y extranjeras. Por estas y otras razones, en 2018, el Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello le concedió el Premio Nacional de Investigación Cultural.
Sobre el libro, que agrupa textos elaborados entre 2008 y 2024, nos dice su autor en las palabras preliminares, que se trata de una apuesta «por darle cabida al pensamiento crítico, ese oxígeno que nos permite vivir con dignidad», y añade: «Esa compleja amalgama de ideas, sentimientos, experiencias y conocimientos que son las que configuran la obra crítica de un autor o lo que pudiera considerarse la voracidad de una razón despierta, es lo que llena las páginas que siguen».
Entre los textos dirigidos a valorar obras líricas, hay uno titulado El soliloquio de la nostalgia. Un homenaje a Trilce en su centenario. «De César Vallejo pudiera decirse, sin temor a la exageración, lo mismo que Paul Valéry expresó sobre Virgilio: “No es un poeta, es un texto”. La intensidad de su obra y la magnificencia y profundidad de su lírica así lo permiten».
Con estas palabras, da inicio a un ensayo –valgan algunos ejemplos de este para valorar la pulsión crítica de Acosta de Arriba– en el que se propone precisar cuál fue ese lenguaje absolutamente original con el que concibió su poesía Vallejo, y lo hace desde ese poemario «más rompedor y personal» que es Trilce.
Acosta de Arriba, a la par de que manifiesta sus apreciaciones, entreteje argumentos que apuntan a la voz de otros estudiosos, lo que solidifica el criterio emitido. Una de estas citas alude a José Carlos Mariátegui, quien ha dejado dicho:
«Mas lo fundamental, lo característico en su arte es la nota india. Hay en Vallejo un americanismo genuino y esencial; no un americanismo descriptivo o localista (…). La palabra quechua, el giro vernáculo, no se injertan artificiosamente en su lenguaje; son en él producto espontáneo, célula propia, elemento orgánico (…). Su autoctonismo no es deliberado (…). El sentimiento indígena obra en su arte sin que él lo sepa ni lo quiera».
Trilce, dice ahora Acosta de Arriba, fue «una eficaz tentativa de crítica a la poesía existente hasta ese momento. Vallejo agredió el escenario poético peruano y continental, también el de la lengua, situándose en una posición disidente dentro de ella. El libro se erigió con los años en un hito de la poesía hispanoamericana (…)». El autor «(…) se convirtió con el tiempo en uno de los poetas más seguidos del continente y del idioma».
La investigación de fondo, la valoración sopesada y garante después..., así se advierten los artículos que dan cuerpo a Avidez de la razón. En ellos, su autor recorre, entre otros, temas tales como el primer texto escrito en castellano en el Nuevo Mundo; la relación de los intelectuales cubanos y la República Española; la huella de la revista Amnios en nuestra cultura, así como evocaciones a Max Aub, Cintio Vitier, Carlos Manuel de Céspedes García– Menocal, Araceli García Carranza y Celia Cruz…
Sin duda, las revelaciones en torno a los asuntos abordados, y la reafirmación de la sensatez crítica del autor, serán el provecho de estas lecturas que tanto aportarán a la cultura de sus lectores y al corpus ensayístico de nuestras letras.









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