ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Portada del libro. Foto: Madeleine Sautié Rodríguez

Para los amantes de la literatura el mundo bien puede dividirse entre los que leen y los que no lo hacen. Con frecuencia sucede que de padres lectores nacen hijos lectores; pero también hay hijos de polillas que no tendrían, ni siquiera al final de la lista de sus actividades, la lectura.

El amor por los libros puede darse «silvestre»: sobran ejemplos de seres que no vieron jamás en casa esa invención humana y consiguieron, sin importar el modo, tenerlos en sus vidas. Otras personas, condicionadas por la cultura familiar, reciben desde que ven la luz –incluso antes, cuando se ha guardado un libro para cuando lleguen– las influencias del hogar y son conducidas fácilmente al regazo de la literatura.

Quienes creemos que teniendo cerca los libros el mundo puede ser mejor, estamos en el deber de conseguir que la gente lea y para ello no basta decir cuánto de bueno nos proporcionan. Hay que acompañar: si se es maestro hay que hacer como hacía el joven Carpentier cuando impartió clases. Leer en voz alta, saborear el idioma, que es otro modo de enamorarnos de las letras; y si somos padres, abuelos o tíos lectores, hay que convertir en ceremonia el momento de acercar al niño al librito de cuentos, ese que será superado después por otro, si sembramos en ellos el deseo de desentrañar el misterio, el otro horizonte.

Perdone el lector (me refiero ahora al de Granma) que en el espacio que debe aprovecharse para hablar de un libro, aparezcan estos apuntes. Pero no puedo menos que comentarlos cuando a ello convida un libro como En busca de la piedra verde, con sello de Ediciones La luz, infantil, firmado por una mujer extraordinaria, amiga de Cuba, que cedió sus derechos para la publicación de este libro, la escritora y activista humanitaria norteamericana Alice Walker, capaz de escribir una novela como El color púrpura, texto medular de denuncia al racismo y otros males sociales, llevado al cine  en 1985 por Steven Spielberg y merecedora del  Premio Pulitzer en 1983, y el American Book Award.

«Cada uno nace con su propia luz especial, la cual está representada en esta historia por la piedra verde. Ella es nuestra más íntima franqueza, amabilidad y consideración. Es nuestro amor por uno mismo y por el otro.

A veces si no protegemos este “suave” sitio en nuestros corazones, podemos hacer cosas perjudiciales que nos hieren y también hieren a otras personas y al mundo que nos rodea». Así explica Walker la esencia de este cuento que narra la necesidad imperiosa de un niño llamado Johnny de encontrar su piedra verde, símbolo de nobleza, que ha perdido a fuerza de lanzar miradas siniestras a los otros, musitar cosas desagradables, ofender, menospreciar el esfuerzo ajeno, hacer juicios egoístas e injustos.

«Johnny se dio cuenta de que tomando la piedra verde de otra persona nunca la haría suya. Además, se sentía solo bajo el gran árbol y pasarse todo el día aparentando ser un chico malo era muy aburrido».  Su hermana, Katie, lo acompañará a encontrar la mágica piedra perdida, en un viaje que acortará el momento de la definitiva recuperación a medida que el niño reconozca sus malas acciones y decida enmendarlas por medio de la disculpa sincera y la resolución de no incurrir en sus reconocidas faltas.

El libro es también un canto a la tolerancia de las almas de mayor talla, al perdón justo cuando es merecido y a la suma imprescindible  de los seres humanos para conseguir en sus comunidades, que son a la larga un país y un mundo, la altura espiritual sin la que no hay felicidad plena; un himno al brillo colectivo desde el parpadeo individual de sus habitantes, semejante al mar de fueguitos que pintara aquel «hombre del pueblo de Neguá».

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olga sánchez guevara dijo:

1

21 de noviembre de 2018

07:39:28


muy buena idea la de incluir reseñas de libros, me encanta esta sección, pero sería muy bueno también si se mencionara a los traductores que nos acercan a estas obras escritas en otros idiomas, pues las leemos no solo gracias a alice walker o quienquiera que sea su autor o autora y que ceda los derechos para la publicación, sino también gracias a quien trabaja para traerla a nuestro idioma. esto ya lo comenté en una reseña anterior, la de las crónicas de narnia, pero no lo vi publicado.

olga sánchez guevara dijo:

2

21 de noviembre de 2018

07:40:31


no sé quién es el traductor de en busca de la piedra verde; la de las crónicas de narnia es josefina de diego.

olga sánchez guevara dijo:

3

21 de noviembre de 2018

16:30:44


a las ocho de la mañana envié dos comentarios, ahora abrí de nuevo esperando que ya estarían publicados y nada. como soy persistente vuelvo a la carga y reitero que cuando se comentan obras traducidas es un deber elemental mencionar aunque sea el nombre del traductor o traductora, pues ellos son autores del texto traducido, que es el que lee la gran mayoría del público. sin la traducción se quedarían sin leer estos libros todas las personas que no pueden leerlos en el idioma original. en este artículo no se menciona al traductor/la traductora, y lo mismo ocurrió con el artículo anterior de la sección, sobre las crónicas de narnia, cuya traductora es josefina de diego.

Madeleine Respondió:


21 de noviembre de 2018

19:11:54

Estimada Olga, si los comentarios no estaban subidos, el motivo no era otro que encontrarse estos en espera para la moderación. Así que no es su persistencia la que ha hecho que se le publique este , sino que los moderadores, ocupados también de otros asuntos en el periódico, comenzaron a aporbarlos. Respecto a lo que dice de los traductores nos parece justo mencionarlos, y se lo agradecemos; sin embargo, se lo agradeceríamos mucho más si nos lo hiciera saber como una recomendación cortés y no como un regaño, que es lo que se siente al leer sus palabras. Lo tendremos presente para la próxima ocasión.

olga sánchez guevara dijo:

4

22 de noviembre de 2018

14:16:40


estimada madeleine, muchas gracias por su respuesta, no tuve intención de ser regañona, así que lamento si "sonó" de esa forma lo que escribí. me alegrará ver mencionados a los traductores/las traductoras en futuros artículos.

Madeleine dijo:

5

23 de noviembre de 2018

11:13:22


El traductor se llama Manuel García Messeguer.