Con sus seis películas de ficción, el director polaco Jan Komasa ha entrado en el radar cinematográfico internacional. Las cuatro cintas rodadas en su país natal entre 2011 y 2020 (Suicide Room, Varsovia 44, Corpus Christi y Hater, las dos últimas de repercusión mundial) demostraron la habilidad del cineasta para auscultar los daños del tejido social y su incidencia en el patrón conductual de seres devorados por las consecuencias de dichos perjuicios.
El buen sabor dejado por Hater (2020) en el Festival de Tribeca le abrió puertas para la financiación de Heel (2025) y Aniversario (2025), producidas en Inglaterra y EE.UU., respectivamente.
Komasa no ha perdido la vehemencia y la tensión de sus primeros filmes, como tampoco el ardor y la fuerza de un cine rebelde, visceral, perturbador e incómodo (aunque en rumbos distintos de la incomodidad de Östlund, Lanthimos o Borgli), el cual introduce pesimistas comentarios sociales e inquietantes yuxtaposiciones, al tiempo que escruta el devenir desde ángulos nada complacientes.
Y en modo alguno complaciente resulta la mirada autoral de Komasa en Aniversario, la película en la que parecen converger las sensibilidades, temores u horrores manifiestos por George Orwell en 1984, Margaret Atwood en El cuento de la criada, Thomas Pynchon en Vineland, Michel Franco en Nuevo Orden, Alex Garland en Guerra Civil, Ari Aster en Eddington, y Paul Thomas Anderson en Una batalla tras otra, y que, sin embargo, es poderosa e inéditamente nueva en su lóbrega reflexión sobre el régimen despótico en que se ha convertido EE.UU. durante la era Trump.
Mirada sin cortapisas a un sistema absolutista que no permite el disenso, Aniversario constituye el reflejo de una sociedad presa del autoritarismo, en la que se amputan tanto las libertades civiles como el pensamiento académico o intelectual de signo adverso al poder, o el derecho a expresar simpatías ideológicas no avenidas con la visión imperial y supremacista de la actual administración.
Aniversario resulta, hasta ahora, la representación cinematográfica más directa de la distopía estadounidense. La casa de familia en la cual transcurre la trama opera como sinécdoque de un Estados Unidos dictatorial, presa de la retórica del odio, de la beligerancia fratricida y de fortísimos quiebres morales. Una nación burlada por unos supuestos líderes que pertenecen a la élite del 1 % y desprecian profundamente a ese otro 99 % contra el cual ejercen la violencia, como reflejan las imágenes del largometraje.
Perteneciente a un tipo de cine político comprometido con su momento histórico, casi inexistente hoy –no veía algo así desde la anglo–filipina Metro Manila o la surcoreana Snowpiercer–, la cinta independiente Aniversario, que debieron ir a filmar a Irlanda, que su distribuidora Lionsgate autosaboteó en su lanzamiento por temor a las represalias y a la cual los grandes medios norteamericanos ignoraron, no tiene parangón en la pantalla reciente al establecer el escrutinio de una sociedad enferma.
La cinta narra –en clave de drama familiar bifurcado hacia una oscura fábula social–, la deriva retrógrada e involutiva de EE.UU. a lo largo del lustro que va del aniversario de bodas número 25 de Ellen (Diane Lane) y Paul (Kyle Chandler) hasta la trigésima de dichas celebraciones sentimentales.
A medida que transcurren los calendarios en el contexto hogareño de esta familia de clase media, la felicidad del rostro de ellos en el primero de los aniversarios mencionados se escurre. Poco a poco, estos se transmutan en efigies demudadas, deshechas por el giro de su país y de su hogar en tanto reflejo de tal orden de cosas.
El movimiento autoritario y la ideología fascista expandidos por EE. UU. hacen mella en Ellen, Paul, sus cuatro hijos y parejas, ya sin espacio para la libertad política ni de ningún tipo. Quien no abrace el pensamiento ultraconservador dominante será denunciado hasta por sus propios hermanos de sangre, en medio de este estado policial sumido en el miedo y la crisis existencial.
Aniversario no está descubriendo nada, pero su relieve radica en el oportuno sentido de decirlo ahora mismo, en medio del caos; no de aquí a unas décadas. Bravo por Komasa y su demoledora parábola.
Tráiler de Aniversario:










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