En una fecha donde el sentimiento suele ser el protagonista, los Cocodrilos de Matanzas eligieron el Día del Amor para sellar su propio idilio con la gloria. Con una demostración de poder absoluto y una frialdad implacable sobre el diamante, el conjunto de la Atenas de Cuba se coronó campeón de la 64ª Serie Nacional de Beisbol tras desmantelar por 11-0 a los Leñadores de Las Tunas en el Estadio Latinoamericano.
Bajo la dirección de Armando Ferrer, la artillería matancera no dio margen al suspenso: una ráfaga de ocho imparables consecutivos en la entrada de apertura castigó severamente al abridor Eliander Bravo y su primer relevista, fabricando un racimo de siete carreras que sentenció el ánimo del encuentro de forma prematura.
La fiesta ofensiva no se detuvo ahí. En el segundo capítulo Ariel Martínez despachó un vuelacercas solitario que encendió nuevamente las gradas del Coloso del Cerro. Seguidamente, una combinación de jits de Eduardo Blanco, Andrys Pérez, José Amaury Noroña y Aníbal Medina completó la decena de anotaciones, colocando un marcador de fuera de combate (nocao) que dejó sin respuesta a la tropa tunera por cuarto día consecutivo.
Desde la lomita, la figura de Yamichel Pérez se agigantó para hacer honor a su apodo del Talismán. El zurdo firmó una joya de pitcheo al completar los siete episodios reglamentarios, permitiendo apenas cinco indiscutibles, para asegurar así el triunfo más importante de la temporada. Con este éxito, la provincia de Matanzas suma su séptima corona histórica y la segunda bajo su denominación actual.
El camino al trono de los saurios fue una exhibición de resiliencia y contundencia. Tras barrer a Sancti Spíritus en cuartos de final, superaron una durísima semifinal ante los Industriales de La Habana (4-2), serie que será recordada por la épica remontada en el propio Latinoamericano, sellada con aquel histórico jonrón de Noroña.
La celebración, sin embargo, no se quedará en la capital. Según confirmaron autoridades deportivas de la provincia, el equipo será recibido este domingo con una movilización masiva en las inmediaciones del Viaducto matancero. Se espera que miles de aficionados se vuelquen a las calles para vitorear a los nuevos monarcas de la pelota cubana, quienes este 14 de febrero le regalaron a su pueblo la victoria más dulce.
«Sabiamos que, al doblegar a Industriales, nuestras aspiraciones al título eran mayores, aunque Las Tunas, por su condición de bicampeones nacionales, eran rivales de consideración. Pero pudimos hacer los ajustes y conseguir este nuvo título nacional», dijo Armando Ferrer a Granma.
Entre tanto, Eduardo Blanco, Más Valioso de la postemporada, explicó que el hecho de no ser seleccionado para ninguna selección nacional lo hizo enfocarse en llevar el título de Cuba hasta la Atenas.
Con este nuevo centro nacional, los Cocodrilos se posicionan como uno de los elencos más sólidos del último lustro en la Isla. El cetro está merecido, que la fiesta no pare.







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