Esteban Terry Sanz participó en casi 60 partidos de Matanzas durante la temporada regular, impulsó 28 carreras, anotó 32 y resultó el tercer Cocodrilo con más dobles (13), a solo dos del líder en la nómina, Andrys Pérez.
Sin embargo, el regreso de hombres como Ariel Martínez y Yurisbel Gracial para la postemporada llevó al banco al número 72, aunque nunca perdió la esperanza de volver a aportar. «Trabajo día a día con Gracial, con los entrenadores. Me dicen que no baje la guardia pues algún día me tocaría esta tarea y gracias a dios me está saliendo bien».
En su oportunidad de emergente contra Industriales, en el inolvidable noveno inning del sexto encuentro semifinal, pegó sencillo y luego el biangular remolcador del empate. Así recuerda ese momento: «me enfoqué en realizar mi bateo hacia el jardín derecho. No dejo de sentir presión contra otros equipos, pero sube a otro nivel frente a Industriales. Esa conexión a grada llena me brindó más confianza, pues venir del banco y cumplir el objetivo resulta un poco difícil».
En el segundo duelo de la final le ofrecieron la titularidad como patrullero izquierdo, detrás del hombre proa en la alineación. Respondió con creces: de 3-2, con un tubey, un cuadrangular y tres empujadas entre ambos extrabases.
«En la subserie contra Las Tunas, al principio del campeonato, ya me había enfrentado a Keniel Ferráz, un buen lanzador, y me había dominado con el mismo pitcheo que ahora le saqué de jonrón. Me preparé para si quería cruzarme con la recta.
«Desde el primer momento tratamos de marcar la mayor cantidad de veces posible, entrada a entrada, porque nos hallamos frente a un gran equipo y no se le puede dar oportunidad. Los siguientes días la mentalidad será la misma: ir juego a juego, lance a lance y continuar enfocados para alzar el título, a lo que vinimos».







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