Justo cuando los Cachorros de Holguín retomaron la delantera, con ventaja de tres anotaciones gracias a jonrón de Lázaro Cedeño con dos compañeros en bases, Yankiel Pérez sustituyó al abridor Daniel García… y los contuvo. Durante cuatro entradas y dos tercios los limitó a dos jits y una carrera.
Ese trabajo de contención fue decisivo para que los Cazadores de Artemisa remontaran y, a la postre, ganaran el juego 12-10.
«Yulieski González habló conmigo y me dijo que diera strikes, que tratara de caminar el juego y poco a poco fui sacando el out necesario en el momento bueno, para lograr el objetivo.
«Como ellos tienen jugadores que hacen buen contacto, me basé en la recta por fuera y rompientes del medio hacia afuera.
«¿Los nervios? Situaciones como esa en la que me llamaron son momentos de presión para un pitcher, sobre todo para un novato como yo. Pero soy un lanzador que se caracteriza por dar strikes y así saqué el juego adelante.
«Considero que tenemos un director muy sabio. Ha hablado mucho conmigo. Me ha dado confianza, poco a poco, en mis últimas salidas. Y he podido responder y hacer mi trabajo».
Desde luego, Yankiel no fue el único héroe. No bastaba con silenciar los bates adversarios; había que borrar diferencias y fabricar carreras. Los artemiseños alinearon incluso con diez peloteros, pues el público vistió los colores de los suyos y resultó decisivo, junto a Lázaro Dayán Pérez, Yansue Moré, Osmel Solano, José Antonio Jiménez, Dayán García y Osbel Pacheco.
Acostumbrado a hacerlo, el camarero volvió a ser el hombre grande de un partido para los Cazadores, con el vuelacercas que los colocó encima en el marcador.
«Es una de las alegrías más grandes que pueda existir y más en un playoff: ayudar al equipo a salir de abajo. Eso nos dio un levantón a nosotros y a la afición. Me tocó la oportunidad y la aproveché.
«Estamos jugando muy contentos, con deseos y un solo objetivo: acceder a la semifinal y seguir avanzando, juego a juego. Y mañana se acaba, sí, eso seguro».







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