Una jornada repartida entre lecturas de poesía, exposición de proyectos para la inserción del libro en las comunidades y presentaciones literarias abrió ayer el V Encuentro de Jóvenes Escritores latinoamericanos en el Centro Cultural Dulce María Loynaz.
El poeta, traductor y ensayista Jesús David Curbelo, director de la institución cultural y coordinador del programa literario de la Feria, indicó que dicha cita ha inaugurado un camino para el intercambio sobre las líneas estéticas y contextos que identifican a una parte de la literatura joven en el continente y a su vez ha arrojado luz sobre una zona de la creación literaria que es desconocida por la mayoría de los lectores.
El poeta Yanset Fraga, vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), señaló que este foro ocupa un papel primordial en la agenda, ya que permite que exponentes de la vanguardia de los escritores jóvenes cubanos y de otros países de América Latina e Iberoamérica tracen proyectos de creación colectiva que les permitan mayor proyección pública e intercambien sobre los campos de acción, las diferencias y las similitudes que definen a grandes rasgos el centro de sus obras. Destacó además que ha sentado algunas reglas para darle mayor visibilidad a la poesía hecha por jóvenes y a las diferentes voces que están surgiendo con fuerza en la creación literaria cubana.
El poeta Heriberto Machado, ganador de una mención en poesía en los premios Calendario 2014 con el título Acantilado, dijo a Granma que “una de las principales ganancias de estos debates descansa en la posibilidad de conocer qué hacen otros escritores y descubrir las peculiaridades de sus poéticas y narrativas”.
Machado, que presentó a los premios Calendario 2015 el poemario Nacido muerto, también se refirió a algunos de los contextos que atentan contra el alcance real de la literatura joven. “Los jóvenes poetas tenemos la posibilidad de publicar, pero lo que muchas veces ocurre con el libro después de publicado es lacerante. Se va estancando en las librerías y no se proyecta desde las instituciones un plan de promoción para que los lectores lo conozcan. Por otra parte a veces los espacios para la promoción literaria no se coordinan con el rigor que requieren y carecen de un público que pueda juzgar realmente tu obra, porque en esos espacios uno siente que solo está leyendo para otros colegas y el medidor de un poeta no puede ser otro poeta, sino el público más avezado”.
En mi caso —agregó— la AHS ha sido la institución en la que hasta ahora me he sentido más cómodo porque me ha apoyado sin reparos con la realización de mi obra. Este año, por ejemplo, pienso publicar mi libro Acantilado con Ediciones la Luz, de Holguín, y después Castaño oscuro con Ancora, ambas editoriales de la Asociación.










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