ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El bruxismo exhibe mayor prevalencia en los niños. Foto: Juvenal Balán

Interviene tanto en las funciones cognitivas de aprendizaje y memoria como en el crecimiento físico, y en procesos esenciales para el organismo humano como la restauración de la energía. El sueño, esa actividad que en la agitada vida moderna con frecuencia muchas personas descuidan o subestiman, es tan importante para la vida como alimentarnos.

Sucede que el dormir mal y poco no solo nos deja más cansados sino que, si se vuelve algo habitual, podría tener serias consecuencias para la salud: desde cansancio, somnolencia, pérdida de atención o concentración hasta irritabilidad, ansiedad y depresión.

Pero, ¿cuáles son las causas que pueden llevar a la fragmentación de nuestro descanso nocturno y cómo se comportan en Cuba?

Sobre el comportamiento de esta pronlemática en la Mayor de las Antillas disertó en el recién celebrado IX Congreso Cubano de Siquiatría la doctora en Ciencias Médicas Elena Cuspineda Bravo, quien dirige el Grupo de Trabajo de Sueño, del departamento de Neurofisiología del Instituto de Neurología y Neurocirugía.

La especialista presentó en el Simposio de Neurociencias –uno de los eventos dentro del Congreso– los resultados del primer estudio epidemiológico de prevalencia de trastornos del sueño, que abarcó una muestra aleatoria de 410 personas, de ellas 365 adultas y 45 niños, en cuatro municipios de la capital: Plaza de la Revolución, Diez de Octubre, La Habana del Este y Arroyo Naranjo.

Si bien la investigación es preliminar y contó con una muestra muy pequeña, por lo que no es suficiente para establecer prevalencia total de los trastornos del sueño en el país, sí brinda una idea de lo frecuente que son estos padecimientos en la población cubana, tanto en adultos como en niños.

Además, puede ser un modelo para estudios más extensos y representativos, ya sea en la capital o en el resto del territorio nacional, apuntó la especialista.

¿CÓMO DORMIMOS?

De acuerdo con la clasificación internacional de los trastornos del sueño, entre estos se encuentran el insomnio, los trastornos de la respiración asociados al sueño, las hipersomnias de origen central, los trastornos del ritmo circadiano (de 24 horas), las parasomnias y los trastornos del movimiento asociados al sueño, así como otros trastornos del dormir, los cuales no se pueden clasificar, pues pueden deberse a la combinación de los anteriores.

Según explicó la doctora Cuspineda Bravo, entre los resultados del estudio, en la población general fue el insomnio –entendido como calidad y cantidad del sueño– el que mayor cantidad de sujetos reportaron, seguido de los trastornos del movimiento, las parasomnias, la hipersomnia diurna, el riesgo de apnea, la hipersomnia de origen central y la narcolepsia.

Tales hallazgos, dijo la experta, son congruentes con lo encontrado en la literatura científica internacional.

En ese sentido, especificó que los datos arrojaron que dentro de las parasomnias, las más frecuentes fueron las pesadillas recurrentes, el sonambulismo, el terror nocturno, el despertar confusional, las alucinaciones relacionadas con el sueño o los trastornos de condición alimentaria (esas personas que se levantan a comer) y la parálisis del sueño.

Asimismo, al analizar los trastornos del movimiento asociados al sueño, la mayoría de los sujetos encuestados refirió padecer los calambres musculares, el bruxismo y el síndrome de piernas inquietas. Este último, señaló la doctora Cuspineda, a pesar de su frecuencia es aún insuficientemente inexplorado por los profesionales de la salud. Sin embargo, es una afección del sueño que trae grandes alteraciones y lleva al insomnio y a la mala calidad del sueño.

«No pudimos hacer un análisis estadístico entre la población adulta e infantil, pero los hallazgos nos dan una idea para poder representar cuáles son los trastornos que prevalecieron en los niños que se pudieron estudiar, y en la muestra de adultos».

Por ejemplo, los trastornos del sueño en general fueron más frecuentes en adultos, excepto las parasomnias. El insomnio en este caso es el que mayor porcentaje alcanzó, y dentro del mismo la calidad del sueño afectado, puntualizó la especialista.

Dentro de las parasomnias, el sonambulismo, el terror nocturno y las pesadillas recurrentes fueron muy reportadas por los padres, mientras que en cuanto a trastornos del movimiento, el síndrome de piernas inquietas tuvo mayor representatividad en adultos y el bruxismo, mayor prevalencia en los niños.

Refirió la experta que la somnolencia diurna excesiva o hipersomnia diurna predominó también más en las personas mayores, de forma ligera y moderada severa.

«Todas son afecciones importantes de tratar y estudiar por los impactos que pueden traer para la salud», dijo.

Al respecto, Cuspineda Bravo mencionó que las consecuencias de los trastornos del sueño en la morbimortalidad de los sujetos que los padecen es diversa y han sido demostradas por sólidas investigaciones a nivel global: enfermedades cardiovasculares, accidentes laborales y automovilísticos, depresión, ansiedad, y el síndrome de la apnea obstructiva del sueño, entre otros.

Este último padecimiento –explicó–es la primera causa de hipertensión arterial y la segunda de infarto cardiaco, y mucha gente no lo conoce.

«Cuando un paciente empieza a roncar es una roncopatía, pero cuando empieza a dejar de respirar por segundos ya hace una apnea. Los pacientes no se enteran, ellos están dormidos y quien se percata es el acompañante, pues no lo deja dormir por los ronquidos. Sin embargo, la mayoría no acude al médico por roncar, lo cual no está bien».

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Hay que entender que los trastornos del sueño son un problema de salud, como lo es la diabetes o la hipertensión, y pueden traer otros padecimientos asociados, apuntó.

«Muchas veces con medidas simples de higiene del sueño podemos mejorar», subrayó la experta.

La literatura científica refiere que esta serie de hábitos de conducta facilitan no solo el comienzo sino el mantenimiento del sueño, y son  un denominador común para la intervención terapéutica ante estos trastornos, si bien no sustituyen la necesidad de acudir ante un profesional de la salud.

Entre las mismas, podemos mencionar el irse a la cama solo cuando se tenga sueño; levantarse todos los días a la misma hora incluidos los fines de semana; evitar quedarse despierto en la cama más tiempo del necesario y la siesta durante el día.

También recomiendan reducir o evitar el consumo de alcohol, cafeína e hipnóticos; evitar comer abundantemente antes de ir a la cama; mantener condiciones ambientales adecuadas para dormir como la temperatura agradable, buena ventilación, poco ruido y reducida iluminación.

Por otra parte, es aconsejable no realizar actividades estresantes en las horas previas a acostarse, realizar un ejercicio físico moderado al final de la tarde y practicar ejercicios de relajación antes de dormir.

Tomar baños de agua a temperatura corporal, por su efecto relajante, puede ser una medida eficaz, así como evitar el manejo de tablets, celulares y laptops en los horarios nocturnos, pues la luz azul de las pantallas incide en que bajen los niveles de melatonina y cueste más trabajo dormirnos.

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Yoan dijo:

1

1 de abril de 2019

07:18:50


Excelente artículo. Muchos padecemos de esos trastornos. Es hora de tomar conciencia de los riesgos.

Reyes dijo:

2

1 de abril de 2019

10:05:03


De este tema se ha divulgado poco, a veces vemos el roncar como cosas de adultos ¨viejos¨, pero cuando leemos estos criterios de los facultativos ignoramos la presencia de una afección de nuestra salud, q puede repercutir en un trastorno de riesgos si no lo tratamos oportunamente, considero q se puede ampliar mas sobre este tema.

M.Montero dijo:

3

1 de abril de 2019

16:15:36


He tenido problemas para dormir aun estando cansada. Lo único que hace el milagro, es tomar un baño con agua tibia y un vaso de leche igualmente tibia. REMEDIO SANTO.

Jorge_GA dijo:

4

1 de abril de 2019

16:19:41


Se habla de trastornos del sueño y se pone como ejemplo la apnea del sueño, pero quisiera saber por parte de algún especialista que tratamiento se hace para resolver o aliviar dicha enfermedad? Existe en Cuba algún aparato para ello o solo es base de cirugía?

Mileidi dijo:

5

2 de abril de 2019

09:43:06


Que bueno para reflexionar, yo me veo reflejada en muchos aspectos, pero con estos consejos creo que puedo mejorar. Muy educativo gracias