ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Carmen Rodríguez

Incorporarnos a las labores de saneamiento, conscientes de que ello garantizaría una buena salud, ha sido un llamado frecuente de las autoridades sanitarias tras el paso por el país del huracán Irma.

La limpieza del medio y recogida de desechos, desde el interior del hogar hasta los alrededores es fundamental, «porque solo de esta manera podremos realizar la desratización, las acciones vectoriales, necesarias para evitar la aparición de enfermedades», precisaba a la prensa en días recientes la doctora Yanaris López Almaguer, directora nacional de Salud Ambiental del Ministerio de Salud Pública.

Tal afirmación la reforzaba la doctora Yadira Olivera Nodarse, subdirectora provincial y directora del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología de La Habana, quien enfatizaba en la importante labor de saneamiento de las manzanas para garantizar la efectividad de las acciones de desratización.

No es ocioso reiterar que ante el paso de cualquier evento climatológico, máxime de la intensidad del huracán Irma, las condiciones para que aparezcan brotes de enfermedades infecciosas se incrementan.

De ahí la necesidad de cumplir estrictamente con las medidas higiénico sanitarias establecidas, y no perder, en ningún momento, la percepción de riesgo.

Sobre la leptospirosis, «una zoonosis bacteriana con manifestaciones variadas, pasando por una enfermedad febril leve hasta una forma mortal fulminante» Granma dialogó con la doctora Jusayma González Arrebato, jefa del Programa Nacional de Zoonosis del Ministerio de Salud Pública, quien subrayó que los animales domésticos, las ratas y ratones son los reservorios de la leptospiras.

«La infección del hombre se produce a través del contacto de la piel y de las mucosas con aguas, suelo y alimentos contaminados por orina de animales», explicó la especialista.

En ese sentido, manifestó que se debe tener en cuenta que los roedores desempeñan un papel fundamental en la transmisión, pues no sufren la enfermedad. Estos albergan las leptospiras en los riñones, las eliminan vivas al medio ambiente por tiempo prolongado, contaminando así el agua, el suelo y los alimentos.

«Por eso, la eliminación de basura y la mejora del saneamiento alrededor de las viviendas contribuyen a eliminar el reservorio de la enfermedad, además de evitar el acceso de los roedores al alimento y al agua, siendo estas unas de las medidas de prevención más eficaz», puntualizó.

Si bien la leptospirosis es una enfermedad que predomina en zonas rurales, factores como el actual deterioro de las condiciones higiénico-sanitarias han propiciado que en las áreas urbanas exista un riesgo similar de desarrollar este padecimiento, explicó González Arrebato.

Con una tasa por debajo de dos por cada 100 000 habitantes, la morbilidad por leptospirosis en nuestro país tiene tendencia a la disminución, expresó la especialista.

Sin embargo, el incremento de la percepción de riesgo, sobre todo en aquellas personas que por su ocupación tienen mayores probabilidades de contraerla, como son los trabajadores de los arrozales, cañaverales, acueducto y alcantarillado, criadores de cerdos, amas de casa en contacto con animales, entre otros, sigue siendo fundamental. Y ahora mismo, tras Irma y sus estragos, es un deber de todos.

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Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

1

18 de septiembre de 2017

03:14:35


Vale prevenir los factores de riesgo en el contexto de la etapa recuperativa, sin olvidar que las intervenciones preventivas dependen de las circunstancias y la preparación, colectiva e individual. Higiene es salud y calidad de vida.