ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

«En el complejo proceso salud-enfermedad los determinantes sociales tienen un papel fundamental», afirma acertadamente el estudio de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, Facultad Finlay Albarrán y el Departamento de Estudios de Alzheimer de Cuba, Algunos determinantes sociales y su impacto en las demencias, de los investigadores Rodolfo Isidro Bosch Bayard, Tania Zayas Llerena y Elaine Hernández Ulloa.

El texto, publicado en el Volumen 43, Número 3 del año 2017, de la Revista Cubana de Salud Pública, es un necesario acercamiento a un tema estratégico, en tanto «la demencia es hoy uno de los principales problemas de salud que afecta a todos los países, con un enorme costo social y económico».

«Los países en desarrollo enfrentan una transición demográfica acelerada que conlleva el aumento de la incidencia y prevalencia de la demencia, lo cual depende de las condiciones propias del individuo, pero en buena medida está la influencia de otros factores macroeconómicos. Es importante conocer cómo influyen los determinantes sociales en esta enfermedad para poder trazar las acciones que permitan su control y una mejor incorporación del paciente y su cuidado a la sociedad para que incremente su calidad de vida», sostienen los autores.

A partir de cada uno de estos elementos, los investigadores se propusieron describir la influencia de los determinantes propios del individuo y los determinantes sociales macroeconómicos, en la prevalencia de las personas con demencia, así como el rol de las políticas de salud en el control de la enfermedad, a partir de una amplia revisión de textos publicados sobre el tema

Como resultado, señalaron que los determinantes de la salud propios del individuo: edad, sexo, raza o grupos étnicos aportan información que puede influir en el desarrollo de la demencia y pueden ser modificados por factores ambientales como el estilo de vida y las redes sociales.

También, abordaron los determinantes sociales macroeconómicos, como los costos y los planes nacionales para la atención a la demencia. En ese sentido, refieren que el costo mundial de la enfermedad se distribuye de forma
desigual, con predominio de los países más ricos. Cuba, Costa Rica y México son los primeros países de medianos y bajos ingresos que comenzaron a desarrollar estrategias nacionales para la atención a la demencia, explica el texto.

«La demencia puede estar influenciada por factores de riesgo en la edad media de la vida: obesidad, hábito de fumar, sedentarismo, hipercolesterolemia, alcoholismo y bajo nivel educacional», afirman los autores, quienes mencionan entre los determinantes de la salud propios del individuo la edad, el sexo y la etnia o raza.

En relación con la edad, queda claro que es un factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer. «La prevalencia e incidencia en demencia aumenta con el envejecimiento poblacional, pero este incremento se produce casi de forma exponencial, la población estimada de personas con demencia para el 2015 en el mundo fue de 44,6 millones. La prevalencia de demencia se duplicará cada 20 años, hasta alcanzar los 65,7 millones en el 2030 y los 115,4 millones en el 2050», ejemplifica el material.

Por otra parte, las mujeres tienen una expectativa de vida superior a la de los hombres, pero también mayor comorbilidad y deterioro de su salud, al tiempo que son las más afectadas por la demencia y viven con niveles de discapacidad más elevados que los hombres de igual edad. «La prevalencia estimada de la demencia en mujeres es superior a la de los hombres de 19 a 29 %, respectivamente. Las mujeres sufren más los síntomas sicoafectivos de la enfermedad y tienen menos acceso a los servicios de salud por el rol que desempeñan en el cuidado de la familia», explican los autores.

Pero así como la incidencia de la demencia depende de factores biológicos (genéticos), también intervienen en este proceso factores ambientales como el estilo de vida o la actividad mental, la dieta, la actividad física, el consumo de tabaco y alcohol, y la educación. «Estos factores pueden acelerar o retardar la cascada de eventos fisiológicos que ocurren a nivel cerebral para la aparición de la enfermedad».

De ahí que «la prevención de la demencia es hoy uno de los pilares para el tratamiento de la enfermedad, ya que aún no existe un tratamiento curativo».

Pero los investigadores van más allá, hasta considerar claves también factores como las redes sociales, la economía y la voluntad política de los gobiernos para enfrentar la demencia. «Las personas con deterioro cognitivo y sus cuidadores sufren el estigma social de la demencia, tienen menos oportunidades en el entorno laboral, presentan síntomas sicológicos como depresión y ansiedad y necesitan el apoyo de sus vecinos, organizaciones de masas y grupos de ayuda mutua», refiere el artículo.

Del mismo modo, es determinante el impacto económico. A escala mundial, hoy las demencias constituyen la tercera enfermedad en costos económicos superada solo por los padecimientos cardiovasculares y el cáncer.

«Los planes nacionales para la demencia de países como Cuba, Costa Rica y México, aumentan la calidad de la atención médica, optimizan los servicios de salud y logran una mayor equidad. Es una necesidad que los países en desarrollo incrementen su colaboración mutua y tracen estrategias para enfrentar esta enfermedad» refiere el texto.

De acuerdo con las tasas de prevalencia reportadas, en Cuba aproximadamente 160 000 personas padecen esta enfermedad y este número se incrementará en 2,3 veces para el 2040, es decir a 300 000 personas con demencia, el
2,7 % de la población cubana, si no se logra alcanzar una cura efectiva.

Las demencias son hoy un desafío para los sistemas de salud, social y económicos del mundo, pero son sobre todo un reto a la conciencia individual de cada ciudadano que tiene ante sí la posibilidad de cuidar su salud, apoyar al otro y contribuir a derribar mitos y miedos.

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Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

1

21 de agosto de 2017

03:00:23


La pérdida o reducción de las facultades mentales por demencia es un problema de salud que vale estudiar con enfoque integral y sistémico. La demencia es una pérdida de la función cerebral que afecta la memoria, el pensamiento, el lenguaje, el juicio y el comportamiento, y cuyo riesgo aumenta a medida que se envejece. No es un secreto que se desacelera el crecimiento demográfico y se amplía la expectativa de vida. Las evidencias indican que crece el porcentaje de habitantes mayores de 60 años en casi todo el mundo y, en nuestro país, la pauta es notoria, hacia el envejecimiento poblacional, lo que deviene desafío para la familia, la sociedad cubana en su conjunto, la multi e interdisciplinariedad, y el sistema sanitario en particular. Vivir más es un privilegio de la contemporaneidad; pero siempre estará el reto de hacerlo con más salud y calidad de vida. Junto a la esperanza de vivir más tiempo está la de regocijarse con los años vividos. Las expectativas se acrecientan al existir la posibilidad de vivir más y, lógicamente, debe asegurarse la sostenibilidad de las capacidades física y mental, la reducción de la fragilidad, las vulnerabilidades y discapacidades, así como una gama mayor de opciones útiles, placenteras y sanas para una mejor convivencia, con la familia, la comunidad, el entorno y, por supuesto, los años. Estamos convocados a comprender, cada vez mejor, un proceso que a todos debía interesar y comprometer. Sin dudas, es posible atenuar el acúmulo de impactos negativos en nuestras células y su entramado interior de moléculas, a través de los saludables estilos de vida, que ofrecen la posibilidad de retrasar la dependencia, elevar la resistencia y sostener la cognición. ¡Salud!

Digna zorrilla morel dijo:

2

21 de agosto de 2017

12:26:37


Me interesa este tema y quiero participar en un estudio de alzheimer.

ALLIS FELIPE SELLEK dijo:

3

21 de agosto de 2017

13:54:14


Es por eso que los sistemas nacionales de educación y el sistema de salud por medio d ela promoción de estilos de vida saludables y habitos permite que los indices de edemencias se reduzcan. Pero es una lucha que en muchos países no se da, pues es más permisible y pagable por empresas privadas, un rótulo para vender alimentos de comidas rápidas o bebidal alcohólicas, que para un rótulo que muestre los dañino del sedentarísmo o el hábito de fumar. En esto hay mucho de responsabilidad de los gobiernos pues se debe asumir con convicción el proceso de promo ver estilos de vida y hábitos saludables. Las demencias son un grupo de enfermedades que el costo económico, social y psicológico para los cuidadores y familias es muy alto, e incrementa riesgos de suicidio y depresión, para poner solo esos ejemplos.

RAQUEL dijo:

4

26 de agosto de 2017

14:59:18


Actualmente llevo 8 años atendiendo a mi mama, que tiene 80 años, es diabetica de insulina, hipertensa, tiene una cardiopatia isquemica, tiene problemas de angiologia, se cayo y se facturo una cadera, es dificil ver, a un familiar que uno quiere, en esas condiciones, y que es una enfermedad progresiva, no me conoce, no sabe quien la atiende, quien la mima, quien la baña, quien le da su comida, mi papa y yo la atendemos, mi papa retirado, con 270 pesos de pensión, yo trabajo, con una hija estudiando en la universidad, son momentos muy duros, que no se lo deseo a nadie, esos cientificos que estudian y se sacrifican tanto, tienen que encontrar la cura a esa enfermedad, pues realmente no tenemos todos los medios, pues se orina, hay que cambiarla, nunca me han dado los pampers, ni la silla para bañarla, el sillon que tengo es alquilado por salud, ni colchon antiescaras, si tenemos el modulo que se le dan a los encamados, cada tres meses, que es insuficiente, pero bueno ayuda, es real, muy conciente que el estado tiene una gran carga. saludos, raquel

Carlos Gil Galvez dijo:

5

27 de agosto de 2017

20:58:26


La mayoría de las personas son más emocionales que racionales y esto se hace más evidente en el campo de los cuidados de enfermos larga duración como la demencia tipo Alzheimer. Lo cual requiere un nuevo modelo de gestión y logística para este tipo de cuidados en tiempos de vejez, con el objetivo de "omortiguar" la carga física, económica y emocional este tipo de cuidados familiares a tiempo completo. Para lo cual debemos diseñar y desarrollar un modelo de innovación disruptiva para la realidad cambiante que genera el cambio epidemiológico y las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) "más visibles" en el último tramo de la vida llamado vejez. La innovación disruptiva es una nueva herramienta gerontológica para gestionar el cambio que genera el aumento de la esperanza de vida y la vejez-envejecimiento. En este cambiante escenario que nos toca trabajar y vivir, este proceso (envejecimiento-vejez) genera complejos problemas que como gerontólogo clínico y social los transformó en un "yacimiento" de oportunidades para todas las edades de empleo y empleabilidad de larga duración camino al 2060 (1). ¿Qué son los cuidados de larga duración (CLD) de enfermos en tiempos de vejez? ¿Cual es la enfermedad que es el paradigma de los CLD? ¿Los cuidados de larga duración son un derecho en tiempos de vejez? ¿Los CDL de enfermos son una corresponsabilidad personal, familiar o colectiva? ¿Cual es el costo de los CLD actual y futuros? ¿Cómo se financiarán los CLD? El Primer, Segundo, Tercer Sector y la familia desempeña un "rol clave" en la Medicina 4P y aún más el cuidado de sus miembros familiares enfermos en tiempos de vejez, lo cual requiere el diseño y desarrollo de modelo modulares de apoyo de cuidados socio-sanitario para todas las edades con independencia del tipo de enfermedad que se padezca. Para lo cual considero de vital importancia alinear a la sociedad en la misma dirección para trabajar todos juntos para el cambiar o modificar la dinámica e historia familiar para contribuir con la información, que permita evitar las consecuencias directas e indirectas de la carga global de las enfermedades cronicas no transmisibles, donde la comunicación, el asesoramiento, la capacitación y el apoyo socio-sanitario desempeña un rol clave a lo largo de los cuidados prolongados familiares (2). Las nuevas y cambiantes ncesidades que crea y recrea el envejecimiento de la población tanto a escala local, regional y global deberían se un derecho para todas las edades por lo que deberemos luchar. Para lograr esta utopía se deberán adaptar las políticas publicas y privadas como una necesidad básica insatisfecha. Para lo cual se deberá realizar una investigación nacional para conocer y evaluar la dinámica e interacción entre ECN, discapacidad, dependencia y la necesidad de CLD (1). Lo cual permitirá el diagnóstico sobre el numero de Discapacitados y dependencia actúales y futuros, todo esto como consecuencia de la interacción entre longevidad y enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT). Lo cual permitirá lograr que los Cuidados de Larga Duración (CLD) sea un derecho universal dentro del sistema socio-sanitario a lograr a través de una ley nacional para todas las edades (2). (1) Carlos Gil Galvez, especialista Universitario en geriatría, Universidad Nacion de Córdoba (UNC), Argentina. (2) Carlos Gil Galvez, Máster en Cuidados Especializados para enfermos y familiares de enfermos con Alzheimer, Universidad de Salamanca, España.