ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Cuba, ya es sabido, es un eterno verano. No obstante, que las temperaturas medias cercanas o por encima de lo normal  en el occidente, centro y oriente del archipiélago cubano, marcarán la tónica del estado del tiempo desde junio hasta octubre —como anunció recientemente este mismo diario— es una noticia que no puede, en materia de salud pasar desapercibida para la población.

Si bien respetar las medidas higiénico-sanitarias es fundamental todo el año, en los próximos meses cobra vital importancia, sobre todo para la prevención de las enfermedades transmitidas por los alimentos (ETA), pues el calor es ideal para que muchos microorganismos se desarrollen con mayor facilidad en nuestras comidas.

Así alertó a Granma la doctora Oria Susana Acosta Ca­brera, epidemióloga y máster en promoción y prevención para la salud, quién insistió en la necesidad de que se tenga conciencia sobre el papel de una correcta manipulación de los alimentos, principalmente en este periodo estival, donde aumenta el flujo de personas viajando, en actividades recrea­tivas y la tendencia a consumir productos en la calle.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), es este un tema prioritario, ya que precisamente los alimentos insalubres están relacionados con la muerte de unos dos millones de personas al año, en su mayoría niños, lo cual convierte a las enfermedades transmitidas por alimentos en una importante causa de morbilidad y mortalidad.

A más de 200 padecimientos —desde las diarreas hasta el cáncer— asciende la lista de las dolencias que los alimentos contaminados por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas pueden causar. Algunas de las comúnmente reconocidas son las ocasionadas por las bacterias Salmonella y la Escherichia coli.

Puede pasar que al ingerir un alimento contaminado aparezcan síntomas como diarreas, vómitos, dolor de cabeza y fiebre entre otros síntomas. “Lo paradójico es que es absolutamente sencillo prevenir estas enfermedades, a través de modos básicos de higiene, conservación y limpieza de los alimentos que consumimos a diario”, señaló la especialista.

Explicó la experta que el consumidor tiene el derecho de elegir no consumir un alimento en determinado establecimiento, si observa que no cumple con las normas higiénicas correctas. Pero también el deber de observar antes de consumirlo si están manipulando el producto con las manos sin guantes o pinzas; si no es adecuada la presencia de quien los expende y si los alimentos están destapados y al sol. Al respecto, señaló que los que contienen huevos tienen mayor posibilidad de descomponerse más rápido, del mismo modo que aquellos elaborados con tomate se acidifican con mayor rapidez.

De acuerdo con la entrevistada, basta respetar las cinco claves que recomienda la OMS: mantener la limpieza de las manos, de los alimentos, del lugar de preparación y de los utensilios de cocina; separar los alimentos crudos de los cocinados; cocinarlos completamente, al menos 70°C; conservarlos a temperaturas seguras y utilizar agua y materias primas inocuas.

Dentro de estas medidas, dijo, el buen lavado de las manos por al menos 20 segundos es esencial, pues son estas el principal punto de contacto entre el alimento y el ser humano. “Se conoce que si el que manipula los alimentos en este proceso se lava al menos cuatro veces las manos, puede lograr reducirse en más de un 50 % la contaminación.

Estadísticas en las Américas estiman que anualmente una de cada cuatro personas sufre un episodio de enfermedad transmitida por alimentos. Los niños y niñas, las embarazadas, los inmunosuprimidos y los adultos mayores son los más vulnerables.

La propia OMS ha señalado que dentro de las principales causas de las enfermedades por transmisión alimentaria están la refrigeración inadecuada, el intervalo de varias horas entre preparación y consumo de los alimentos, la cocción insuficiente, el uso de alimentos crudos contaminados y la contaminación cruzada; así como la falta de limpieza del equipo y utensilios de cocina.

Como algunos de los elementos de alerta, debe tenerse presente el seleccionar las frutas y verduras que están frescas y limpias, que las carnes y pescados tengan consistencia firme y olor agradable, revisar que los productos envasados tengan fecha de elaboración y vencimiento vigente, y que las conservas estén en buen estado, sin golpes, hinchadas, hundidas u oxidadas.

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Wash-hand dijo:

1

1 de julio de 2015

12:31:03


Ah!! mira eso ... esas 5 claves me las enseñaron mis profesores de escuela primaria entre 1958 y 1960 y despues en la secundaria me las volvieron a enseñar y reforzar con el libro de Anatomia, Fisiologia e Higiene de M. Dihigo ... Y no se me han olvidado!!!

Yoke dijo:

2

26 de octubre de 2015

14:38:41


Muy buenas,ojala todo el mundo las lleve a la práctica