ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Guadalajara.–«Somos un equipo que pelea mucho, los peloteros son verdaderos guerreros. Nos gusta el juego difícil, cuando hierve el dogaut, por eso pudimos darle vuelta al partido para ganarlo 6-5, después de ir perdiendo a la mitad por 0-4 ante un conjunto muy bateador, como el venezolano Caribes de Anzoátegui».

Esa fue la consideración del ya mentor finalista de la Serie del Caribe, Luis Matos, de Criollos de Caguas, que representa aquí a Puerto Rico.

–Son las 6:00 p.m., faltan dos horas para iniciar la otra semifinal, pero tendrás en la disputa del cetro a una escuadra, cualquiera que sea, que también acostumbrada a venir de abajo, a pelear mucho. ¿Cuál de las dos, la cubana o la dominicana, le sería más difícil de enfrentar?

–Esa es una pregunta capciosa. No voy a caer en ella, llevo 25 años en el mundo del béisbol profesional y solo puedo decirte que observaremos el partido, y el que llegue será un gran rival para el que también puedo afirmar que estamos preparados.

Lo que sí no es capcioso es que Luis Matos, además de buscar el trofeo de este certamen, será perseguido por una aspiración personal. En 60 años, solo un mentor, el cubano Napoleón Reyes, con los Tigres de Marianao, ha ganado dos Series del Caribe de manera consecutiva. Caguas, con Matos al frente, lo hizo el pasado año y ya vuelve a la final.

«No estoy detrás de un mérito
personal, lo importante es que nos enfoquemos, jugadores y directivos, en el partido que aún nos falta. Todavía no somos campeones. Yo no busco pasar a los libros, disfruto el béisbol y tenemos un compromiso con esta camiseta boricua. Si ganamos, un día revisaremos el libro de récords.

El número en la camiseta de este mentor es el 32 y la prensa cubana lo abordó por la coincidencia del dígito con la del polémico director de Industriales, Víctor Mesa. Pero al escuchar el apellido, a Luis se le encandilaron los ojos. Su pelotero preferido en Cuba es Germán Mesa. «He visto muchos videos de ese torpedero, fue sensacional, no me canso de ver cómo la pelota entraba en su guante y salía a la velocidad de un lanzador de más de 90 millas. No, el número no lo escogí, me llegó, fue el que primero me dieron en Grandes Ligas».

Nuestro colega Joel García, del periódico Trabajadores, le recordó al estratega boricua que el ligamayorista puertorriqueño Candy Maldonado, en una entrevista reciente, dijo sentirse enamorado de la pelota que se juega en Cuba, que se parece mucho a la de la Isla del Encanto, y le soltó la interrogante: ¿En una final con los Alazanes de Granma, eso podría complicar el juego de ustedes?

«Oye, ustedes quieren que yo de todas maneras caiga en sus manos. Como le dije a tu compañero, el que llegue a la final, tendrá que jugar duro, será un bonito duelo, sea uno o el otro».

Cuando nos íbamos a despedir, nos confesó: «Como a Candy Maldonado, a mí me gusta un mundo cómo ustedes juegan al béisbol, sus uniformes, me impresionan cuando están completo de azul o de rojo; la manera en que le entran al terreno. Y sí, nos parecemos mucho, no solo en la pelota, también en la comida, en la manera de hablar».

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