Ya con todos los equipos con más de la mitad de los partidos jugados en la primera vuelta del calendario de la primera fase, afirmaría que la 57 Serie Nacional es atractiva, aunque más por su paridad que por su calidad.
Dejaríamos de ser buenos cubanos si no nos acompañara la inconformidad cuando estamos frente a un juego de pelota. Es ella la que nos lleva siempre a escudriñar cada detalle, no para buscarle la quinta pata al gato, sino por el bien del béisbol, al que necesitamos tanto como el oxígeno que corre por nuestras venas.
Está claro que el pitcheo continúa como la carencia que marca hoy el nivel de la justa y de nuestro deporte nacional. Por ejemplo, los ponches por juegos son casi los mismos que los boletos. Por la vía de los strikes los lanzadores retiran a 8.89 bateadores por choque, pero por la de las bolas embasan a 8.21. El castigo que reciben es fuerte, pues la serie compilaba ofensivamente 283.
El promedio de carreras limpias (PCL) por juego en la temporada es de 4,53. Como sabemos, este indicador mide la efectividad, llamémosle también responsabilidad, del lanzador en cuanto a los registros en home. Es decir, es lo que le hacen al pitcher por sus acciones. Conocemos también que si un monticulista tiene a un torpedero como Raúl González o Jordan Manduley y una segunda como Juan A. Torriente o Dainier Galvez, o un jardinero central como Roel Santos o Víctor Víctor Mesa, por citar a los que tenemos hoy, varios de los jits pudieran convertirse en outs. Influye, además, que lo que es un error o un indiscutible para un anotador no lo es para otro. Es decir, hay sucesos a favor de las carreras que no dependen totalmente del lanzador, aun cuando vayan como limpias o de su responsabilidad a sus avales.
El serpentinero tiene bajo su poder y solo de él, a los que poncha que no anotarían jamás; a los que embasa por transferencia y por pelotazos, que pudieran llegarle a home, porque él los puso en las almohadillas, y claro, al que le pega jonrón. En esas acciones no hay intervención ni de sus compañeros ni de la interpretación del anotador, aunque sí del árbitro principal, que pudiera equivocarse igual que él. Al final, los dos son humanos.
En la campaña los dueños de la lomita han ponchado a 1 672, tienen 1 543 boletos, 248 bolazos y 233 cuadrangulares permitidos, en 3 215 entradas completas. Ángel Carrillo, autor de una profusa e interesante serie titulada Entender el béisbol, cita una fórmula llamada FIP, tomada del sitio fangraphs.com, dedicado a estadísticas y análisis de la pelota. Sin ser absolutamente completa, fija un indicador para la responsabilidad del lanzador en las carreras que permite por sus acciones. Es decir, las que ya citamos.
La fórmula multiplica por 13 los jonrones, lo suma a la cantidad de boletos más pelotazos multiplicada por tres, menos los ponches por dos y se divide entre las entradas lanzadas. El resultado se multiplica por dos para obtener finalmente el indicador FIP. Si la aplicamos a la 57 Serie Nacional en este instante, entonces el valor sería de 2.59. FIP, al igual que el PCL, mientras más bajo es mejor.
Si entendemos que esta estadística solo asume esas intervenciones sobre las cuales el pitcher es el único responsable, sin tener en cuenta ninguna otra que pudiera estar marcada por interpretaciones o la calidad de sus defensores, entonces, más de la mitad del PCL de la serie estaría solo sobre los hombros de los lanzadores.
Punto y aparte. Se ha librado una batalla por la imagen de nuestro pasatiempo nacional, tarea que creo de máxima prioridad. Sin embargo, en uno de los duelos entre Ciego de Ávila y Cienfuegos, Yoelvis Fiss usó una camisa distinta a la del resto de su equipo. Vistió la que su escuadra llevó a la Serie del Caribe del 2016, que ojalá fuera la oficial porque es más vistosa, pero era diferente a las de sus coequiperos.
Otro detallito, el que tiene las redes encendidas ¿Jugará o no Michel Enríquez en la actual campaña? La misma pregunta se hace sobre el tunero Yordanis Alarcón. Se afirma que están entrenando en sus provincias. La Serie tiene su reglamento y los peloteros un contrato con sus equipos. Soy de los que piensan que la flexibilidad es una virtud, si no se ha faltado a los principios, por lo cual creo que pudieran tener una oportunidad, ellos y nuestro torneo, que sería prestigiado con esa presencia. Sin embargo, lo reglamentado también exige entrar por un lesionado inhabilitado para la contienda o por una indisciplina grave. En la Isla de la Juventud, el lanzador Pedro Guzmán podría ser baja después de la operación en su rostro, pero ¿y el tunero Alarcón?
En este periodo, no se puede dejar de mencionar el colorido que Pinar le ha dado al torneo, tampoco el ímpetu de Las Tunas, la persistencia de Matanzas, el regreso de Industriales y Santiago de Cuba a los cintillos noticiosos, el empeño de Artemisa y el de Granma, todavía en la parte alta del estado de los equipos. Y claro, el retorno de la afición a las gradas que viste de lujo al certamen.

















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Ernesto Vera dijo:
1
8 de septiembre de 2017
09:54:28
Ernesto Vera dijo:
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8 de septiembre de 2017
09:56:47
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12 de septiembre de 2017
07:09:52
Manuel Relys Cardosa dijo:
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10 de septiembre de 2017
16:55:27
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13 de septiembre de 2017
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26 de septiembre de 2017
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11 de septiembre de 2017
12:48:42
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11 de septiembre de 2017
15:40:20
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