Por supuesto que la fórmula no es perfecta, pues ya sabemos que en pelota ninguna ecuación se plantea igual por dos personas, aun cuando todos quieran llegar al mismo resultado, elevar o recuperar el nivel de nuestro béisbol. Sin embargo, el formato de la actual temporada, con el estreno de las series de comodín y esta segunda etapa, nos ha removido un tanto, nos vuelve a convocar. La calidad está más concentrada y en consecuencia hay mejores partidos, a lo cual hay que sumar la agradable noticia de que la televisión haya regresado con dos desafíos diarios y el retorno de los juegos nocturnos.
Hay ambiente beisbolero y también, porque forma parte de ello, opiniones que no concuerdan con la decisión del actual calendario. El matancero Lázaro, del municipio de Colón, es uno de los que se opone a la actual pauta del certamen.
Argumenta que han quedado fuera 26 de los primeros 62 bateadores de la etapa clasificatoria (siete de ellos, dice, entre los 20 primeros, incluyendo al segundo, el guantanamero Giorvis Duvergel) o que una vez más el líder jonronero de ese segmento anterior está ausente, entre otros razonamientos.
Intercambiamos con el colombino un buen rato. Recordamos la idea expuesta en estas páginas de un sistema competitivo en el cual habiten varias estructuras y que el principal campeonato del país, posterior a la Serie Nacional, fuera la Liga Cubana de Béisbol, con seis equipos y los mejores jugadores en cada posición. Si bien no hemos llegado a ese punto o simplemente no se ha considerado lo más aconsejable, la 56 Serie que hoy jugamos es lo más parecido.
Y como todo, tiene sus pro y sus contra. Uno de estos últimos es justamente la cantidad de peloteros que quedan fuera, algunos —de acuerdo con Lázaro— de muchísima calidad, pues nadie pone en duda la valía de Leandro Urgellés, Dainier Galvéz y el propio Duvergel. No creo que los directores hayan seleccionado mal. Me parece que actuaron a partir de sus necesidades, la principal para todos, el pitcheo, y la no clasificación de Pinar del Río incrementó el número y la calidad del «mercado» en esa vital área. No por gusto la mitad de los escogidos fueron pitchers. Un equipo de pelota, y aquí entra también la lógica de los refuerzos, no se conforma únicamente por rendimiento, es decir, no es una selección todos estrellas. Los partidos que hemos podido ver en la aún incipiente segunda fase dan prueba de que no será lo óptimo, pero la fórmula nos ha hecho avanzar, poquito, pero hacia delante.
De Matanzas. Cuando un equipo está en la boca de todo el mundo, ese conjunto le da vida a la serie y eso han hecho los cocodrilos rojos. La afición, la que los respalda o no, está pendiente. Unos quieren ver hasta dónde llegan en victorias y derrotas y otros simplemente desean que pierdan. El espectáculo entonces está conseguido. Dije la pasada semana que al campeonato le hacía falta dos o tres Víctor Mesa más, no quiere decir que no tengamos directores capaces, como lo son Roger Machado, el experimentado Carlos Martí o el debutante Vladimir Hernández, quien también se involucra cual jugador durante los nueve episodios. Pero al Víctor que queremos es a ese que nunca se da por perdido, al que le saca el extra al más modesto de sus peloteros, al de la intuición en el terreno, al explosivo naranja, hoy escarlata; no al del lunes pasado que, al parecer, porque no estábamos allí, se pasó en su reclamación por la decisión de dar por terminado el desafío entre su equipo y Holguín a causa de la lluvia y después de las dos horas de espera para decidir sobre las condiciones del terreno, como dice el reglamento. El choque ya era válido a pesar de que le quedaba un tercio y ganaban —y ganaron—, los holguineros 4-2.
Y no lo queremos así porque si se excedió sería censurable ese modo de ser, y además porque nos perderíamos al otro Víctor que tanto necesita el béisbol. Trátese de quien se trate, una falta no puede quedar impune. Si se falló debe llevar una medida disciplinaria y el llamado a que tenga en cuenta lo que representa él y cualquiera como él para la pelota.
Deseamos un torneo como el que han hecho sus yumurinos, como el que nos enseñaron villaclareños y avileños en tres magníficos encuentros, peleados, bien jugados y también bien dirigidos. O con la combatividad de los holguineros, la estabilidad de los granmenses y el ímpetu de los camagüeyanos. Los juegos se ganan, como él lo ha demostrado, en el terreno.
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ESTADO DE LOS EQUIPOS
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EQUIPO |
JJ |
G |
P |
AVE |
DIF |
RACHA |
U-10 |
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MTZ |
51 |
46 |
5 |
902 |
— |
-2 |
8-2 |
|
CAV |
50 |
33 |
17 |
660 |
12,5 |
-1 |
8-2 |
|
GRA |
51 |
31 |
20 |
608 |
15,0 |
+2 |
7-3 |
|
VCL |
50 |
29 |
21 |
580 |
16,5 |
+1 |
7-3 |
|
HOL |
51 |
28 |
23 |
549 |
18,0 |
+2 |
5-5 |
|
CMG |
51 |
25 |
26 |
490 |
21,0 |
-2 |
4-6 |
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Leyenda: U-10 (resultado de los últimos diez juegos). |
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SERIES QUE COMIENZAN HOY
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Augusto César Sandino VCL-MTZ 7:15 p.m. José Ramón Cepero CAV-GRA 1:15 p.m. Nota: programación enviada por la Dirección |
















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Arnaldo Fonseca Garces dijo:
1
9 de noviembre de 2016
01:45:50
Alex Respondió:
9 de noviembre de 2016
09:46:44
Y6 Respondió:
9 de noviembre de 2016
10:58:49
Gaspar Respondió:
9 de noviembre de 2016
12:27:53
CARLOS MANUEL dijo:
2
9 de noviembre de 2016
03:56:58
JFdez dijo:
3
9 de noviembre de 2016
04:29:14
luis enrrique hendrickson dijo:
4
9 de noviembre de 2016
06:43:32
Osbel Gonzalez dijo:
5
9 de noviembre de 2016
06:59:03
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