ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Hemos dedicado no pocos espacios al desarrollo de nuestro pasatiempo nacional. Literalmente le caímos arriba a la actual temporada por su baja calidad sobre el terreno, lo cual es cierto, amén de los iconos del torneo, como Matanzas, envuelta en una campaña de récord.

Como en otros deportes, muchos abogan por la vía de la contratación como expresión de desarrollo, algo que creo no es directamente proporcional, si bien es un pívot para elevar el componente competitivo. También es conocido el amplio espectro de opiniones con el formato de la Serie Nacional, que en esta edición 56 instala una modificación que se aproxima a lo que creemos podría ser la principal lid cubana. Entiéndase la segunda vuelta.

Tampoco hemos dejado de hablar de las condiciones de los estadios, que al margen de los esfuerzos realizados —en la mayoría con muy buenos resultados— sigue siendo una deuda. En esos recintos, las facilidades también tienen que encontrar satisfacción en el aficionado. Y hablando de esta figura, ha sido tema la ausencia de ella en las gradas.

¿Al cubano no le gusta ya la pelota? ¿Estaremos perdiendo al béisbol? ¿O es que estamos “asesinándolo” y con ese crimen cometiendo otro de mucho más envergadura, como el de la transculturación?

Si usted siente el deporte, le gusta, lo apasiona, tiene que sorprenderse si pasa por la Ciudad Deportiva capitalina y ve la hierba en los campos de pelota a la altura de la rodilla. No pocos, conducidos por sus padres, enfundados en el rol de manager, dieron allí su primer jit, se han creído Víctor Mesa o Malleta al dar un batazo elevado que “montó” a los jardineros, no por ser una conexión larga, sino porque la “torearon”, como decimos en el argot beisbolero. Hoy la maleza ha hecho desaparecer los diamantes y a los niños, adolescentes o jóvenes que lo poblaban.

Pero no solo son los terrenos los abandonados a su suerte. En la propia instalación que hace una manzana en las calles Santa Catalina, Boyeros, Vía Blanca y Primelles, el gimnasio biosaludable, una excelente iniciativa que hemos visto en disimiles territorios, urbanos o rurales, está destruido. No olvidemos que hablamos de la Ciudad Deportiva, la sede de la Dirección Nacional de nuestro movimiento deportivo, aun cuando sean áreas del municipio del Cerro. Allí, uno de los más agudos críticos de esta columna, Omar, a quien le agradecemos su insistencia y exigencia con nuestro trabajo, me decía“que si la principal casa del deporte está así, cómo andarán las otras”.

Corregir esa situación presupone ordenar, exigir y controlar lo que es un servicio para el pueblo, porque la Ciudad Deportiva es la gran casa del aficionado y de la familia, que luego llenan los estadios.No requiere de las grandes sumas que demanda el deporte moderno para adquirir cualquier implemento, contar con una instalación para los requisitos de una competición internacional o suministrarles medicamentos o recuperantes a los deportistas. De lo que si demanda es de mucho amor por el deporte, de mucha vocación, de entrega.

Podemos tener atletas contratados, recursos financieros incluso, una buena estructura de la Serie Nacional, si hablamos de pelota, posibilidades de obtener implementos. Pero si no hay deporte en la base, sin pasan estas cosas en medio de la ciudad, delante de la Universidad donde formamos a los futuros profesores de esta esfera, no podríamos aspirar a losgrandes resultados en las principales lides competitivas, que ahora exigimos y añoramos. Aquellos salieron también de la Ciudad Deportiva, de una máxima fundacional del movimiento deportivo revolucionario. “Cuando cada muchacho encuentre en la ciudad, en el pueblo, en el barrio, un lugar apropiado para desarrollar sus condiciones físicas y dedicarse por entero a la práctica del deporte de su preferencia, habremos visto satisfecho el deseo de todos los que hemos hecho esta Revolución”, (Fidel Castro Ruz, 1 de abril de 1959).

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Ramón Luis dijo:

46

13 de octubre de 2016

10:13:09


Hasta cuando la Indolencia, que le sucede al incumplidor de mantener esas areas como corresponde. Soy de Bayamo y conozco muy bien el lugar es una verguenza lo que se ve en la foto del articulo publicado. En cuanto a nuestra SN considero que requiere de una estructura conformada por dos divisiones cada una con 6 equipos y alrrededor de 120 Juegos donde suban y bajen los peloteros según el rendimiento, con la contratación para el exterior de los peloteros y los que se van por otras vias es imposible garantizar calidad con tantos equipos envueltos y lol otro eso de cambiar la estructura a mitad de remporada para mi es una locura, ahora las provincias de mayor relieve en el beisbol y entre las mas habitadas se quedan sin representantes en la segunda fase (Pinar, Industrales y Santiago) Analicen esto.

Cabinet to Valero dijo:

47

13 de octubre de 2016

10:16:13


Como en el caso de los campos llenos de marabu, o la falta de viandas, frutas, y otros ailments que hoy se importan, pues metemos la cabeza en alguna parte y ...alla te va: el bloqueo rd el responsable, todos sabemos que esas desverguenzas solo son producto de nuestra desidia. Un dia nos daremos cuenta de cuanto vemos perdido. Saudos desde New Jersey.

Bárbaro dijo:

48

13 de octubre de 2016

10:18:52


Con estas tristes realidades que todos los directivos del INDER (municipal, provincial y nacional) conocen, queremos que se formen las pequeñas generaciones que luego se convertirían en deportitas de alto rendimiento deportivo. Es una desvergüenza que esto suceda. Después cuando no tenemos los resultados que deseamos, hablamos de analizar las causas de los malos resultados. Llevamos años en los mismo y no se resuelve nada. Con estos lugares tan deplorables no se verá nunca satisfecho el deseo de todos los que han hecho esta Revolución.

ags dijo:

49

13 de octubre de 2016

10:19:11


La realidad es dura, pero todo eso es verdad, yo soy del Yarey de Vázquez un pueblecito del municipio de Puerto Padre, en el cual hay hace mucho tiempo un estadio de pelota, en el mismo hace alrededor de 20 años se realizaban torneos locales de pelota que eran todo una belleza y de ahí salían los peloteros que hacían el torneo provincial en representación del municipio y eso se terminó y el estadio se convirtió en un área de pastoreo de animales de todo tipo, después los más jóvenes con el auge del fútbol improvisadamente lo hicieron un campo para practicar ese deporte, igualmente todo se deterioró y se terminó y nuevamente es un área de pastoreo de animales, el problema consiste en la falta de interés y sentido e pertenencia que se le inculca a todos los niños y adolescentes que van surgiendo, que cada ves más prefieren un juego de computadora que ir y hacerlo en persona, por que pasa, por la falta de motivación e interés por parte del INDER que ha dejado de hacer lo que antes se hacia con menos recursos materiales y financieros, pero habían ganas, solo decimos que el bloqueo no nos permite adquirir este u otro recurso. Que creen ustedes.

Ramón dijo:

50

13 de octubre de 2016

10:31:03


Expuse esta opinión a horas del mediodía en Finlandia y ya al caer la noche no aparece. No comprendo qué no pudo ser del agrado de los moderadores del panel. Si así se cuidan las instalaciones de donde saldrán los futuros atletas de alto rendimiento, no son de extrañar los derroteros en franca baja que lleva últimamente el deporte cubano. Aunque llevo un cuarto de siglo fuera de Cuba, me duelen estas cosas. Soy de un pueblo villaclareño, Placetas, donde el escenario no es nada diferente. El primer estadio de beisbol que tuvo la localidad, al que los lugareños llamamos La Plazoleta, quedó en desuso para el beisbol mayor al construirse, o mejor digamos, semiconstruirse una nueva instalación, pero La Plazoleta bien que pudo seguir siendo arena para el desarrollo del beisbol juvenil y el infantil. Hoy ese lugar es un yermo lleno de yerbas, donde pastan animales como chivos, caballos y carneros. Su diamante está arruinado y las gradas se han convertido en lugar donde muchos van a hacer furtivamente sus primeras y segundas necesidades. Pero esa desidia no es sólo con las instalaciones deportivas. Lugares y edificaciones que fueron emblemáticas en los pueblos y que eran su tarjeta de presentación, se van abajo por doquier, presas del abandono, del pillaje y de la más total desantención, tanto en lo que a mantenimiento atañe, como a la vigilancia que se les debe dispensar para evitar que desalmados aceleren su deterioro a base de las sustracciones de sus elementos estructurales.