ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: enviado especial, Ismael Batista,

GUADALAJARA.–No hay cubano, sea jugador, directivo, periodista o aficionado que no viva intensamente la pelota. Esa energía o ardor con que nos ponemos delante de un partido de béisbol, a veces nos ciega. No nos excluimos, porque también somos de carne y hueso y llevamos este deporte en nuestras propias venas.

Granma finalmente se va con la tercera posición de la Serie del Caribe, mejora un escaño, pero lo que nos queda y queda en la afición, es la insatisfacción de no haber visto a este equipo en la final, porque tiene atributos para ello.

Sé que hay varios comentarios en cuanto a la quinta entrada del choque semifinal, en la cual con bases llenas y un out no hubo carreras, cuando se ganaba 3-0. Dijimos que en el estadio Panamericano de esta ciudad y ante el nivel que se enfrentaba, esa ventaja no era ni por mucho decisiva. En situación de bases llenas y un solo out, apuntamos que podía manejarse un emergente por Frank Camilo Morejón, quien había sido el héroe del encuentro anterior con una actuación que prácticamente le dio a los Alazanes la tercera plaza en esta lid.

Carlos Martí nos dijo que jamás pensó sustituirlo en esa circunstancia. «Ganábamos por tres, era solo el quinto episodio y se trata de nuestro receptor titular», aseguró. Antes de esta conversación con Carlos, opinamos que los tres hombres que estaban en bases eran de los más lentos en el equipo y el propio receptor azul tampoco se caracteriza por su velocidad, por eso manejamos el criterio de un emergente, pues había varias opciones en el banco para intentar impedir un posible y frustrante dobleplay.

No por ser el mentor se respeta la decisión de Carlos, sino porque él ha demostrado conocer a sus dirigidos, manejarlos con acierto y del lado de Frank Camilo, no será el hombre grande madero en ristre, pero sí un pelotero que en el patio y fuera ha sabido resolver complejísimas situaciones. Lo cierto es que cualquiera sea la evaluación de ese momento, no se produjo y costó.

Fueron varios los detalles, los relevistas principales, Miguel Lahera y Raidel Martínez, no funcionaron en pos de preservar la ventaja mínima y la defensa falló en el instante que más se le necesitaba.

Otra de las opiniones en las redes y en el mundillo beisbolero se refieren a la cantidad de bases que le robaron al equipo, nueve en total. Martí, al respecto sentenció: «no creo que los receptores sean los responsables, ustedes pudieron ver cómo prácticamente les corrían a los lanzadores con la bola en la mano. Ese es un problema que tenemos que arreglar en nuestro béisbol, los pitchers no cuidan a los corredores».

¿El intento de robo de Roel en el noveno sin out con segundo, tercero y cuarto bates detrás? Ya dijimos que era una locura, pero, ¿se perdió en esa jugada? ¿la criticaremos, cuando se la hemos aplaudido siempre? Cuando Alarcón hizo lo mismo en la final del pasado mes en Cuba no la ponderamos, pero tampoco la censuramos. Hoy hago lo mismo.

Sería injusto valorar a esta selección granmense por un juego de pelota y mucho menos por un revés. Pienso que hizo un gran certamen, con coherencia en la dirección, con toma de riesgos, como la de estrenar a Yurisbel Gracial en el jardín derecho, algo que creo hizo que mermara la producción del toletero yumurino. Tienen razón los usuarios de Granma, Alfredo Despaigne no aportó a la causa y eso marcó a la escuadra granmense. Todos hubiéramos querido al AD54 con su código del jonrón, pero este no será el periodista que juzgue a un hombre que con un contrato millonario prefirió jugar para su gente en el campeonato cubano, venir acá –no como otros encumbrados de varias naciones, que no vinieron a aportarle a su bandera–, pese a estar resentido por la lesión y pedir jugar aunque fuera en una sola pierna.

Pero ojo, no eran solo los Alazanes los que estaban en el terreno semifinal, había un contrario al frente y un director, Lino Rivera, quien supo mover con la exactitud de un maestro de ajedrez sus lanzadores, desde que sacó en el segundo episodio a su abridor Yunieski Maya hasta el cerrador del noveno Josh Judy. Ese manejo le permitió que los cubanos no ampliaran la ventaja de 3-0, lo cual lo mantuvo  con probabilidades, y este es un juego de eso, de probabilidades.

Nosotros, los que debemos informar u opinar, que hacemos estas coberturas, lo mismo en casa que en el exterior, tenemos el privilegio de tratar con estos hombres de altos valores como seres humanos, de atributos incuestionables en su condición de deportistas y de una fidelidad a toda prueba de cara a sus seguidores.

Termina una temporada cargada de emociones, que convirtió a Cuba en un estadio, que nos trajo hasta aquí y aunque todos hubiéramos querido jugar ayer frente a Puerto Rico en la final, debemos sentirnos bien representados por estos peloteros. A ellos, en el momento más duro, porque a nadie le gusta perder, les escuchamos decir, en la voz de Frank Camilo Morejón y de Frederich Cepeda –con quienes conversamos–, que ellos consideran que jugamos una buena pelota, y dijeron casi la misma frase.

«Nosotros estamos para ayudarla y queremos ayudarla», afirmaron.

Solo agrego que a nuestro béisbol, al que es capaz de llenar los estadios en cualquier provincia con su campeonato nacional, tenemos que seguir pensándolo, mejorándolo en todos los órdenes, desde la atención al jugador hasta el espectáculo que concebimos, y si contamos con Frank, Frederich, es decir, con los peloteros para este empeño, podemos seguir anotando carreras y ganaremos el juego.

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rafael dijo:

41

15 de febrero de 2018

14:17:54


hubiecemos cojido mejor puesto pero el que estaba en primera en el ultimo ining no tenia que tratar de robarse la segunda base