ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En México le brotó al periodismo un fiel profesional como José Martí, comprometido con su causa y la de su Patria. Foto: Ismael Batista, enviado especial

GUADALAJARA.–Hoy comenzará aquí la 60 Serie del Caribe, entre los equipos campeones de Venezuela, México, Puerto Rico, República Dominicana y Cuba.  Pero antes del primer jit, fuimos en busca de un compromiso tan grande como un jonrón de Alfredo Despaigne.

Después de 20 minutos sobre la avenida América, el desconcierto amenazó con que cejáramos en el empeño. Buscábamos en esta inmensa serpiente que atraviesa la capital del estado de Jalisco, al centro oeste de México, a José Martí. Le dije a mi compañero Ismael: hay que continuar hasta hallarlo.

Cada cien metros una pregunta, con un mosaico de respuestas que pasaban por caras incrédulas, otras nos alejaron un poquitín del lugar  y algunas nos acercaban, hasta que un tocayo farmacéutico, cual brújula, dijo: «están a 200 metros». Habíamos caminado ya por casi una hora y siete kilómetros, según cálculos de los lugareños.

En la céntrica calle de la principal urbe tapatía, el Apóstol encuentra abrigo en un escenario que comparte con otros dignos hombres del continente. Justamente antes de llegar al Héroe Nacional cubano, se levanta la imagen en bronce del padre Miguel Hidalgo y Costilla, el hombre que parió la independencia de México con aquel Grito de Dolores, el 15 de septiembre de 1810. Fue en esta Guadalajara, el 6 de diciembre del propio año, que el sacerdote decretó la abolición de la esclavitud en la nación mexicana.

De la tierra del Padre Hidalgo, dijo Martí: «Si yo no fuera cubano, quisiera ser mexicano; y siéndolo le ofrendaría lo mejor de mi vida, la expondría, aunque los hombres prácticos hicieran burla primero de lo que habían de agradecer después, en enseñar a los indios. De casa en casa iría pidiendo piedras para levantar una hermosa Escuela Nacional de Indios».

Instantes de la llegada ayer de los cubanos a la sede. Foto: Roberto Morejón

Fue en México donde su pluma cubrió al ejercicio del periodismo de una exquisita prosa, con el seudónimo Anahuac. En sus textos asume la defensa de los independentistas cubanos que luchan en la manigua y escribe en defensa de su Isla amada combativos trabajos periodísticos.

Si en México le brotó al periodismo un fiel profesional, comprometido con su causa y la de su Patria, no había forma de que no llegáramos hasta el busto que en esta vía de Guadalajara rinde tributo al fundador del Partido Revolucionario Cubano.

Ya delante de la imagen en bronce, escoltada por la bandera nacional, Ismael hace sus fotos. Está contrariado y sé por qué. No bate ni una brisita.

Desde temprano los aficionados acudieron a adquirir sus entradas para la jornada inaugural del evento. Foto: Ismael Batista, enviado especial

–La bandera no ondea, me dice el fotorreportero.

No sé cómo ni por qué, pero simplemente le dije, ondeará. Él me contestó: «hace falta». No concluíamos y un pequeño vientecito levantó un tantito la enseña nacional. Luego fue más fuerte y comenzó a flamear el estandarte cubano, hasta que se abrió en toda su belleza. Y no había mucho aire; le dije a Ismael: fíjate si teníamos que llegar  hasta aquí, que hasta la Patria, henchida en la bandera, tampoco dejó de homenajearlo en el año de su aniversario 165.

Una vista panorámica del diamante donde hoy debutará nuestro equipo. Foto: Ismael Batista
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josecu dijo:

1

2 de febrero de 2018

05:06:53


Cuba,cuba.siempreCuba.k hace higinio Velez hay?.

Miguel Angel dijo:

2

2 de febrero de 2018

07:43:33


Gracias Oscar por tu crónica, muy bonita. Se hace imprescindible homenajear al Apóstol todos los días, sobre todo con el cumplimiento cotidiano del deber. Esperamos una excelente información durante el evento deportivo. Éxitos para nuestra selección, para ti y para Ismael.