ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Ya no podemos hablar de padre y madre, como que la responsabilidad de la crianza y educación de niños y niñas es solo de ellos, sino que hoy tenemos comunidades parentales, donde se han incorporado las madres y los padres afines, a los abuelos y a otras personas que sí tienen que ver directamente con la educación y la socialización de los niños. Foto: Endrys Correa Vaillant

Que padres y madres se posicionen desde una manera crítica y reflexiva sobre los cambios acelerados que han ocurrido en el mundo, en las familias y en la situación social del desarrollo de los niños, niñas y adolescentes, es una necesidad urgente en la Cuba de hoy.

Así explicó a Granma, la Doctora en Ciencias Sicológicas Patricia Arés Muzio, quien impartió una conferencia magistralen el VII Congreso Panamericano de Salud Mental Infanto-Juvenil – evento que tuvo lugar dentro del IX Congreso Cubano de Siquiatría– y en la cual insistió en la pertinencia de entender el contexto desde el cual actualmente hay que educar a los hijos.

«Nos movemos en un escenario contradictorio entre lo que existe en Cuba, donde se promueve un paradigma de desarrollo diferente al paradigma de desarrollo neoliberal, más centrado en la eficiencia económica que en el progreso y el bienestar social y humano, y a lo que se apuesta en muchos otros países», dijo la profesora Arés.

En su opinión, «como el mundo está imponiendo una jerarquía de valores, los cuales asocian el bienestar con la vida fácil, con la vida confortable y placentera, y donde cualquiera de estas asociaciones impone una cierta jerarquía de éxito y poder, entonces los niños tienen muy rápidamente la exposición a una gran cantidad de información sobre distintos temas.

«Hoy decimos que son nativos digitales, “homointernécticus” en lugar de homo sapiens, y pasamos de estimulación temprana a hablar de que nuestros hijos están precozmente estimulados por temas que anteriormente se evadían, porque se suponía que la infancia era inocencia infantil», significó la sicóloga.

En ese sentido, subrayó que actualmente los menores están expuestos o se acercan a la pornografía, a la violencia, a todo tipo de información no acorde muchas veces a su edad, en etapas muy tempranas de la vida, lo cual hace que la situación social del desarrollo haya cambiado.

A ello debemos sumar –explicó– que las familias son diversas. Ya no podemos hablar de padre y madre, como que la responsabilidad de la crianza y educación de niños y niñas es solo de ellos, sino que hoy tenemos comunidades parentales, donde se han incorporado las madres y los padres afines, a los abuelos y a otras personas que sí tienen que ver directamente con la educación y la socialización de los niños.

«De ahí que este no es un asunto de reflexión exclusiva para los padres, sino para las familias, para que comprendan que están funcionando con un sistema de influencias más allá de papá y mamá, que es la división idealizada o retrospectiva de familia», refirió la entrevistada.

De acuerdo con la doctora Arés Muzio, «es ante estas diversidades familiares que deben tenerse en cuenta algunas competencias, que sí tienen que ser comunes para todos los tipos de familias, si bien todas tienen desafíos diferentes. Hablamos de la planificación del tiempo, la revisión de las pautas de crianza, como la presencia en la distancia, porque hoy día los padres no siempre están cercanos, sino que han vivido un divorcio, una separación, están emigrados o en el cumplimiento de alguna misión. Pero, en medio de estas realidades, cómo construimos la presencia en la distancia es otro desafío de las nuevas parentalidades».

Para la prestigiosa sicóloga, especialista en familia, una pregunta obligada es saber si se tiene por parte de los padres un posicionamiento crítico de a qué tipo de niños y adolescentes nos enfrentamos.

Según la entrevistada, hay algunas prácticas que deben evitarse: primero la hiperpaternidad, que es ese padre centrado hoy día en la eficiencia y no en el bienestar. Foto: Pastor Batista

Lo hacemos, en primer lugar, a un niño y un adolescente más empoderado, porque hoy día el niño es un sujeto de derecho, y por tanto su palabra vale, su palabra tiene poder de decisión…, lo cual indica que este menor tiene un despliegue de participación en múltiples actividades yresponsabilidades a nivel social, sobre todo en un país como Cuba, comentó.

«Hablamos de muchachas y muchachos que pueden tener incluso cargos de dirigentes juveniles, pioneriles. Y ese niño –empoderado– es muy difícil que en la casa se comporte como el típico niño obediente, que desarrolla la antigua cultura del respeto que nosotros habíamos pensado. Es un niño también menos inocente, que sabe, y en algunos casos tiene «infoxicación» (exceso de información), y entonces se lo cuestionan todo. No puede dárseles un mandato si no se cuestionan el argumento y no aceptan la autoridad de los padres de manera ciega. Son los niños de hoy, para los cuales todo tiene que tener una lógica argumentativa, y ante los que los padres no pueden ser dueños de la verdad «porque lo digo yo y basta». Porque ese es un esquema condenado al fracaso», alertó la profesora

«Si antes se imponía una cultura del respeto, ahora hay que pensar que el respeto va por otro lado, y pasa por el diálogo, por ponerse en el lugar del otro,por dar siempre la posibilidad de que ellos argumenten», dijo.

Se trata de que los padres tienen que defender ahora que el diálogo, la escucha, la pregunta, es más importante que la respuesta o el sermón; que la forma de comunicación hay que cambiarla para generarle pautas de crianza a estos hijos totalmente diferentes, porque ningún padre actualmente es dueño de la verdad.

«Mamá y papá tendrían que hacer una serie de renuncias, en cuanto a esa idea de la cultura del respeto, de irse por encima, “porque yo solamente lo tengo que mirar y él sabe lo que tienen que hacer” …, y renunciar a determinadas prácticas compensatorias frecuentes en nuestro contexto, porque los padres están más desorientados, más agobiados, tienen más información, pero se sienten generalmente más perdidos en qué hacer. Eso nos coloca ante un padre más tolerante, más dudoso de si está haciendo las cosas bien», reflexionó la sicóloga.

Según la entrevistada, hay algunas prácticas que deben evitarse: primero la hiperpaternidad, que es ese padre centrado hoy día en la eficiencia y no en el bienestar. La eficiencia se traduce en que los pequeños sepan taichi, inglés, pintar, bailar…son niños con agendas frenéticas, una serie de multitareas a realizar. Esa hiperpaternidad es un modo de tenerlos entretenidos en cosas que sean buenas para su desarrollo, pero a veces olvidamos que hay que darles tiempo para jugar, para la creatividad; porque son niños que están extremadamente sobreestimulados y no saben administrar el aburrimiento.

Es importante evitar la tercerización del cuidado, que a veces es importante y positiva, a través de una abuela o de otra persona;«pero no podemos estar todo el tiempo dejando este cuidado en manos de otros, porque los padres se pierden a los hijos, el contacto y la intimidad con estos». Foto: Ismael Batista

«Es bueno que experimenten el aburrimiento, porque el aburrimiento es la base de la creatividad, de la fantasía, de la ilusión, de una serie de cuestiones proyectadas al futuro. Entonces tenemos que permitir que ellos aprendan a manejar esta sensación y a gestionar y que no siempre sean los padres haciendo propuestas de múltiples cosas a hacer».

Por otra parte, llamó la atención sobre las mediaciones tecnológicas. «Los padres cubanos se sienten más aliviados por la tecnología, una especie de chupete electrónico que los tiene entretenidos mientras que ellos pueden hacer un montón de cosas, porque son unos padres que tienen muchas más exigencias que antes:  jornadas laborales extensivas, más necesidad de conseguir las tres comidas diarias, los vínculos hogar-trabajo no son bien conciliados, entre otros», alertó.

Relacionadas con estos nuevos contextos –mencionó la experta– se encuentran las llamadas patologías emergentes, como son el autismo inducido, la hiperactividad por exceso de estimulación, la violencia expresada en el bulling escolar, la ludomanía o adicción a los juegos –que ya está inscrita en el manual de enfermedades– y el debilitamiento del contacto cara a cara, o sea, la pérdida de vínculo.

Asimismo, la doctora Arés Muzio, reflexionó sobre la importancia de evitar la tercerización del cuidado, que a veces es importante y positiva, a través de una abuela o de otra persona, «pero no podemos estar todo el tiempo dejando este cuidado en manos de otros, porque los padres se pierden a los hijos, el contacto y la intimidad con estos».

«En muchos casos se prioriza el tema de la comida, el uniforme, la prueba de ingreso, la tarea –porque los padres son capaces de hacerle la tarea a los hijos con tal de que cumpla, se está muy centrado en el rendimiento y en la satisfacción de las necesidades básicas, pero hay mucho descuido en lo emocional, en la formación de autonomías. «Es muy común ver que los niños salen de la escuela y les entregan la mochila a los padres, y son estos quienes la cargan.  Se pierde de vista que es bueno que él cargue su mochila, se responsabilice por ello.

«Tenemos que posicionarnos en un entorno diferente y una realidad diferente, con hijos diferentes. Los aprendizajes de nuestros padres y nuestros abuelos han quedado obsoletos, porque en los últimos 50 años el mundo ha cambiado a unos ritmos tan acelerados que muchos de los principios educativos quedaron en desuso, algunos sirven, pero otros no. Hay que criar y formar hijos nuevos para padres nuevos», destacó.

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Raysa dijo:

1

15 de marzo de 2019

16:29:59


Que gran verdad e interesante comentario porque no se nace siendo padres. Sin embargo que difícil es sobre todo para los padres mayores porque fuimos criados de otro modo donde solo la mirada bastaba pero ahora estamos perdidos a veces nos desconocemos porque a merced de estos tiempos no sabemos si lo hacemos bien o mal pero los valores quedan y se transmiten de una generación a otra y es importante que los hijos tomen sus propias decisiones y en ese camino es donde nos sabemos recompensados es bueno a pesar de todo vernos reflejados en estos argumentos y reflexionar porque se educa para la sociedad y hay que ir a la par con el mundo es importante avanzar en el tiempo y así dejando nuestros tiempos atrás podemos ser mejores padres que es lo más significativo ya que cada época es un nuevo reto a desafiar. Nunca ha sido fácil educar

Eduardo Velasco dijo:

2

22 de marzo de 2019

03:10:06


Muy bueno que Granma ponga al alcance de sus lectores el contenido de la conferencia. Yo, por lo pronto, voy a tratar de que mi nieta porte su mochila al regreso del círculo a su casa... y no traerla yo, que es como a mi me gusta.

H3L1X dijo:

3

22 de marzo de 2019

08:26:25


Concuerdo con Raysa, antes nada más me miraba mi mamá con una mirada de esas congeladas y me quedaba freezado. Ya no, en estos tiempos las miradas no hacen absolutamente nada de nada. Por mi parte soy padre divorciado y me tiene muy preocupado, pq nada más tengo a mis hijos conmigo, fines de semanas alternos, y la madre no quiere q los tenga más días. Cosa q entiendo a medias. Gracias

Jorge dijo:

4

22 de marzo de 2019

09:55:02


Excelente artículo de la Doctora Arés. Importante llamado a una reflexión impostergable que adelanta retos para la educación de la familia como un todo. Al menos para mí, un orgulloso padre joven, me ha estimulado a repensar el curso incierto de la educación a mi niña de 7 años. Agradezco infinitamente se publiquen este tipo de artículos en nuestros medios nacionales.

Rebeca dijo:

5

22 de marzo de 2019

11:32:28


Muy buenas reflexiones de la Dra Patria como decia nuestro comandante Raúl los jóvenes se parecen más a los tiempos de ahora que a los padres, creo que la comunicación es lo más importante, de esta manera con nuestra experiencia damos el buen consejo y a la ves aprendemos de ellos Es tan importantes estos temas que le agradezco a Granma haber publicado está conferencia