ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La integración de la ciencia, la tecnología e innovación en América Latina y el Caribe, fue el tema que unió este jueves en el Capitolio Nacional a la Comisión de Salud del Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino), cuya agenda se centró en el intercambio de experiencias y la búsqueda de estrategias de colaboración entre los países del área que permitan avanzar en estos campos, esenciales para el desarrollo de la sociedad.

Luis Velázquez Pérez, diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) de Cuba, presidente de la comisión de salud del Parlatino y de la Academia de Ciencias de Cuba, afirmó a Granma que para que esta región, con muchas desigualdades acentuadas en materia de salud, pueda avanzar de manera integrada, constituye una necesidad imperiosa el desarrollo científico-técnico y la innovación.

Solo así podremos contribuir a solucionar problemáticas que afectan a la humanidad y a las Américas, como es el caso de enfermedades degenerativas como el Alzheimer –la cual padecen hoy más de 65 millones de personas en el mundo, y esta área es de las más afectadas–; los retos del envejecimiento, y las enfermedades transmisibles, refirió.

«La integración es muy necesaria. La ciencia constituye un pensamiento de unidad y acción donde quizá este sea uno de los preceptos más universales», apuntó el académico, para quien Cuba tiene mucho que mostrarle al mundo en este sentido, en sus logros en materia de salud, pero también en ciencia, tecnología e innovación, donde el país continúa avanzando paulatinamente.

La sesión, que reunió a parlamentarios de alrededor de 19 países, contó con la presencia de Ana María Mari Machado, vicepresidenta de la ANPP de Cuba, el diputado, doctor José Ángel Portal Miranda, viceministro primero de salud pública, la diputada Yolanda Ferrer, presidenta de la comisión de relaciones internacionales del parlamento cubano, la diputada, doctora Estela Cristina Luna Morales, presidenta de la comisión de salud de la ANPP, Rolando González Patricio, secretario del Parlatino e Ileana Morales Suarez, directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Salud Pública.

«Poder reunir en La Habana a diputados de la región para hablar de temas tan sensibles como los desafíos de la salud y la ciencia muestra la profunda preocupación por estos problemas», expresó a los parlamentarios Mari Machado, quien les transmitió el saludo de Esteban Lazo, presidente de la ANPP, y la satisfacción de que esta sesión tenga lugar en un día tan importante para la historia de Cuba, al conmemorarse el natalicio de dos grandes hombres como Antonio Maceo y Ernesto Guevara de la Serna (Che).

«Uno de los grandes desafíos que enfrenta América Latina y el Caribe está precisamente en el sector de la salud, marcado por profundas desigualdades, derivadas de la falta de acceso, problemas de recursos financieros, tecnológicos y por las limitaciones de las políticas neoliberales que se aplican en muchos lugares», sostuvo.

La vicepresidenta de la ANPP explicó a los presentes las bases en la que se sustenta el sistema nacional de salud, estrechamente ligado al desarrollo de la ciencia en el país, y que hoy, por sus resultados, constituye un referente para el mundo, reconocido por la Organización Mundial de la Salud.

«Ejemplos de estos resultados lo constituyen: la esperanza de vida al nacer de 78.45 años, la tasa de mortalidad infantil lograda en menores de un año de 4 por cada mil nacidos vivos, los programas de vacunación, la atención especializada, la certificación de Cuba como el primer país del mundo en eliminar la transmisión madre-hijo del VIH y la Sífilis, entre otros logros.

«Distingue también nuestro sistema la contribución de Cuba a la salud en más de 120 países con la presencia desde 1960 hasta la fecha de 135 000 colaboradores. Actualmente más de 50 000 colaboran en otras naciones, todo ello a pesar del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos», resaltó.

Por su parte, el secretario del Parlatino enfatizó que necesitamos continuar la ruta crítica de este mecanismo de integración, de los objetivos fundacionales, para poder enfrentar los desafíos contemporáneos. «No es algo que podamos enfrentar de manera aislada, local o nacional, y se hace cada vez más necesario integrarnos y evidentes los costos de no hacerlo».

«El Parlatino tiene una historia en ese sentido, que intenta remontar en nuestras naciones los rezagos del colonialismo y el imperialismo. Debemos recordar que, en los difíciles años 90, fue el Parlatino quien enarboló la bandera de la construcción de la comunidad latinoamericana de naciones, de voluntad de integración y aunar fuerzas, que luego tuvo en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) un avance esencial», señaló.

Para el parlamentario, hoy existe «la necesidad de trabajar por la salud en la región con auténtica vocación de servicio, para que sea cada vez más en nuestros países un derecho humano al alcance de todos y no una mercancía que lastima el derecho de nuestros pueblos».


Investigación biotecnológica en la salud: la experiencia cubana

El académico de mérito de la Academia de Ciencias de Cuba, Rolando Pérez Rodríguez, presentó a la comisión su ponencia «Las investigaciones biotecnológicas en la Salud: Actualización, retos y oportunidades en la integración en América Latina y el Caribe», desde donde destacó la experiencia de Cuba en el área de BioCubaFarma, como una industria de excelencia que tributa al Sistema Nacional de Salud.

Sostuvo que el reconocimiento a la biotecnología cubana desde los años 80, cuando despuntó bajo el empuje de Fidel, se debe a la idea que ha defendido de trabajar en ciclo cerrado: no solo la investigación sino convertir los descubrimientos en productos de impacto para el sistema de salud.

Explicó que este grupo empresarial, que agrupa 34 empresas, 61 facilidades productivas y más de 20 000 empleados, tiene productos en 53 países, y más de 700 registros de medicamentos aprobados en el mundo, así como 167 objetos de invención que han dado lugar a más de mil patentes.

Asimismo, Pérez Rodríguez  destacó la transferencia tecnológica que como parte de la cooperación sur-sur se ha impulsado desde la industria biofarmacéutica cubana en países como Brasil, Venezuela, Vietnam, China, Argelia, India, Irán y Sudáfrica.

«El motor de la estrategia de desarrollo científico de nuestra industria son los principales problemas de salud de la población cubana», enfatizó el académico, quien refirió que se trabaja de manera estrecha con el Ministerio de Salud en áreas como la epidemiología, promoción, diagnóstico temprano, especializado y terapéutica, para dar respuesta a programas integrales dirigidos a enfermedades como el cáncer, las crónicas no transmisibles, la detección de malformaciones congénitas, las enfermedades hereditarias y la prevención de enfermedades infecciosas, entre otras.

Como grupo empresarial, dijo, BioCubaFarma tiene hoy 393 proyectos de investigación y desarrollo, de los cuales 101 son biotecnológicos, y de estos un gran porcentaje se concentran en la oncología, similar a las tendencias de la biotecnología mundial.

Al respecto de estos últimos, y en cuanto a la propiedad intelectual, refirió que, de los 101 proyectos, 76 son innovadores y de patente cubana, y el 26 % de los mismos primero en su clase, lo cual significa que el mecanismo que actúa en ellos no está presente en otros medicamentos. Se concentran en su mayoría en el cáncer y los desórdenes neurológicos.

Para el experto, hoy en Latinoamérica, si bien existe un incremento de las investigaciones, es preocupante que estas no cierran el ciclo y por tanto los productos no impactan en los sistemas de salud. Este es un espacio, consideró, donde se puede aumentar la colaboración, a partir de proyectos conjuntos de universidades, instituciones, hospitales y compañías biofarmacéuticas.

De igual modo, señaló la necesidad de la construcción de redes de colaboración científica y de desarrollar modelos de innovación. No podemos dejarlo a la espontaneidad, dijo.

De acuerdo con la doctora Ileana Morales es importante defender la idea de que la salud es un derecho, no un lujo. Es responsabilidad de la sociedad, y la salud no es una consecuencia del desarrollo social y económico sino un requisito para que este se dé, apuntó; premisas que refirió están en la base del sistema de salud cubano.

Como una de las fortalezas de Cuba mencionó el hecho de que se investiga en todas las instituciones de salud en los tres niveles de atención, además de en las universidades, las cuales forman parte del sistema sanitario.

Los parlamentarios, por su parte, debatieron sobre el reto que suponen los medicamentos de alto costo, los protocolos de introducción de nuevos fármacos, las dificultades de las barreras regulatorias y la accesibilidad de los avances científico técnicos para la región.

En ese sentido, analizaron un proyecto de declaración de cooperación en ciencia y tecnología para buscar la integración en salud como un «componente estratégico en la búsqueda de la reducción de la dependencia y brecha tecnológica respecto a los países desarrollados», presentado por la delegación de Bolivia.

Tuvieron la oportunidad, además, de visitar la Academia de Ciencias de Cuba, la primera de este continente y la primera institución científica fundada después de la Revolución con carácter multidisciplinario, la cual juega un rol importante en la integración de la ciencia en el área.

«El mundo va a avanzando y la ciencia debe ser cada vez más accesible en beneficio para los seres humanos. Cada avance debe estar a disposición de los pueblos. Ningún adelanto científico tiene sentido sino es de ese modo», apuntó a Granma el parlamentario de Uruguay Martín Lema, quien señaló que Cuba es referencia justamente en este acceso a la salud.

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