ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El mayor de los premios ya se los había dado desde antes la vida, cuando de la constancia y el empeño —aunque la rehabilitación, claro está, jugó su papel— se desbrozaron los pasos de Jorgito, y comenzó a convertirse en ese joven que hoy sigue pidiéndose más. Porque si algo deja claro su historia, es que los límites mucho tienen que ver con hasta dónde quieras llegar.

Jorge Enrique Jerez Belisario, es ese muchacho, bloguero, que quizás muchos recuerden se destacó en la defensa de los Cinco, y al que más de una vez escuchamos en las noticias. Pero Jorgito es también periodista, graduado de la Universidad de Cienfuegos, que imparte clases en este centro docente, que aprende a conducir, porque le gusta… Es un muchacho valiente que ha desafiado la lógica de quienes no entienden cómo ha logrado tanto siendo portador de una parálisis infantil mixta.

Pero Jorgito es, en palabras más simples, el hermano de Amanda Jerez Belisario; el hijo de Jorge Enrique Jerez Tejeda y Marta Belisario Hernández. Y sin ellos, esta historia jamás estaría completa.

«Cualquier familia cubana que haya crecido en esta gran obra de amor que es la Revolución cubana puede ser igual o mejor que mi familia», ha dicho el joven luego de que se les entregara el reconocimiento público «Al mayor amor», un homenaje que sirviera para dejar inaugurada la 5ta edición de las Jornadas Maternidad y Paternidad. Iguales en derechos y responsabilidades, una iniciativa que desde el año 2014 desarrolla el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

«Estamos felices de recibir un premio por lo que consideramos un deber: el de cada familia cuando planifica tener hijos, que es también entregarse a la educación de ellos y hacer que estos sean personas de bien», dijo por su parte Marta, que luego de tantos años no titubea en asegurar que «no hay nada que con amor no se logre».

«Fueron momentos difíciles para un matrimonio que planificó sus hijos, y cuando llegó Jorgito tuvo que enfrentarse a saber que no iba a caminar ni hablar al mismo tiempo que los demás niños, e incluso la incertidumbre de que no lo hiciera nunca. Pero los médicos nos orientaron sobre la rehabilitación, como el milagro que tendríamos.

«Vivir en Cuba, haber nacido en Cuba, nos dio la posibilidad de tener dos hijos como Amanda y Jorgito. En otro lugar no sabemos si hubiese sido posible dedicarle el tiempo, porque fueron cuatro años de rehabilitación, de ingreso en el hospital Julito Díaz, sin que costara un centavo, y salir de allí caminando, incorporarlo a la vida social para seguir avanzando porque el niño pedía más. Saber que incluso podía aspirar a una carrera universitaria. Los especialistas nos dieron la posibilidad de planificar y que naciera Amanda, que nos ayudaría a todos», cuenta la madre en apretada síntesis.

 

Responsabilidad: ni uno, ni otro. Los dos

No podía ser mejor motivo para anunciar el despegue de la celebración de unas jornadas —que se enmarcan entre el día del amor y la amistad, el de las madres, el internacional de la familia, y el de los padres, y se extienden desde el 14 de febrero hasta el 17 de junio de 2018 — y que se proponen abordar los procesos de maternidad y paternidad desde la corresponsabilidad en la atención al desarrollo pleno y seguro de niñas, niños y adolescentes.

Las actividades, que estarán dedicadas al aniversario 30 del Cenesex, buscan promover espacios de reflexión para socializar buenas prácticas y hacer énfasis en lo que significa para la sociedad que todas las madres y los padres se interesen en su preparación, incluso antes de la concepción, para aprender a ejercer sus derechos y responsabilidades en la educación de sus hijas e hijos.

«La lógica explotadora que establece una división social del trabajo con papeles adjudicados a hombres y mujeres para la reproducción del orden social capitalista, persisten y requieren cambios paulatinos en los procesos de transformación social revolucionarios. Procesos de cambio conscientes, porque si no lo hacemos estaremos reproduciendo esa lógica de dominación», apuntó Mariela Castro Espín, directora del Cenesex.

De acuerdo con la también coordinadora de esta jornada, «investigaciones realizadas en Cuba muestran que el papel principal adjudicado a la paternidad es el de ser garante del sustento económico de la familia, situando en un lugar secundario otros aspectos fundamentales de su vida. Cuando los padres no pueden ser “proveedores eficaces” desarrollan sentimientos de inutilidad con problemas de ansiedad, depresión, agudización de enfermedades crónicas, fantasías de suicidios, entre otras consecuencias».

Por otra parte, dijo, «desde la misma lógica se revela el protagonismo en las madres como cuidadoras encargadas de sus hijos e hijas, anulando en gran medida otros aspectos importantes de su papel en la sociedad. Cuando las madres reproducen estos modelos, se sitúan como indispensables, ejerciendo funciones sobreprotectoras en la crianza. La reproducción de estos modelos en los hombres y en las mujeres obstaculizan severamente el desarrollo de la autonomía de sus hijos e hijas.

«El proceso revolucionario cubano favoreció de manera peculiar la participación de las mujeres en la transformación de la sociedad y de ellas mismas como sujetos de derecho. Y aunque se sigue trabajando en la profundización de sus conquistas sociales; queda pendiente abordar de manera propositiva la problemática silenciada de los hombres», apuntó.

Para la directora del Cenesex, el ejercicio de la maternidad y la paternidad implica el cuestionamiento y la transformación de estos modelos y la visualización de sus efectos negativos en la crianza. «Se trata de un proceso complejo de cuestionamiento crítico de las pautas de crianza naturalizadas que no favorecen la autonomía de las hijas y los hijos. En la tarea de ser madres y padres muchos adultos no identifican el proceso de crecer como un camino que implica sucesivas separaciones de los adultos cuidadores, que desde cada nueva habilidad adquirida conduce a cada vez mayores grados de autonomía para la vida.

«Reconocemos esta actividad, y al Cenesex, por su acción docente, investigativa, y asistencial, y el posicionamiento que tiene de estos temas una y otra vez en el espacio público. Porque es fácil olvidarlos. Es fácil olvidar el tema de la maternidad y la paternidad cuando perdemos de vista que compete a ambos. Una adolescente sale embarazada, y no es responsabilidad solo de ella, pero generalmente sigue siendo colocada en las muchachas. Los programas educativos deben orientar no solo a las jóvenes sino incluirlos a ellos», añadió Rafael Cuestas, coordinador internacional de programas del Fondo de Población para las Naciones Unidas (UNFPA).

La actividad sirvió además como plataforma para el lanzamiento de la primera edición del Concurso de Fotografía Para crecer con amor, del Cenesex y la escuela de Fotografía creativa de La Habana, el cual convoca a enviar fotos que reflejen la maternidad y paternidad desde la igualdad de derechos y responsabilidades. El plazo de entrega vence el 15 de mayo, y las fotos deben enviarse impresas, en formato 15 x 16 cm, en dos modalidades: foto individual, y serie fotográfica, esta última que cuente alguna historia.

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Lien dijo:

1

15 de febrero de 2018

10:02:05


Muchas felicidades por el merecido RECONOCIMIENTO del Cenesex para esa gran familia Camagüeyana.