ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Adriel Gil Monson, primer paciente en recibir un trasplante autólogo de médula ósea en el 2018. foto: tomada del perfil de Facebook del Hospital Hermanos Ameijeiras 

Cada vez que se inicia un nuevo caso, es como si fuese el primero. Porque no ha cambiado la sensación de tener en sus manos ese chance que algunos nombrarían como oportunidad, y otros, más pragmáticos, llamarían sobrevida.

Es lo que siento cuando escucho al doctor Calixto Hernández Cruz, jefe del Servicio de Hematología del Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, hablar de lo que le han enseñado todos estos años, desde que entrara a este servicio en el 2002. «La satisfacción de ayudar a las personas, con las que además estableces una relación de afecto».

«Es el saber que ha valido la pena todo el esfuerzo». Habla el profesor de los trasplantes de células de la médula ósea, o de células progenitoras hematopoyéticas. Habla de lo que se siente al saber, por ejemplo, que jóvenes como Adriel Gil Monson –un paciente diagnosticado desde la edad pediátrica con linfoma de Hodgkin– se va recuperando satisfactoriamente, luego de haber sido sometido con éxito a un trasplante autólogo de médula ósea, el primero de su tipo en la institución, en este 2018.

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El trasplante de células hematopoyéticas (TCH) es un proceder que ha evolucionado en las últimas décadas hasta convertirse en el tratamiento curativo de elección para muchos pacientes con enfermedades del sistema hematopoyético o tumores malignos quimio-radiosensibles, explicó a Granma el profesor consultante, fundador de este hospital y pionero de la actividad de trasplante en ese centro y en Cuba, José Carnot Uria.

En otras palabras, dice, los injertos de médula, una técnica médica que se emplea con éxito desde hace varias décadas, abrieron una esperanza de curación para pacientes con diferentes cánceres, anemia aplástica, inmunodeficiencias
congénitas y otras enfermedades consideradas prácticamente incontrolables.

En un artículo publicado por nuestro periodista José A. de la Osa, el propio doctor Carnot Uria explicaba que la extracción de la médula ósea se realiza mediante una pequeña incisión encima de la cadera, con anestesia,  la cual permite introducir una larga aguja en el hueso de la pelvis,  a través de la cual se aspira la médula». También puede hacerse mediante aféresis de las células progenitoras hematopoyéticas.

«El receptor de estas células las recibe en su cuerpo por medio de una transfusión de sangre. Las células que se transfunden comienzan entonces a circular por el organismo, “invaden” los huesos que se encuentran literalmente “vacíos” por la acción de tratamientos previos de irradiación o citostáticos aplicados a los enfermos, y al encontrarse en su hábitat natural comienzan el proceso de proliferación».

Teniendo en cuenta las características de la enfermedad, refiere por su parte el doctor Hernández Cruz, existen dos tipos de trasplantes: el autólogo y el alogénico.

Este último, es aquel en el cual le sustituimos la médula ósea, y por ende el sistema inmune completo, a un paciente por el de su donante, mientras que en el autólogo lo que hacemos es reinfundir las propias células hematopoyéticas del paciente, una vez que haya recibido el tratamiento condicionante, señaló.

«El autólogo es el que con mayor frecuencia se realiza, y se lleva a cabo con el propósito de que los pacientes que tienen linfomas, mielomas y en ocasiones leucemias agudas, reciban un tratamiento muy alto de quimio y radioterapia», abundó el especialista.

En otro orden, dijo, el trasplante alogénico se aplica fundamentalmente en las leucemias agudas, y también en defectos congénitos y otras entidades como la aplasia medular. Es en ese caso donde sí vamos a sustituir la hematopoyesis del paciente por la del donante, y constituye un proceder muy complejo que involucra la participación no solo de los
hematólogos, sino de otros especialistas.

 «Si bien puede resultar sencillo quirúrgicamente, es el más complejo de manejar luego de la infusión de la médula desde el punto de vista inmunológico».

Los donantes para estos tipos de procederes, precisó el experto, son siempre vivos, y los trasplantes se pueden hacer con una médula de un familiar relacionado, de un donante no relacionado, de cordón umbilical y, actualmente, está en boga y en proceso de expansión la posibilidad de hacerlo de donantes haploidénticos.

«En sus inicios solo se realizaban con un donante ciento por ciento compatible según el sistema HLA (compatibilidad órgano receptor), lo cual es importante para evitar complicaciones graves. Pero con las nuevas técnicas –desde el punto de vista de la inmunosupresión y de la profilaxis de la enfermedad de injerto contra hospedero– se puede hacer el trasplante con donantes haploidénticos: aquellos que comparten el 50 % de esta compatibilidad, lo cual permite que puedan donar hijos, hermanos, padres que sean haploidénticos con relación al paciente», subrayó el investigador.

Esta, dijo, es una técnica que se introdujo en el año 2016, y mediante ella ya se hicieron tres trasplantes el pasado año. «Es relativamente novedosa en el mundo del trasplante.

«En el hospital hacemos entre 15 y 18 trasplantes anualmente. Pero el pasado año realizamos 21 por primera vez, 18 autólogos y tres alogénicos, empleando la técnica del trasplante haploidéntico. Ya en el 2018 trasplantamos el primer paciente, y hay dos más en curso.

El doctor Alejandro Areu Regateiro,  coordinador de trasplantes de la institución, agregó que este programa se vio beneficiado por la incorporación de las máquinas de aféresis que incrementan las posibilidades de brindar el proceder a un número mayor de pacientes.

Estos procedimientos, además de en el hospital Hermanos Ameijeiras –que cuenta con el mayor número de pacientes trasplantados de células de la médula ósea (322), desde que se comenzara esta actividad– también se realizan en el Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas (Cimeq), en el Instituto de Hematología e Inmunología (institución donde además se hacen en edad pediátrica), y en las provincias de Villa Clara y Holguín, en las cuales se realiza solamente el trasplante autólogo.

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Cuando en 1985 el doctor Carnot Uria participaba en el primer trasplante autólogo que se hacía en Cuba y en el hospital donde aún labora, no pensaba cuánto más haría. Antes, cuenta, el Instituto de Hematología había realizado uno alogénico. «Cuando llegamos al trasplante número 50 pensamos que era mucho, pero era solo el comienzo», recuerda.

Y estas décadas, agrega, «si algo me han enseñado, y me atrevo a decir que a mis colegas, es a luchar contra las adversidades y obstáculos, lo cual solo se logra con empeño», y yo diría, con amor.

«La tecnología puede no ser la más avanzada, pero hemos podido adaptarnos tecnológicamente al proceder e incorporar lo que nosotros hemos ido haciendo. Uno hace eso para curar al paciente, que es el objetivo… No se alcanza siempre, cuando a pesar de todos los esfuerzos, recae en la enfermedad», dice.

Habla entonces de lo que es piedra angular en la continuidad de cualquier programa, que es la formación, en este caso, de los nuevos hematólogos. «Transmitirles sobre todo los aspectos básicos prácticos del manejo de estos enfermos, con calidad y exigencia, es el objetivo que perseguimos», apuntó.

Casi todo el mundo le tiene terror a la sangre. Por ejemplo, el cáncer más citado en el cine es la leucemia, una palabra que de solo escucharla, atemoriza. La hematología es una especialidad difícil, porque está en todos lados, transversaliza al resto y tiene repercusión sobre ellas. Digamos que, secundariamente, muchas de las enfermedades de otras áreas de estudio se manifiestan por extracciones en la sangre.

«La sangre es el tejido que más te permite estudiar, y muchos de los desarrollos de diagnósticos tecnológicos se han hecho a partir justamente de enfermedades hematológicas, y luego se han extendido. El desarrollo en esta área es enorme, con un futuro promisorio en el diagnóstico por biología molecular de estos padecimientos», concluyó el doctor Carnot Uria.

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Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

1

6 de febrero de 2018

03:28:16


La praxis del trasplante es con intención curativa y se basa en el empleo de células progenitoras hematopoyéticas, siendo razonable su realización en determinadas situaciones clínicas. Puede ser autólogo o alogénico, según sea el donante (el propio paciente u otro, relacionado o no). El procedimiento puede o no ser mieloablativo. La compatibilidad genética entre donante y receptor es esencial en el alogénico. Además de la médula ósea, se utilizan la sangre periférica y el cordón umbilical como fuentes de progenitores hematopoyéticos. El Premio Nobel de Medicina le fue conferido al profesor Donald Thomas en 1990 por el desarrollo del proceder. Es un privilegio desafiante que Villa Clara haya sido la primera provincia fuera de la capital en aplicar la terapéutica, y ya suman decenas los pacientes beneficiados por tales procederes, a cargo de un equipo multidisciplinario del hospital universitario “Arnaldo Milián Castro”, que desde julio del año 2000, a partir de que Osmany Sabido Díaz, joven camagüeyano de 27 años, recibiera con éxito su tratamiento. El objetivo fundamental del trasplante es generar una hemopoyesis que ha sido eliminada por un tratamiento previo con fármacos citotóxicos y/o radiaciones ionizantes. Son indicaciones del trasplante variadas condiciones clínicas, que incluyen linfomas, leucemias, tumores sólidos, enfermedades autoinmunes e insuficiencia medular, entre otras.

lilian Respondió:


19 de febrero de 2018

14:32:33

Buenas tardes doctor dios le ha puesto en mi camino y a ahora le explico por qué... soy una madre tunera de un niño que está bajo un estudio genético por una ya confirmada mucopolisarcaridosis lo que se estudia ahora es el tipo de los tantos que existen y desde el momento en puneto quer me hablaron de las sospechas de esta enfermedad me he dedicado cada día a investigar sobre la misma y entre las cosas que encontré muy a mi pesar es que es incurable (imagínese mi sentir cuando mi niño sólo tiene 3 años)y la esperanza de vida es hasta alrededor de los 10 años, se me oprime el corazón de pensarlo, entre lo que estuve leyendo como tratamiento a esta enfermedad está el trasplante de médula ósea necesito que usted de ayude a invetigar qué hay que hacer para solicitarlo (si procede en mi caso) así como los pro y los contra que pueda traer para mi bebé, espero atenta su respuesta a mi correo: lilian.pascual@conalza.co.cu, saludos y que tenga un buen día.

Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

2

6 de febrero de 2018

03:30:36


Representa, fundamentalmente el trasplante alogénico, el tratamiento con mayor potencial anti leucémico y mayor probabilidad de Sobrevida Libre de Enfermedad. Deviene elección en pacientes con LLA de riesgo muy alto (Ph +) y en segunda Remisión Completa; además indicado en pacientes de riesgo alto que dispongan de donante histocompatible, familiar o no relacionado; u opción en pacientes jóvenes seleccionados con riesgo estándar; única opción terapéutica viable en pacientes en recaída o refractarios, inmediatamente después de obtenida la mejor respuesta. Opcional es el autotrasplante en pacientes con LLA de riesgo estándar, estando en Remisión Completa.

Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

3

6 de febrero de 2018

03:35:10


El trasplante autólogo está indicado en pacientes con Linfoma Hodgkin recaídos o refractarios primarios, menores de 65 años, que muestran quimio-sensibilidad al esquema de rescate, así como en recaídas tardías, de más de 3 años, con estadios avanzados o síntomas sistémicos. Ordinariamente, el autólogo es también el tratamiento de elección para el paciente con LNH difuso de células grandes B recaído o refractario, lográndose los mejores resultados en caso de enfermedad quimiosensible, en primera Remisión Completa (RC), IPI bajo, menor volumen de enfermedad al trasplante y PET negativa. El proceder constituye una opción en pacientes que están en RC 1 y tienen IPI intermedio-alto y alto y/o inmunofenotipo post centro germinal. El trasplante alogénico debe restringirse a pacientes jóvenes con recaída posterior al trasplante autólogo, enfermedad refractaria y persistencia de compromiso de médula ósea. Los resultados del trasplante autólogo en LNH folicular no son concluyentes, y no debe considerarse una opción curativa; podría permitir, en algunos pacientes, alcanzar una fase de “plateau” tardía en la curva de sobrevida. No se recomienda en primera RC. Es una opción como consolidación luego de remisión post esquema de rescate en LNH folicular transformado. El trasplante alogénico se puede considerar en pacientes seleccionados (primera o segunda recaída a menos de años de esquema con antraciclinas, o foliculares transformados). Ante un LNH del manto, en primera RC, el TAMO constituye el tratamiento estándar, aunque no debe ser considerado como una modalidad potencialmente curativa. Varios estudios demuestran el valor del rituximab como purga “in vivo”. El trasplante alogénico, con regímenes no mieloablativos, es una alternativa en pacientes recaídos. Se debe considerar el trasplante autólogo como una alternativa terapéutica en pacientes con LNH-T recaídos y/o refractarios, y como tratamiento de primera línea, fundamentalmente en primera RC, en linfoma T periférico no especificado con IPI intermedio-alto y alto; en anaplásico ALK (-); T angioinmunoblástico y T asociado a enteropatía. El alogénico, preferentemente de intensidad reducida, es una opción en caso de recaída o refractariedad.

Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

4

6 de febrero de 2018

03:36:17


No hay dudas que el TCH con donante familiar histocompatible es el tratamiento de primera línea en pacientes menores de 40 años con aplasia medular severa o muy severa o en caso de fallo a la inmunosupresión, mientras que el no familiar es una alternativa de segunda línea o ante el fracaso a un segundo intento de inmunosupresión, en ausencia de comorbilidades significativas y cuando existe donante histocompatible.

Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

5

6 de febrero de 2018

03:44:56


Llegue nuestro sincero reconocimiento al equipo multidisciplinario del Hospital “Hermanos Ameijeiras” que, liderado por el eminente Profesor Dr. José Carnot Uria, ha desarrollado el trasplante de células hematopoyéticas, como referencia para el resto del país. La institución, de conjunto con el Instituto de Hematología e Inmunología, ha formado especialistas para extender el proceder a otras provincias y centros del país. Honra ser discípulos del Profesor Carnot y el colectivo de referencia. Continuaremos juntos en el empeño, por la Vida y la Salud. Gracias.

concepcion sal serrano Respondió:


7 de febrero de 2018

09:21:01

he leido todo lo referente al hodgkin escrito por usted soy paciente de esa sala desde el ano 1985 que con 19 anos debute con un linfoma de hodkin hoy tengo 53 anos hice quimio y radiacion con el doctor carnot de castro munio traviso excelentes medicos doy gracias a dios por haber podido llegar a ellos por tanta por su entrega por