ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Las madres Lázara Hernández Arias y Nayari Corrales Medina acompañando a sus hijos Leovany y César, respectivamente en el hospital Cardiocentro pediátrico William Soler de La Habana. Foto: De la autora

«Nunca sentimos miedo», aseguraron Lázara Hernández Arias y Nayari Corrales Medina a Granma Internacional al referirse al paso del huracán Irma por la costa norte de Cuba. Ellas se encontraban en una institución hospitalaria en La Habana, acompañando a sus hijos Leovany y César, respectivamente.

Agradecieron a los trabajadores del hospital del Cardiocentro pediátrico William Soler por la atención recibida en esas difíciles horas en que azotaron las fuertes ráfagas de viento y una lluvia persistente. Señalaron que la sala estuvo alumbrada, con la televisión encendida para recibir informaciones. Los alimentos y medicamentos se distribuyeron según correspondía y en varias ocasiones las visitó el director del hospital.

La enfermera María Isabel Rodríguez Miranda (de pie) tuvo que enfrentar los embates del ciclón Irma, manteniéndose en su puesto de trabajo en el hospital del Cardiocentro pediátrico William Soler. Foto: De la autora

La enfermera de esa sala, María Isabel Rodríguez Miranda tuvo que doblar el turno de trabajo, su relevo no pudo llegar por las condiciones climáticas adversas, y estuvo más de 24 horas brindando todo tipo de atenciones para tranquilizar a sus pacientes y familiares. «Por suerte la edificación no sufrió daños de importancia y todos amanecimos el 10 de septiembre con ánimos para recuperar la normalidad en el menor tiempo posible», relató.

Esa ha sido la premisa básica en los trabajadores del sector de la salud en Cuba, quienes prestaron asistencia médica en condiciones difíciles. Hoy se conoce que 785 unidades del sector sufrieron daños, de las cuales 62 son hospitales, 116 policlínicos y 314 consultorios del médico de la familia, entre otros.

La mayoría de las afectaciones fueron por la caída parcial de techos, roturas de cristalería, y árboles derribados en los jardines.

El doctor José Ernesto Betancourt Lavastida, director de Defensa y Defensa Civil del Ministerio de Salud Pública (Minsap), aseguró que el sistema mantiene la vitalidad en todas sus instituciones para brindar asistencia médica a la población. Foto: De la autora

Al respecto, el doctor José Ernesto Betancourt Lavastida, director de Defensa y Defensa Civil del Ministerio de Salud Pública (Minsap), afirmó que se adoptaron un conjunto de medidas en respuesta a la cercanía del peligroso huracán Irma, priorizando la vida de los pacientes, trabajadores y familiares. Bajo esas condiciones se protegieron los recursos y medios materiales, previendo mantener la vitalidad de todas las instituciones del sistema de salud para que estuviesen listas para enfrentar el actual proceso de la recuperación.

«Se evacuaron a las embarazadas residentes en las zonas de probable impacto y de riesgo. Se trasladaron pacientes de hospitales con peligro de inundaciones como los ingresados en el Hermanos Ameijeiras y el materno América Arias. Los enfermos necesitados de diálisis se mantuvieron en lugares protegidos próximos a las instituciones hospitalarias y se le garantizó su tratamiento adecuadamente. El sistema alistó 76 brigadas clínico-quirúrgicas ubicadas en asentamientos poblacionales de difícil acceso, ante posibles interrupciones de las vías de comunicación, para prestar asistencia médica durante el impacto del ciclón y con posterioridad», agregó.

Igualmente se reubicaron instituciones médicas como consultorios, policlínicos, ópticas, hogares de ancianos y maternos, con edificaciones inseguras para enfrentar el fenómeno meteorológico. Unas 240 farmacias estuvieron en locales transitorios pertenecientes a organismos estatales y en casas de vecinos para proteger el ciento por ciento de los medicamentos. Se organizó la atención médica en todos los centros de evacuados y miles de trabajadores de la salud laboraron ininterrumpidamente en esos sitios, como médicos, enfermeras, técnicos de higiene y epidemiología, junto a brigadistas de la Cruz Roja en la atención de la población evacuada.

La doctora Yanaris López Almaguer, Directora de Salud Ambiental del Minsap exhortó a mantener las medidas higiénicas para evitar la aparición de enfermedades oportunistas. Foto: De la autora

Ya en la fase de recuperación se ejecutan medidas higiénico-sanitarias y de prevención de brotes de enfermedades y por tanto se hizo un llamado a la población para prestar la máxima atención a las orientaciones impartidas para evitar brotes epidémicos, aseguró Betancourt Lavastida.

Con él coincide Yanaris López Almaguer, directora de Salud Ambiental del Minsap, quien ratificó que en el país hasta este momento no se han reportado brotes de ningún tipo de enfermedades transmisibles, ocasionadas por alimentos o agua. «De aparecer algún caso sospechoso se realizará el aislamiento en los centros creados al efecto», precisó.

PRECAUSIONES NECESARIAS

En esta etapa recuperativa se limpian las cisternas, pozos y depósitos para luego clorificar el agua. Además, está en alerta una vigilancia especializada en los puntos clave de la red de distribución para asegurar la calidad requerida en el preciado líquido, entre otras indicaciones.

López Almaguer indicó: «continuaremos desarrollando acciones educativas por los medios de difusión masiva y actividades de intercomunicación personal. Nuestros médicos de la familia realizarán charlas en los escenarios, donde se encuentren población concentrada, no sólo dentro de las instituciones de salud sino en matutinos en los centros laborales y estudiantiles, explicando cómo mantener las medidas higiénicas para evitar la aparición de enfermedades gastro-intestinales».

Igualmente exhortó a todos los cubanos a sumarse a las labores de saneamiento dentro y fuera de su hogar pues se necesita ayuda en la recogida de escombros, árboles caídos, en la limpieza de patios, calles y jardines, para erradicar vectores como ratas, insectos, y mosquitos transmisores de enfermedades.

De acuerdo con la especialista, ante la magnitud del huracán, se evidenció un trabajo mancomunado de los trabajadores del sector y los diferentes actores de la ciudadanía, lo cual se evidencia en la tranquilidad social. Aún en lugares con carencia de fluido eléctrico y de agua, no se reportan casos de leptospirosis, ni brotes de enfermedades diarreicas o respiratorias.

Jorge González Pérez, director de Docencia del Minsap, expuso que en las 13 universidades de medicina del país se reiniciará el curso paulatinamente de acuerdo a las características de cada territorio. Foto: De la autora

En este esfuerzo ayudan los estudiantes de Medicina y los que estudian nivel medio en alguna especialidad de las ciencias médicas, quienes realizan pesquisas puerta a puerta, indagan por la presencia de síntomas de alguna enfermedad y conversan sobre los cuidados que se deben tener en la familia para mantenerlas sanas.

Jorge González Pérez, director de Docencia del Minsap, explicó que en las 13 universidades de medicina del país se reiniciará el curso paulatinamente de acuerdo a las características de cada territorio. Mientras tanto, los estudiantes realizan labor social dentro de las comunidades.

VITALIDAD DE LOS SERVICIOS

Los directivos del Minsap destacaron que el restablecimiento gradual de los servicios asistenciales en policlínicos y hospitales afectados por el huracán Irma, y la intensificación de las medidas higiénico-sanitarias, constituyen las prioridades inmediatas para las instituciones y los colectivos laborales de todo el país.

Granma Internacional visitó el Hospital Clínico-quirúrgico Hermanos Ameijeiras, ubicado frente al malecón habanero y afectado por las penetraciones del mar. Allí el doctor Rigoberto García Gómez, subdirector de Docencia e Investigaciones explicó: «nosotros ejecutamos un plan diseñado para asumir este tipo de catástrofe y pusimos a resguardo todo el equipamiento. Sin embargo la inundación provocada por el huracán sobrepasó lo esperado».

Para su recuperación, hubo que acudir al Comando de Bomberos para evacuar el agua del interior del sótano y de la cisterna, luego la totalidad de sus trabajadores asumieron labores de limpieza e higienización para habilitar cada uno de los locales y retornar la prestación de servicios en el menor tiempo posible.

Algo similar ocurrió en el hospital docente, clínico-quirúrgico doctor Salvador Allende, en el municipio capitalino del Cerro, con una estructura de pabellones y 430 camas, 180 de las cuales son dedicadas al paciente grave. Allí, la doctora Mery Torres La Era, subdirector de Asistencia Médica, puntualizó que los
principales daños fueron provocados por la caída de árboles, que afectaron las redes eléctricas, principalmente a los bancos de transformadores.

Para brindar servicios durante y después del ciclón tuvieron que abastecerse de energía a través de seis grupos de electrógenos. Incluso al llegar la electricidad proveniente del sistema electroenergético nacional, la sala para pacientes con afecciones renales crónicas continuó dañada por el estallido de un transformador. Por tales razones se previó el traslado de los enfermos hacia otro hospital de la capital, pero gracias a las medidas aplicadas pudo restablecerse en corto período ese sensible servicio médico. La directiva señaló que los 1780 trabajadores se mantuvieron activos ante el paso del huracán y  ahora trabajan en restablecer la normalidad con inmediatez: «Agradezco a todas las instituciones estatales que nos han apoyado en estos días difíciles porque conocemos que casi todo el país está inmerso en las mismas afectaciones a las nuestras», puntualizó Torres La Era.

Acerca del tema, Reinold García Moreiro, director provincial de Salud de La Habana, aseguró que en la capital del país se cumplieron todos los pasos previstos en los planes de lucha contra desastres, por tanto se mitigaron muchos daños y se restablecieron los servicios en las unidades que no sufrieron afectaciones. «Tenemos cuantificados los daños, ya calculamos los gastos económicos y se asignan recursos materiales disponibles para resolver los problemas» indicó.

Las principales afectaciones, dijo, están hoy concentradas en cinco municipios de la ciudad: Plaza, Playa, Centro Habana, La Habana del Este y La Habana Vieja, unas 367 manzanas dañadas sobre todo por las afectaciones costeras. Ahora la tarea radica en garantizar la higiene en una labor conjunta de las autoridades y la población.

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emilio Fernández lobeiras dijo:

1

26 de septiembre de 2017

12:54:35


No tiene parangón en la historia de la medicina cubana la atención y el esmero, del gobierno, el partido, y las autoridades locales, por llevar la salud al pueblo, por muy intrincada que cualquier población, pueda estar. Es ley de fundamento en nuestra constitución, que la misma sea gratuita. No sólo disponemos de grandes profesionales, investigadores y científicos, si no que las Universidades cubanas son formadoras de médicos y profesionales de la salud, en colaboración a pueblos latinoamericanos, y del mundo en vías de desarrollo. CUBA ejemplo de modelo a seguir, solidariamente.

apolinario dijo:

2

26 de septiembre de 2017

13:00:37


Exxcelente articulo de Nuria Barbosa León, con un enfoque abarcador, que enfoca desde el trabajo del personal médico y de enfermería, hasta el sentir de enfermos y madres acompañantes. Felicidades para Nuria quien ha sabido en pocas palabras, aclarar el valor de esa asistencia médica gratuita, inexistente en muchos paises ricos de este mundo.

Orlando Chirino dijo:

3

27 de septiembre de 2017

20:20:22


Hay recuerdos de nuestra niñez que son imborrables. En el año de 1962 y en una de esas noches cubanas que todavía extraño, tuve un accidente en un parque infantil de mi pueblo cercano a La Habana; estaba corriendo y choqué con otro niño que corría en dirección contraria. Llevé la peor parte. Fui cojeando para la escuela pues mi mamá estaba reunida con mi maestra de sexto grado. No había más que mirarme la cara para saber que algo no andaba bien. Dije lo que había sucedido y todos pensaron que tenía una fractura en la pierna izquierda. Hasta unos vecinos me pusieron una tablilla. Llamaron a una ambulancia y me llevaron al entonces hospital infantil William Soler. Hicieron la evaluación necesaria y por suerte no había fractura, sino un “músculo abierto” que sanó con descanso y “fricciones de alcohol” en casa al cabo de un mes. El transporte en la ambulancia, la evaluación y el tratamiento en el hospital no costaron ni un solo centavo. Tuvieron que pasar muchos años para que yo llegase a comprender la importancia de un sistema médico gratuito que dábamos por sentado. Tuve que vivir fuera de Cuba para darme cuenta. Creo que no hay nada que agregar.