ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Jesse agradece el apoyo de Idelmis Urgellés, la trabajadora auxiliar del consultorio, de Annia Martínez y en general de todos los humildes pobladores de Viento Frío. / Foto del autor

GUANTÁNAMO.— Jesse Alfredo Chivás Larrazábal es el médico guantanamero que desde septiembre último atiende a las familias de Viento Frío y ocho asentamientos aislados adyacentes, patrimonio del municipio de San Antonio del Sur.

Para llegar a Viento Frío, desde el poblado cabecera municipal, se requiere vencer 42 kilómetros de lomeríos al noreste, una decena de pasos de ríos y peligrosas curvas y pendientes, buena parte de ellas ubicadas en el tramo de la Vía Mulata.
A esa remota zona, sin embargo, solicitó asistir el joven galeno cuando el pasado año se otorgaban las ubicaciones para los médicos recién graduados.
"Siempre pensé que un sitio distante como este, de acceso difícil y severos problemas con el transporte, me aportaría más experiencia en mi formación práctica como médico. Cuando uno está en un consultorio próximo a la ciudad o a los principales poblados es mayor la tentación a salir. Aquí dispongo de todo el tiempo para atender a la población, adentrarme en sus problemas de salud, para las visitas de terreno y otras actividades", relata.
Cuenta que en dos ocasiones, ante la imposibilidad en esos momentos de enviar una enfermera o un médico suplente al consultorio, renunció al pase para no dejar sin atención a los lugareños. Esa actitud, la consagración al trabajo y su exquisito trato a los pacientes pronto le merecieron el apoyo de los campesinos.
"Atiendo en total a 195 personas, de los cuales dos son lactantes. La mayor parte vive en asentamientos aledaños reducidos por la migración a 3,4 o 5 viviendas, como por ejemplo La Yúa, La Gurbia, Quivijancito, Tres Hermanas y Los Cacao, distante este último a 14 kilómetros del consultorio. Hay sitios como Tres Hermanas a los que, por lo extremo del trayecto, solo se llega mediante mulo y exigen salir por la mañana para poder regresar en la tarde-noche".
Según Jesse Alfredo las enfermedades que más afectan a los pobladores allí son la hipertensión arterial y el asma bronquial. No se reporta ningún caso con diabetes mellitus ni con enfermedad cerebrovascular.
La carencia de la enfermera (en diciembre último afrontó problemas personales y hasta el pasado día 22 no había llegado el relevo) lo ha retado a redoblar sus esfuerzos y a tener que foguearse en tareas que generalmente corresponden a esa especialista como las curas y las inyecciones.
"Yo creo que he encontrado aquí lo que buscaba, una experiencia dura que me exigiera y me permitiera aprender. Sin duda este consultorio es mi segunda universidad, la que me ha posibilitado consolidar los conocimientos adquiridos en el aula, la que mejor me prepara para afrontar con éxito las tareas venideras", dice Jesse con satisfacción.

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Eliseo Morán dijo:

1

6 de abril de 2014

15:11:22


A eso se le llama vocación y es un encuentro con uno mismo te entiendo mi hermano eso lo viví cuando atendía una población en iguales condiciones en las montañas de El Salvador posterior a la guerra nadie quería ir por no haber servicios básicos pero es una escuela mejor aún que la propia universidad Felicidades