ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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Personas de todas las edades a lo largo del país participan en el proceso de consulta popular. Foto: Endry Correa Vaillant

Cuba amplía derechos, transforma la estructura de su Estado en función de atender mejor a los reclamos ciudadanos y adapta su legislación a los cambios que en la última década han tenido lugar en la economía del país para ajustarla al difícil escenario internacional en que debe desempeñarse. Desde el 13 de agosto rinde homenaje a Fidel con un debate popular en el que todo el pueblo es constituyente, a partir de un proyecto que ya tuvo en su Asamblea Nacional un sustancioso debate.
El análisis que la Asamblea Nacional del Poder Popular realizó del anteproyecto de Constitución que se somete al criterio de la ciudadanía tuvo uno de sus momentos más intensos alrededor de si se debe o no explicitar en la Carta Magna la responsabilidad del Estado, que se define como socialista y tendrá como martiana «Ley primera de nuestra república, el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre», en limitar la concentración de la riqueza.
Lo primero que habría que recordar es que tal límite emergió como consenso en los amplios debates realizados entre millones de cubanos sobre los Lineamientos para el desarrollo económico y social que aprobaron el 6to. y el 7mo. congresos del Partido Comunista de Cuba y de la Conceptualización del Modelo Económico y Social, en cuya versión inicial no estaba y que su inclusión fue resultado de un reclamo de las bases y de varios delegados que lo propusieron.
Las respuestas que pude escuchar desde la Comisión redactora –que dicho sea de paso, hizo un excelente trabajo ya sea por la exposición del Secretario del Consejo de Estado como por el anteproyecto que lograron presentar– a quienes en la Asamblea Nacional se pronunciaron por que en la nueva Constitución, que reconoce la propiedad privada y limita su concentración, se limite también la concentración de la riqueza, esbozaron  argumentos que dieron la impresión de confundir acumulación con concentración. Ocurrió así cuando se respondió con el ejemplo de deportistas o músicos que ganan altas sumas de dinero con su talento, acumulando riqueza, pero que no la concentran porque no se la quitan a nadie, más bien la aportan al país al generalmente traerla a este como producto de su trabajo en el exterior.
Concentrar supone un proceso en que algo se desplaza de varios lugares hacia uno solo o hacia unos pocos desde muchos otros. Desde la Economía Política más elemental se sabe que la contradicción entre la cada vez mayor socialización del trabajo y la cada vez mayor concentración del capital (riqueza) que se crea con él es la dinámica de funcionamiento del capitalismo y una sociedad que se pretende alternativa a este no debería limitar la acumulación de riquezas, pero sí su concentración porque se supone que en ese proceso de concentración alguien (muchos) pierde y el socialismo debe ser una sociedad sin perdedores, y para ello resulta esencial el papel del Estado y sus políticas como redistribuidores de la riqueza creada por todos los actores económicos, incluyendo los de propiedad privada, sin caer en el paternalismo y el igualitarismo que ya sabemos por experiencia propia el daño y las deformaciones que producen.
En un mundo donde el problema es gravísimo y ha llevado a que solo ocho personas posean más riquezas que la mitad más pobre del planeta, y en América Latina solo 32 individuos concentren tanta riqueza como 300 millones de habitantes de toda la región, son cada vez más los que abogan por limitar eso y no son comunistas ni socialistas. Para la organización Oxfam, la concentración es tan alta porque ha contado con políticas públicas que la han beneficiado en el sistema financiero, no solo en la adquisición de propiedades.
Algunas interpretaciones, ¿casualmente?, desde los mismos lugares que suelen condenar a priori por prejuicios ideológicos cada actuación del Gobierno cubano, han buscado en prejuicios hacia la empresa privada –reconocida en el proyecto de Constitución– la causa de tal límite. Pero no tiene por qué ser necesariamente así.
Si bien aún no se han emitido las disposiciones legales para la pequeña y mediana empresas de capital privado no se pueden interpretar las recientes regulaciones dadas a la luz en ese tema como un rechazo definitivo a esta, sino como una adaptación a la vigencia temporal de distorsiones del actual entorno económico cubano –dualidad cambiaria, subsidios numerosos y aparato fiscal deficiente– que dan a algunos empresarios privados un margen de ganancias muy superior no solo al de cualquier empresa estatal cubana, sino a las de sus similares en cualquier emprendimiento de igual orden  en otros países. Solo eso explicaría el flujo de «inversiones» desde el exterior hacia ese sector en busca de tasas de rentabilidad que no pueden obtener en el capitalismo de libre empresa existente en Miami y que llevó a afirmar a alguien tan lejano al socialismo cubano como el diario español El País que «el grueso de los 11 millones de cubanos ve nacer una burguesía duty free». No hay que ser sabio ni adivino para suponer que una vez superadas esas distorsiones –dualidad cambiaria y subsidios generalizados a productos y servicios y no a personas– y mejorado el sistema fiscal, estarían creadas las condiciones para avanzar en la implementación del reconocimiento a la pequeña y mediana empresas privadas que establece la Constitución.
Pero no necesariamente la alerta contra la concentración de la riqueza en la Constitución actuaría únicamente en el marco de la empresa privada, creo que debe ser un principio cardinal de la gestión estatal y de la empresa socialista. Por ver necesario limitar únicamente la concentración de la propiedad y ver la «riqueza» solo como grandes fortunas, al proceder a la creación de más de 20 000 Agentes de Telecomunicaciones no se pensó en beneficiar a madres solteras, ancianos que viven solos y otras personas en desventaja con un empleo sencillo, de fácil  operación y relativamente buenos ingresos, sino que de esta posibilidad sacó ventajas el mejor postor y en no pocas ocasiones el dueño de un negocio ya próspero –cafetería, venta de discos, etc.–, o los familiares de los trabajadores de la empresa estatal con el salario promedio más alto del país, ahora también venden tarjetas prepagadas junto a la vivienda de una persona desvalida que pudiera beneficiarse de un empleo digno, adecuado a sus limitaciones y que ayudaría hoy al esfuerzo que hace el Estado al destinar recursos para protegerlos a ellos mismos y que pudieran beneficiar mejor a más cubanos.
Tal hecho avala otro aspecto que debería recoger la Constitución, relacionado con el enfoque social de la empresa estatal que no debe ser socialista solo porque su nombre lo indique. No podría llamarse socialista una entidad que lejos de trabajar por reducir la inequidad la multiplicara con su gestión, o que explote a cubanos en desventaja social, estimulando que pongan en peligro su salud y la de la comunidad.
Las respuestas técnicas a aspectos que son también políticos o éticos no satisfacen totalmente en un país como Cuba, educado por Fidel durante más de 50 años. El pueblo que discute una Constitución que asume el ideario de Martí y Fidel seguramente tendrá presente algo que en fecha tan temprana como enero de 1959 planteaba el líder de la Revolución Cubana: «Las leyes de la Revolución son, fundamentalmente, principios morales».
Un aspecto tan importante como la eliminación de la discriminación hacia las personas no heterosexuales en el derecho al matrimonio, tuvo consenso en el debate de la Asamblea y por ello solo hay que sentirse orgulloso de la madurez que ha alcanzado nuestra sociedad en ese orden, y de la profundidad y solidez de los argumentos que se ofrecieron a favor de esa decisión humanista que seguramente contribuirán a su comprensión entre sectores mayoritarios de nuestro país y ojalá también a convencer a aquellos que han manifestado su oposición.
«Nadie sabe qué cosa es el comunismo», pero seguro incluye el fin de todas las discriminaciones. El debate de este proyecto de Constitución persigue defender un país que esté en las antípodas del capitalismo, que de ese sí se sabe demasiado, tanto como para tratar de alejarlo lo más posible de nuestro futuro, conociendo que señorea en el mundo contemporáneo y que es imprescindible contar con esa realidad para nuestro desarrollo.

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José Eduardo dijo:

16

27 de agosto de 2018

13:17:33


Con motivo de que está siendo sometido a consulta popular el nuevo proyecto de Constitución de La República de Cuba, considero oportuno que en el Capítulo IV: Derechos y Deberes Cívicos y Políticos se amplíe más los deberes de los ciudadanos para con el estado, las instituciones y entre la propia sociedad, fundamentalmente de las familias en la educación de sus hijos acorde con los principios éticos y morales de nuestra sociedad socialista, puesto que nuestro estado en representación de la clase obrera gasta anualmente inmensos recursos en la educación de las nuevas generaciones ( en el amor y respeto hacia el espacio ajeno, a los derechos individuales de las personas, en el respeto a sus semejantes, a la patria, a los símbolos patrios, a la naturaleza, al medio ambiente, en la formación como profesionales en las más diversas esferas para que posteriormente sirvan a la nación y contribuyan al desarrollo del país, enseñando normas de convivencia social, en el amor al trabajo, en la formación de valores etc.) acorde con una sociedad que debía ser más humana, más justa, más respetuosa, más revolucionaria e incluyente, pero en la que ha sido muy difícil que tantos esfuerzos den los frutos que se esperan, también considero de suma importancia que se vuelva a aplicar en nuestro país la ley del vago ya que no creo que exista tanto desempleo, más bien considero que en muchas ocasiones el desempleo es voluntario porque es mejor robar que trabajar en un empleo poco remunerado pero donde se pueda ganar la vida honestamente y eso lo ha permitido nuestro estado trayendo consigo el incremento de la delincuencia que tanto esta saqueando la Revolución y la tranquilidad de los ciudadanos pacíficos, honestos, trabajadores y revolucionarios. Por todo lo anteriormente expuesto considero de suma importancia que para poder avanzar hacia un mundo mejor, para librar la batalla económica, y para tener más Revolución, y un país donde la educación y la formación de las personas sean directamente proporcional con tantos años de conquistas y justicia social alcanzadas en ellos, se gane en disciplina social, en respeto hacia todo, pero eso no se le puede dejar a la conciencia de los hombres, a la conciencia hay que ayudarla porque unos pocos tienen conciencia histórica, revolucionaria, ambiental, de convivencia, social, pero por desgracia en una gran mayoría la conciencia no prende y es por eso que no se debe dejar todo a la conciencia, para poder construir un mundo mejor, se necesitan leyes, pero leyes que se cumplan desde la base hasta el nivel más alto, porque a menudo nos olvidamos que de la base sale lo bueno y lo malo pero también hace falta mucho chequeo por parte de las instituciones a los diversos problemas de la base, al funcionamiento de las instituciones porque el desorden social, el mal funcionamiento de las localidades, de los municipios lacera la unidad del pueblo entorno al Partido y a la Revolución. Es por ello que propongo se amplíen en el proyecto de constitución los deberes de los ciudadanos para con nuestro sistema, se incluya la obligatoriedad de las familias en cada uno de los aspectos de una educación cívica rica en amor, cultura y respeto de todo tipo, y que se dicten leyes que castiguen a las familias que lejos de educar de acuerdo con las normas de convivencia social que caracterizan a una sociedad como la nuestra, educan a sus hijos en el irrespeto a los vecinos , a las autoridades, al trabajo noble y digno como única vía para ganarse el sustento diario, en el irrespeto al espacio y el derecho ajeno, sobre todo en el irrespeto hacia aquellas personas que si contribuyen noblemente en la educación de sus hijos de acuerdo con los preceptos de cualquier tipo de sociedad, de convivencia social y donde su espacio y sus derechos están siendo ultrajado constantemente por los ladrones, guapos, delincuentes, antisociales y personas que ni siquiera están a favor del proceso revolucionario y estos han tomado más fuerza en nuestro país que el propio Marabú y que las tierras improductivas.

Yo Opino dijo:

17

29 de agosto de 2018

16:42:12


Pienso que en sentido general el Proyecto incluye y actualiza temas que ya demandaban tales acciones; pero no puedo expresar que estoy de acuerdo con todo lo que propone. Sabemos que uno de los puntos más polémicos es el referido al artículo 68, que deja posibilidad a la normalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. A mi modo de ver, que es el modo de un sinfín de personas que conozco, esta decisión en el marco constitucional, no debería de incluirse. El matrimonio, desde la base del origen etimológico de la palabra, obliga a que sea entre dos personas de sexos complementarios, donde obligatoriamente debe de existir madre y padre en el sentido natural de la palabra. No es una cuestión de machismo (como algunos quieren dar a entender), es una cuestión natural. Más abajo se refiere la formación integral de los hijos, lo cual se hace realmente imposible sin la existencia de la figura materna (realmente mujer) y la figura paterna (realmente hombre). Por mucho que se intente, nunca podrá un hombre suplir necesidad real de una mujer (madre), y viceversa, en la formación de un hijo. Se ha demostrado científicamente y en el campo de la psicología que muchos de los problemas sociales en individuos están dado por la falta de un padre (hombre) o una madre (mujer) en las etapas primeras de su vida. El hombre y la mujer son diferentes y a la vez complementarios, eso es una realidad, y ambas cosas se necesitan en el desarrollo integral de los bebés. Es simplemente… NATURAL. No hemos reparado además en las implicaciones sociales que todo esto trae consigo, lo vemos como algo inofensivo, pero no lo es. El que cada persona elija con quien estar, es un asunto de cada persona, pero no debe convertirse en un asunto constitucional a escala nacional, sumado a que no es racional. Otra cosa que quiero aclarar es que no todos los que no estamos de acuerdo con la homosexualidad somos homofóbicos (algo que se quiere dar a entender), la homofobia es distinto. También me es desagradable como lo medios de comunicación masivo constantemente bombardear la idea de que la homosexualidad es normal y que no estar de acuerdo no lo es. Creo que los medios se han parcializado con el asunto y no he escuchado una conferencia o programa que refleje un punto de vista contrario o diferente; solo escasas opiniones. Pero conozco multitudes que con gusto darían a conocer su punto de vista de porque no aceptan la práctica de la homosexualidad como algo normal y mucho menos natural.

Pérez Palomino dijo:

18

29 de agosto de 2018

16:42:46


En tal diversidad de criterios en cuanto al matrimonio de personas del mismo sexo, deberíamos remitirnos a la madre de todas las leyes, al manual de la vida de la humanidad ¿Qué dice sobre el tema? La noticia no nos toma por sorpresa, Dios mismo dice que los últimos tiempos (estos que hoy vivimos) serían como los días de Lot, como los tiempos de Sodoma (Lc. 17.28-29); los hombres serán más amadores de los deleites más que de Dios (2 Tim. 3.4); no tendrán en cuenta a Dios en sus vidas (Rom. 1.28); cambiaran la verdad por la mentira (Rom. 1.25); pero también alerta que los sodomitas, los afeminados, ni los que se acuestan con varones (los que practican la homosexualidad) heredarán el Reino de Dios (1 Tim 1.10; 1Cor. 6.9) y advierte acerca del fenómeno que hoy ocurre en el mundo “La normalización de la maldad” Hay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo… (Is. 5.20) Dios ama a la persona homosexual (2 Pe. 3.9) (Rom. 5.8), Cristo murió por cada uno de ellos también (1 Tim. 4.9-10), y es por eso que pedimos que reconozcan su condición, que se arrepientan de su pecado ante Dios y se vuelvan a Él que es amplio en perdonar.

SomeOne dijo:

19

29 de agosto de 2018

16:48:08


No logro ver que en la educación que de Fidel hemos recibido algún enunciado que me obligue a aceptar la homosexualidad como una práctica natural; no creo que haya sido una de las ideas de Martí, y menos aún de las del Líder de la Revolución. Éste mismo artículo menciona «Las leyes de la Revolución son, fundamentalmente, principios morales» no percibo nada de moral en ello. Debo aclarar que yo, como heterosexual, no discrimino a la persona que no lo es, pero no acepto que la práctica de la homosexualidad sea algo natural, ni siquiera moral. Los heterosexuales con un criterio similar al mío somos identificados como homofóbicos, hasta parece un especie de patología, se quiere dar a entender que estamos enfermos, pero no es así… si no estoy de acuerdo con este tipo de práctica es, no solo por mi bien, sino incluso por el de aquellos que no tienen su sexualidad orientada al sexo complementario (no opuesto), por el bien de la sociedad donde vivo y por el bien de la generación de la que formo parte y aquella a la que pretendo dejar un legado. Creo y defiendo que la aprobación del matrimonio entre dos personas del mismo sexo será el comienzo de un caudal fuerte que nos traerá problemas mayores que éstos (que realmente no existen) quieren alguno solucionar. No creo que tengamos motivos para sentirnos orgullosos en negar una de las máximas que la historia de la vida nos ha dejado “cuando insistimos marchar contra lo natural, el fin de nuestro camino es destrucción”. No creo que hayamos alcanzado esa “madurez” de la que se habla el final del artículo, más bien creo que parte de nuestra sociedad ha aceptado la normalización de la maldad. No creo que seamos más humanos al aceptar esta práctica, dejamos de serlo para comenzar a convertirnos en otra cosa. Hablamos de discriminación, pero ya comienzo a sentirme discriminado cuando se me quiere obligar a aceptar solo un punto de vista y cuando sé nuestro criterio, al parecer, no servirá de mucho. Hablamos de homofobia, pero deberíamos a comenzar a hablar de heterofobia.

LRE Respondió:


3 de septiembre de 2018

14:59:55

La verdad es que por lo que leo a las personas les interesa mas que no se apruebe le matrimonio entre dos personas que otras cosas mas importantes de la economía, el retiro, el cuidado de los animales y el salario. Soy Homosexual y llevo 14 años con mi pareja y si pudieramos casarnos la ley lo ampararía pues vive en mi casa y hemos hecho muchas cosas juntos, ambos somos profesionales, el es Maestro Primario de mucho prestigio, master en Ciencias de la Educación y hasta ha ido al Evento Nacional de la Clase, es brillante y sabe comportarse, asi mismo como yo que soy Ingeniero en Ciencias Informáticas, graduado de esa gran idea de nuestro Comandante en Jefe Fidel, la UCI, ojala muchos matrimonios heteros tuvieran la relación que tenemos nosotros, son muchos los vecinos, sus sobrinos y sobrinas y mis sobrinas que nos llaman tios, que nos ven entrar al cuarto y dormir juntos, pero sobre todo prima el respeto, no veo nada malo en que se legalice, para nada tributará a que hallan más como nosotros, el matrimonio entre un hombre y una mujer nunca será suplantado, pero creo que todos podriamos dar un paso de avance en el entendimiento mutuo o es que no saben que desde la Grecia o Roma ya existian las practicas homosexuales?, creo a mi entender que deben ser tan antiguas como al existencia del hombre mismo, es hora ya de que salga de la oscuridad y brille con luz propia.

Domingo cabello dijo:

20

29 de agosto de 2018

22:20:23


Todo lo salga de las discusiónes que sea para mejorar la vida del cubano,propuestas valientes y no tiene por qué haber unanimidad de criterios.acuardate lo que decía el invicto,dentro de la revolución TODO.