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Carnaval de novo em Havana
Rafael Lam
O carnaval, o
folguedo mais animado de Cuba, retorna novamente à
capital cubana, desta vez de 3 a 12 de agosto.
Os
passeios se efetuarão no Malecón, desde a rua 19 até
Marina e participam nove carros alegóricos, seis
blocos tradicionais e sete contemporâneos.
Eis
uma breve história do carnaval, o folguedo popular
mais antigo de Cuba. Numa data tão longínqua, como
10 de abril de 1573 as Atas Capitulares falam da
festividade do Corpus Christi que, por ordem do
Cabido Havanense, autoriza a participação dos negros
livres, como expressão de júbilo.
O
carnaval era uma festa primitiva (vale dizer:
prístina, natural, autêntica), uma arte nascida
entre as pessoas mais desfavorecidas que existiam no
mundo, tanto em Cuba, como no Brasil e no Caribe
todo.
Por todos estes motivos, desde o próprio século 16,
contra o carnaval se ergueu uma montanha de
preconceitos. Esgrimiram-se argumentos de diverso
tema, mil vezes infamantes calúnias no artístico,
histórico e até na ordem pública.
A
pesquisadora Virtudes Filiú sustenta a tese de que a
Festa do Dia dos Reis não é a primeira, nem a única,
mas sim a culminação de todo um processo que decorre
ao longo do século 16.
Quando revemos os documentos da festa do Dia dos
Reis, deparamo-nos com descrições verdadeiramente do
“realismo fantástico”; Os escravos imitavam os
costumes e tradições dos reis africanos: Vestes
raras, apitos, tambores, guiços, chocalhos,
reco-recos, cornetas, máscaras, cornos, zancos,
diabinhos, danças estravagantes, músicas que
convidam ao delírio, supervivencias religiosas, todo
ese jolgorio alucinante.
Otra
estudiosa, María del Carmen Barcia, considera que la
fiesta de carnaval “es una forma de conservar y
mostrar su universo mágico, su memoria ancestral,
sus historias, fábulas y cuentos de tradición oral;
toda esa tradición de la tierra de donde
provinieron. Una manera de transgresión contra el
colonizador que los aplastaba”.
En la etapa de la
Guerra de Independencia, el carnaval fue uno de los
medios de conspiración contra el yugo español. En
los instrumentos del cabildo se trasladaban
medicinas, ropas, pertrechos de guerra.
En 1884 se suspendieron y no es hasta 1902 cuando
se organiza el primer carnaval de la postguerra, en
la llamada República. Vuelven a suspenderse y
después de un largo interregno, en 1937, el alcalde
Antonio Berut Mendieta con la asesoría de Fernando
Ortiz, restituye las comparsas tradicionales, y con
ellas el carnaval habanero.
Después de 1959 se rompe las tradicionales
divisiones clasistas, se sustituyen las
patrocinadoras comerciales por el apoyo de los
organismos estatales, pero en todos estos años se
han efectuado muchos cambios de fecha y de lugar:
del paseo del Prado se trasladaron a la zona del
Malecón, buscando mayores espacios. Las fechas se
trasladaron de febrero a julio.
La permanencia
de estos espectáculos -por mucho que estén o no
modificados- constituyen, sin lugar a dudas, una de
las muestras más evidentes de la cultura entendida
como gestión de todo un pueblo a la hora de afirmar
su identidad. El carnaval es parte de la identidad
nacional y caribeña y un magnifico exponente del
sincretismo cultural. •
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