ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Lo sabe: es una gorda en pausa. De hecho, inventó esa categoría para clasificar a quienes comen por cinco y lucen una figura sobre lo delgado. Sin embargo, después de los 30 la pausa dejó de ser tal pausa y un par de roscas asomaron en su cintura.

Una tarde pasó 15 minutos acostada en la cama, intentando ponerse un pantalón. Aquello era una escena a lo misión imposible. Tomaba aire, aguantaba la respiración, pero nada. No había quien cerrara el zíper.

Por un tiempo se propuso hacer dieta, pero la carne es tan débil. Siempre caía a los pies de una paletica de chocolate o de una ensalada fría, o de ambas cosas.

Entonces decidió incursionar en los ejercicios y recordó su último día de zumba. Una amiga le contó que así le llamaban a una rutina, como unos aeróbicos que te dejaban en la línea.

Todavía estaba en la universidad y se embulló para pesar de su abuela, que la abarrotaba de comida los fines de semana porque la veía bien flaca.

La primera tarde partió con su atuendo para el lugar. El profesor le dio la bienvenida y le indicó dónde colocarse. Así comenzó su debut.

«Uno, dos, tres y…», gritaba el entrenador y ella como elefante en cristalería. Cuando la gente iba para la izquierda, se movía para la derecha. Cuando la fila caminaba hacia adelante, chocaba con la de atrás.

Con tanta torpeza tenía perdida y fuera de ritmo a la mitad de la clase. Tuvieron que parar y desterrarla para el fondo. Ahí terminó haciendo su propia rutina, como un caso perdido y muerta de la risa.

Al llegar a la casa, casi necesitó una grúa que la llevara hasta el tercer piso. Como diría otra de sus amigas, igual de sedentaria, le dolía hasta la foto del carné de identidad.

Después de eso decidió vivir en modo oso, en estado de hibernación, es decir: comer y dormir, dormir y comer.

Sin embargo, aquel día en la cama, tras el esfuerzo por abrochar el pantalón, decidió cambiar el ritmo aletargado de su vida.

A la clase de zumba no viró ni muerta. Deben tener un cartel con su foto que diga: no la dejen pasar, es el antirritmo en persona.

Por eso resolvió descargar de internet una coreografía para principiantes. En las tardes la pone. El profe gira para un lado y ella para el otro. Él para adelante y ella para atrás. No sabe si bajará una libra, pero la verdad es que cada tarde se divierte mucho.

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Armando Cardona dijo:

6

12 de julio de 2019

03:39:02


Excelente columna, muy amena y divertida y aplicable por igual, hasta cierto punto, a los caballeros que, quizás con menos nerviosismo y menos sentido de culpa, rebasamos ya el límite de los 50 y somos igualmente víctimas del sobrepeso y la gordura, algunos de los cuales (me incluyo) damos la impresión de que llevamos otro "hombre nuevo" por dentro.

Reynier Gondres dijo:

7

14 de julio de 2019

00:47:28


Realmente me veo en el espejo de esta publicación, no a tal magnitud pero si un poco cerca de esta realidad. La falta de ejercicio físico es algo muy negativo para el cuerpo humano y fundamentalmente para la salud. Comencé hace poco a realizar y he notado un cambio en mi persona muy crucial a vuelto a mi la vitalidad y la energía q mi cuerpo necesita. Gracias